La economía argentina se enfrenta a un panorama sombrío con el cierre de más de 24.000 empresas desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023. Este alarmante dato, revelado por un informe de la organización Fundar, supera con creces los niveles de cierre registrados durante la crisis de 2001 y el período de restricciones sanitarias de 2020, marcando un hito negativo en la historia económica reciente del país.
El informe, titulado “Monitor mensual de empresas”, se basa en datos de la Seguridad Social y la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), y detalla una caída significativa en la cantidad de unidades productivas activas. Antes de la llegada de Milei al poder, Argentina contaba con 512.357 empresas registradas. Actualmente, ese número se ha reducido a 488.177, lo que representa una pérdida neta de 24.180 establecimientos.
Esta tendencia no solo es preocupante por su magnitud, sino también por su velocidad. El ritmo de cierres es más acelerado que en cualquier otro período comparable, incluso en momentos de profunda crisis económica. La situación se agrava por la falta de señales de recuperación a corto plazo, con una tasa de entrada de nuevas empresas en niveles mínimos históricos.
**Sectores en Crisis**
El impacto de los cierres empresariales no se distribuye de manera uniforme en toda la economía. Algunos sectores se ven particularmente afectados, como el transporte, el rubro inmobiliario y la construcción. La paralización de la obra pública y la retracción del consumo interno han generado un escenario de inviabilidad para miles de empresas en estos sectores.
En detalle, el sector de “transporte y almacenamiento” ha perdido 5.899 empresas (-15%), mientras que el sector inmobiliario ha experimentado el cierre de 3.439 unidades productivas (-11,6%). La construcción también ha sufrido una baja significativa, con 1.947 firmas menos (-8,4%).
Dentro de la industria manufacturera, los rubros más afectados en términos porcentuales son el de “cuero y calzado” (-19,3%), la industria maderera (-11,3%) y el sector de prendas de vestir (-11,2%). Estos sectores, que dependen en gran medida del mercado interno, se han visto especialmente golpeados por la caída del consumo y el aumento de los costos.
**Disparidad Regional**
La situación también varía significativamente a nivel regional. La mayor concentración de cierres se observa en los grandes centros urbanos y en las provincias con mayor densidad industrial. Sin embargo, hay excepciones notables.

La provincia de Neuquén se destaca como un caso positivo, ya que ha logrado sostener indicadores positivos o niveles de estabilidad gracias a la actividad extractiva en la formación Vaca Muerta. El dinamismo del sector energético actúa como un amortiguador que el resto de las economías regionales no poseen.
En el extremo opuesto, La Rioja es la provincia más afectada, con una pérdida del 16,06% de sus empresas. Le siguen Catamarca (-7,83%), Chaco (-10,93%), Tierra del Fuego (-10,48%) y Corrientes (-10,26%).
**Impacto en el Empleo y las PYMES**
El cierre de más de 24.000 empresas tiene una consecuencia directa sobre el mercado laboral formal. Cada unidad productiva que cesa sus operaciones implica la baja de puestos de trabajo registrados, lo que presiona sobre los indicadores de desempleo y precarización laboral.
La gran mayoría de los cierres se concentran en el segmento de microempresas y PYMES de hasta diez empleados. Estas estructuras, que carecen de la solidez financiera de las grandes corporaciones, son las más vulnerables a los shocks económicos y los aumentos de costos.
El informe de Fundar advierte que el ecosistema empresarial no está logrando regenerarse. La desaparición de estas unidades productivas se traduce en una pérdida del parque empresarial que, en términos comparativos, es más pronunciada que la registrada en el mismo período de las presidencias de Néstor Kirchner, Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández.
**Perspectivas Futuras**
Las perspectivas a corto plazo no son alentadoras. Los datos de los últimos meses muestran que la tasa de entrada de nuevas empresas al mercado se encuentra en niveles mínimos, mientras que la tasa de salida permanece elevada. En diciembre de 2023, se cerraron 1.985 compañías, lo que marca el decimosexto mes consecutivo con caída en la cantidad de firmas activas.
La situación actual plantea serias interrogantes sobre el futuro de la economía argentina y la capacidad del gobierno de Milei para revertir esta tendencia negativa. Se necesitan medidas urgentes para apoyar a las PYMES, estimular la inversión y fomentar la creación de empleo.