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Alerta en la Economía Argentina: ¿Se Agotan los Pesos? El Impacto Oculto de la Inflación

Analistas advierten sobre una caída en la demanda de pesos, poniendo en riesgo la estrategia del BCRA para acumular reservas. ¿Podrá el gobierno sostener la compra de dólares?

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Alerta en la Economía Argentina: ¿Se Agotan los Pesos? El Impacto Oculto de la Inflación

La economía argentina se encuentra en una encrucijada. Mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) celebra la acumulación de reservas, una señal preocupante emerge de los análisis de las principales consultoras: una caída en la demanda de dinero. Esta dinámica, que se ha intensificado en los primeros meses de 2026, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la política monetaria actual y su impacto en la estabilidad económica del país.

El BCRA ha logrado sumar más de USD 4.600 millones a sus reservas en lo que va del año, avanzando significativamente hacia la meta anual de USD 10.000 millones. Sin embargo, este éxito inicial se basa en una combinación de factores, incluyendo la fuerte liquidación de divisas por parte del sector agroexportador y la emisión de deuda en el exterior por parte de empresas argentinas. La pregunta clave es si esta tendencia podrá mantenerse en el tiempo, especialmente en un contexto de inflación persistente y cambios en los agregados monetarios.

Según un informe de la consultora LCG, tanto el circulante como los depósitos a corto plazo han registrado una leve disminución en los últimos meses. Si bien una parte de este descenso puede atribuirse a factores estacionales, como la reducción del gasto posterior a las festividades de fin de año, la dinámica bajista es más pronunciada en 2026 que en años anteriores. Los analistas de LCG señalan que estos agregados monetarios transaccionales muestran una baja moderada en comparación con la evolución de la actividad económica.

Una de las principales causas de esta disminución en la demanda de pesos es la inflación. Con precios que aumentan a un ritmo cercano al 3% mensual, los pesos sin remuneración o con una remuneración inferior a la inflación “queman” el poder adquisitivo de los ahorristas, incentivándolos a buscar alternativas que preserven su valor. Esta huida del peso se manifiesta en una menor preferencia por mantener saldos líquidos en moneda local, lo que obliga al BCRA a utilizar mecanismos de absorción para evitar un exceso de liquidez.

El economista de Eco Go, Lucio Garay Méndez, coincide con este análisis. Según sus cálculos, el M2 privado transaccional –un indicador clave de la demanda de dinero– cayó cerca de un 5% en la serie sin estacionalidad a principios de año. Esto implica que el BCRA ha tenido que esterilizar la emisión de pesos por la compra de divisas a través del aumento de la deuda en pesos del Tesoro o de los pasivos remunerados del propio Banco Central. En otras palabras, la compra de dólares no responde a un aumento genuino de la demanda de pesos, sino a la disponibilidad de dólares en el mercado.

Alerta en la Economía Argentina: ¿Se Agotan los Pesos? El Impacto Oculto de la Inflación

La situación se complica aún más por el hecho de que los depósitos en dólares del sector privado no han experimentado un crecimiento significativo en los últimos meses. Esto sugiere que la menor demanda de pesos no se ha traducido en una dolarización masiva de carteras dentro del sistema financiero, o bien que parte de esa dolarización se ha canalizado fuera del circuito bancario, lo que representa un desafío adicional para el equipo económico.

Claudio Caprarulo, economista de Analytica, destaca que la caída de la demanda de pesos se explica por la debilidad de la actividad económica y el estancamiento de los ingresos. En este contexto, la acumulación de reservas del BCRA se ha basado principalmente en la oferta de dólares disponible, en lugar de en una recuperación de la demanda de dinero.

La expectativa de una mayor entrada de divisas con la cosecha gruesa genera proyecciones optimistas sobre la capacidad del BCRA para mantener este nivel de compra de reservas en el resto del año. Sin embargo, la dinámica de los agregados monetarios introduce un factor de incertidumbre. Si la demanda de pesos continúa disminuyendo, el BCRA podría verse obligado a reducir el ritmo de compra de dólares o a implementar medidas más drásticas para controlar la liquidez.

El ministro de Economía, Luis Caputo, ha reconocido la posibilidad de que la política de compras del BCRA llegue a un punto de inflexión. En declaraciones recientes, advirtió que “deben estar esperando el día que dejemos de comprar para publicar: ‘Preocupante, el Central no compra más dólares’”. Si bien el ministro espera que este momento se produzca en un futuro lejano, su declaración pone de manifiesto la conciencia del gobierno sobre los desafíos que enfrenta para sostener la acumulación de reservas a largo plazo.

En definitiva, la situación económica argentina es compleja y requiere un análisis cuidadoso. La caída de la demanda de pesos es una señal de alerta que no puede ser ignorada. El éxito de la política monetaria del BCRA dependerá de su capacidad para abordar este problema y restaurar la confianza en la moneda local. La estabilidad económica del país está en juego.