La industria argentina se enfrenta a un panorama sombrío. Un reciente informe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) ha revelado una caída inesperada del 1,6% en la producción industrial durante el mes de marzo, en comparación con febrero. Este retroceso, que anula los avances de los tres meses previos, plantea serias dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación económica que el gobierno de Javier Milei ha estado prometiendo.
Si bien en términos interanuales se registró un modesto incremento del 0,6%, esta cifra no logra ocultar la preocupante tendencia a la baja en el corto plazo. La Unión Industrial Argentina (UIA) ha alzado la voz, insistiendo en la urgencia de implementar medidas concretas para fortalecer la competitividad del sector, tales como la reducción de la carga impositiva y el acceso a fuentes de financiamiento más accesibles.
El informe de FIEL detalla que, una vez descontados los factores estacionales, la actividad industrial se situó en niveles similares a los de noviembre pasado. Esta situación genera interrogantes sobre las expectativas del ministro de Economía, Luis Caputo, quien ha pronosticado que Argentina vivirá los "mejores 18 meses" de las últimas dos décadas a partir de abril, gracias a una desaceleración de la inflación. Sin embargo, la caída del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) en febrero, con una variación negativa del 2,6%, sugiere que el camino hacia la recuperación será más arduo de lo previsto.
La disparidad entre los sectores es notable. Mientras que algunos, como la producción de químicos y plásticos, la refinación de petróleo y la producción de minerales no metálicos, han mostrado un desempeño positivo, otros continúan en caída libre. El repunte de los químicos y plásticos se explica por la reactivación de la producción de químicos básicos y petroquímicos, así como por la mejora en la elaboración de agroquímicos y jabones. La refinación de petróleo, por su parte, ha mantenido una racha de diez meses de subas interanuales, alcanzando el volumen refinado más alto desde 2008. La producción de minerales no metálicos se recuperó gracias a un fuerte aumento en los despachos de cemento, que rompieron una racha negativa de cuatro meses.

Sin embargo, el sector automotriz sigue siendo una fuente de preocupación. La fabricación de automóviles registró su noveno retroceso consecutivo, aunque la producción de utilitarios mostró una leve mejora después de cuatro meses de contracción. En el primer trimestre, la refinación de petróleo lideró el ranking sectorial de crecimiento, con un avance acumulado del 9,5%, seguida por la producción de químicos y plásticos (2,6%) y alimentos y bebidas (0,8%).
En el lado negativo, las industrias metálicas básicas retrocedieron 0,5%, mientras que la producción de papel y celulosa, así como los insumos textiles, disminuyeron 1,4%. La producción de minerales no metálicos acumuló una baja del 4% en el trimestre, los despachos de cigarrillos cayeron 5,8%, la producción metalmecánica retrocedió 8,5% y la automotriz, un alarmante 19,3%. El informe de FIEL destaca que la refinación de petróleo ha amortiguado la caída industrial, pero que el sector automotriz ha sido responsable de cerca del 70% de la baja acumulada.
La UIA ha presentado estas cifras al ministro Caputo en reuniones recientes, instando al gobierno a tomar medidas urgentes para apoyar a los sectores más afectados, especialmente aquellos ligados al consumo interno. Si bien se han lanzado algunas líneas de créditos a través del Banco Nación Argentina (BNA), la UIA considera que estas medidas son insuficientes y solicita una reducción de la tasa de interés para facilitar el acceso al financiamiento.
En cuanto a los tipos de bienes, los de uso intermedio sumaron una mejora del 1% durante el trimestre, impulsados por la refinación de petróleo y el rebote en químicos y plásticos. Los bienes de consumo no durables igualaron el nivel de actividad del año anterior, mientras que los bienes de capital retrocedieron 7,4% y los bienes de consumo durables registraron la mayor caída, con una contracción del 15% entre enero y marzo. Esta situación refleja la disminución del poder adquisitivo de la población y la incertidumbre económica que afecta al país.
En resumen, la caída de la producción industrial en marzo es una señal de alerta que exige una respuesta rápida y efectiva por parte del gobierno. La UIA ha puesto sobre la mesa propuestas concretas para revitalizar el sector, pero su implementación dependerá de la voluntad política del gobierno de Javier Milei.