Mientras que los agentes financieros locales asimilan los cambios en la conducción del Indec, en medio de la polémica acerca del cambio de metodología para medir la inflación, una ronda de negocios que se tornó negativa en el exterior definió una nueva sesión perdedora para las acciones y los bonos argentinos. A las 16 horas, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 2,5%, situándose en 3.030.000 puntos, lo que provocó un descenso promedio del 5% en el inicio de febrero. En Wall Street, las acciones argentinas experimentaron caídas de hasta 13 por ciento.
El índice de riesgo país de JP Morgan ascendió 13 unidades, alcanzando los 506 puntos básicos, el nivel más alto desde el 26 de enero. El Nasdaq de Wall Street se hundió 2%, impulsado por la incertidumbre en torno a Nvidia, cuya relación con OpenAI se ha deteriorado, frenando las negociaciones sobre una inversión de 100 mil millones de dólares. Amazon y Microsoft también sufrieron pérdidas. En el mercado local, Globant se desplomó 13,6% en Nueva York, y Vista Energy cayó 8% tras la información de Bloomberg sobre la venta de una participación por parte del Abu Dhabi Investment Council.
A pesar de balances positivos como el de Palantir y el repunte de los metales, Wall Street se muestra cautelosa. El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que Argentina afronta obligaciones con el FMI, pagando los intereses en DEGs, una operación común con Estados Unidos. Analistas como Roberto Geretto destacan que la emisión de deuda internacional por parte de Argentina no es una prioridad, y factores como la compresión del riesgo país en países comparables y el fortalecimiento del tipo de cambio real multilateral contribuyen a la estabilidad del mercado.
El Banco Central continúa con su política de compra de divisas, manteniendo las reservas por encima de los 45 mil millones de dólares.