La Unión Europea ha encendido las alarmas: la escalada del conflicto en Medio Oriente amenaza con disparar la tasa de inflación del bloque por encima del 3%. Según advirtió el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, este escenario depende de que el precio del petróleo Brent se mantenga cerca de los 100 dólares por barril y los costos del gas sigan elevados.
El impacto económico sería significativo. Informes internos sugieren que el crecimiento del PIB para 2026 podría caer 0,4 puntos porcentuales respecto a la previsión original del 1,4%. Además, la Comisión Europea estima que la inflación superaría en casi un punto porcentual la meta proyectada del 2,1%.

Este panorama complica la labor del Banco Central Europeo (BCE). Ante un posible shock estanflacionario, los mercados ya especulan con nuevas subidas de tasas de interés. La situación es crítica debido a los ataques contra infraestructuras energéticas en Arabia Saudita y Qatar, y el bloqueo casi total del tránsito de mercancías por el estrecho de Ormuz.
Para mitigar el impacto, la Agencia Internacional de Energía ha anunciado la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la medida más drástica en su historia. Mientras tanto, las autoridades europeas observan con cautela, a la espera de que la duración y la intensidad del conflicto definan el alcance real de esta crisis económica.