La economía argentina continúa presentando señales mixtas, y el consumo no es una excepción. Un reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ha revelado una divergencia notable en el comportamiento de las ventas minoristas y mayoristas durante el inicio de 2026. Mientras que los supermercados tradicionales sufren una leve caída, los autoservicios mayoristas experimentan un crecimiento sostenido, marcando un cambio significativo en los hábitos de compra de los argentinos.
En enero de 2026, las ventas en autoservicios mayoristas aumentaron un 1,3% en comparación con el mismo período del año anterior. En contraste, los supermercados minoristas registraron una disminución del 1,2%. Esta brecha se amplía al analizar la variación mensual desestacionalizada: los mayoristas mostraron un aumento del 0,8% frente a diciembre, mientras que los supermercados descendieron un 1,5%. Este contraste subraya la creciente preferencia de los consumidores, tanto hogares como comercios de proximidad, por los autoservicios mayoristas, una estrategia impulsada por la pérdida de poder adquisitivo y la inflación persistente.
El ticket medio también refleja esta tendencia. En los mayoristas, el ticket promedio alcanzó los $50.372, lo que representa una mejora interanual del 47,1%. En los supermercados, el importe promedio por transacción fue de $34.840, con un crecimiento más modesto del 30,1% respecto a enero de 2025. Esta diferencia sugiere que los consumidores están optando por compras más grandes y menos frecuentes en los mayoristas, buscando aprovechar economías de escala.
En términos de facturación total a precios corrientes, ambos canales experimentaron un crecimiento similar. Los mayoristas alcanzaron los $339.788,7 millones, con un alza del 25,8% interanual. Los supermercados minoristas, por su parte, totalizaron $2.339.233,3 millones, lo que implica un crecimiento del 25,1% respecto al año anterior. Sin embargo, el análisis por rubros revela diferencias importantes.

Las carnes lideraron los aumentos interanuales en ambos formatos, pero con intensidades dispares: un 70,7% en autoservicios mayoristas y un 49,4% en supermercados. En el canal mayorista, también destacaron los rubros de almacén (30,5%) y artículos de limpieza y perfumería (19,7%). Los supermercados, en tanto, sobresalieron en verdulería y frutería (38,3%), alimentos preparados y rotisería (32,5%) y panadería (27,2%). Esta variación sugiere que los consumidores están buscando opciones más económicas para productos básicos en los mayoristas, mientras que los supermercados siguen siendo preferidos para productos frescos y comidas preparadas.
En cuanto a la participación sobre la facturación total, los autoservicios mayoristas concentraron el 42% en almacén, el 27,3% en artículos de limpieza y perfumería y el 12,7% en bebidas. Las carnes representaron solo el 3,2%. Los supermercados, por su parte, tuvieron mayor peso en almacén (24,7%), artículos de limpieza y perfumería (14,1%) y carnes (13,6%).
Los medios de pago también están experimentando cambios significativos. En los supermercados, las operaciones con tarjeta de crédito representaron el 43,1% del total facturado, con un salto del 22,5% interanual. El uso de tarjeta de débito fue del 25% y creció un 8,5%, mientras que el pago en efectivo abarcó el 17,1%, avanzando un 35,4%. Los llamados “otros medios” —billeteras virtuales, QR y similares— llegaron al 14,8%, registrando un aumento del 63,1%. En los autoservicios mayoristas, los “otros medios de pago” (32,2%) lideraron el crecimiento, con una mejora del 48,4% en un año. El efectivo representó el 25,7% (+32,6%), la tarjeta de crédito el 26% (+18,8%) y la tarjeta de débito el 16%, cayendo un 2,9%. Estos cambios reflejan la digitalización financiera y la búsqueda de alternativas frente a la inflación.
En cuanto a los canales de venta, los minoristas facturaron $63.097 millones a través de la modalidad online, lo que significó el 2,7% del total y un incremento del 16,1% frente a enero de 2025. El salón de ventas sigue siendo el canal predominante, con el 97,3%. La segmentación geográfica muestra diferencias notables. La facturación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires bajó un 2,6%, mientras que en los 24 partidos del Gran Buenos Aires creció un 26,7% y en el “Resto del país” subió un 27%. Estos datos sugieren que el crecimiento del consumo se está concentrando en las áreas metropolitanas y en las provincias.
Finalmente, la evolución del empleo también muestra trayectorias divergentes. En autoservicios mayoristas, el personal ocupado disminuyó un 8,7% interanual, afectando especialmente a cajeros, administrativos y repositores. En los supermercados, la disminución fue del 1,5%. Sin embargo, los salarios promedio aumentaron en ambos sectores, aunque a ritmos diferentes. Este panorama complejo refleja los desafíos que enfrentan las empresas del sector en un contexto económico incierto.