La economía argentina enfrenta un desafío fiscal creciente. Si bien las cifras nominales de recaudación tributaria muestran un aumento del 26,2% en marzo, una mirada más profunda revela una tendencia preocupante: la recaudación real, ajustada por la inflación que supera el 33%, continúa en descenso por octavo mes consecutivo. Este fenómeno, reportado por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y la capacidad del gobierno para cumplir con sus obligaciones.
En marzo, la DGI, la Aduana y la Anses recaudaron conjuntamente $16,07 billones. Sin embargo, este incremento nominal se ve eclipsado por la acelerada inflación, que erosiona el poder adquisitivo de los ingresos fiscales. La situación se agrava por una serie de medidas implementadas en los últimos meses, como la reducción de impuestos, las menores retenciones a las exportaciones y los cambios en los anticipos de Ganancias.
Un factor clave que afectó la recaudación en marzo fue la ausencia de ingresos por anticipos de Ganancias de sociedades con cierre de ejercicio en diciembre, el más importante del año, y de personas humanas. ARCA explica que esto se debe a modificaciones en el régimen de determinación de anticipos, que redujo la cantidad de pagos a cuenta de las sociedades, y a cambios en el calendario de vencimientos para personas humanas.
Paradójicamente, este escenario se desarrolla en un contexto de fuerte actividad económica. El Indec reportó valores récord en el PBI y el consumo privado para diciembre de 2025 y enero de 2026, aunque con variaciones según productos, servicios y regiones. Asimismo, el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) alcanzó un máximo en febrero, con un aumento del 0,2% mensual desestacionalizado y un incremento interanual del 15,8%. Este crecimiento se reflejó en un aumento significativo de la liquidación de exportaciones de cereales y oleaginosas en marzo, alcanzando los USD 2.032 millones, un 57% más que en febrero.

Sin embargo, este auge exportador no se tradujo en un aumento proporcional de los ingresos fiscales. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) destacaron que, a pesar del incremento en las liquidaciones, el pago de retenciones y anticipos de Ganancias a la Aduana y la DGI se vio afectado por la baja de las alícuotas. Las reducciones en las retenciones para los cereales y oleaginosas fueron significativas: porotos de soja (de 33%/26% a 24%), aceite y pellets de soja (de 31%/24,5% a 22,5%), trigo y cebada (de 12%/9,5% a 7,5%), maíz y sorgo (de 12%/9,5% a 8,5%), y girasol (de 5,5% a 4,5%).
En el primer trimestre de 2026, los recursos tributarios alcanzaron los $50,6 billones, lo que representa un aumento nominal del 22,7%, pero una baja real del 7,3% en comparación con el año anterior. La distribución de estos recursos a las provincias también muestra señales de alerta, con una baja real del 4,3% en los giros por coparticipación de impuestos.
De cara al futuro, la situación podría complicarse aún más. La reducción del Impuesto Interno a los autos de lujo, vigente desde abril, podría disminuir aún más los ingresos fiscales. Además, Sebastián Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios, anticipa que el Impuesto a las Ganancias podría disminuir en términos reales debido a la inflación y la falta de actualización de los salarios. Por otro lado, la mejora de las cosechas podría generar un aumento en el consumo regional, lo que podría compensar parcialmente la caída de la recaudación en otras áreas.
El investigador Andrés Mir, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), señala que el problema no es que los salarios estén "pisados", sino que han aumentado a un ritmo inferior al de la inflación. Esto implica que los contribuyentes podrían terminar pagando más impuestos debido a que el sistema ajusta el salario, pero no las deducciones ni el Mínimo No Imponible.
En resumen, la situación fiscal argentina es compleja y requiere una atención urgente. La combinación de una alta inflación, la reducción de impuestos y la baja de las retenciones a las exportaciones está generando una caída en la recaudación real, lo que podría poner en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas y la capacidad del gobierno para financiar sus políticas.