La economía argentina se encuentra en una encrucijada. A pesar de los esfuerzos del Banco Central (BCRA) por estabilizar la situación financiera a través de la compra masiva de dólares, el riesgo país continúa su ascenso, acercándose peligrosamente a los 600 puntos básicos. Esta dinámica, que desafía las expectativas del mercado, plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas actuales y la confianza de los inversores en el futuro económico del país.
Durante el mes de abril, el BCRA ha adquirido cerca de USD 2.400 millones, elevando las reservas brutas a casi USD 46.000 millones. Esta estrategia, largamente solicitada por el mercado, buscaba generar un efecto positivo en los bonos en dólares y, por ende, reducir el riesgo país. Sin embargo, los resultados han sido decepcionantes. Los bonos soberanos en dólares no han experimentado el repunte esperado, e incluso han retrocedido en las últimas semanas, a pesar de un clima internacional relativamente favorable, impulsado por la tregua en el Golfo Pérsico y la mejora de los activos financieros en mercados emergentes.
El mercado parece estar prestando atención a otros factores que pesan sobre la economía argentina. Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, señala que los bonos soberanos en USD han caído durante siete ruedas consecutivas. “Si bien el BCRA continúa comprando dólares en el MULC, el mercado parece prestar atención también al horizonte de vencimientos remanentes en este año y en 2027”, explica Franco. Además, existe una sensación de que el mercado esperaba una emisión internacional para evaluar el apetito por riesgo argentino, una señal que aún no se ha materializado.
El anuncio de un acuerdo con el Banco Mundial para obtener garantías para futuros créditos a Argentina generó un breve impulso en la cotización de los bonos, al aumentar la certeza de financiamiento para los vencimientos de 2026 y 2027. Sin embargo, este efecto fue efímero y no logró revertir la tendencia negativa.
El calendario electoral, que se avecina, comienza a influir en el análisis de los expertos. Desde Grupo SBS, advierten que variables como el empleo privado registrado, los salarios reales y la heterogeneidad en el desempeño de los distintos sectores económicos serán cruciales para determinar el humor social. Los últimos datos de confianza del consumidor, difundidos por la Universidad Di Tella, muestran nuevas caídas en abril, lo que sugiere un creciente pesimismo entre los ciudadanos.

Criteria, por su parte, destaca que la corrección observada en el mercado esta semana predominó sobre la compresión de semanas anteriores. Los bonos globales han experimentado caídas sostenidas, y los rendimientos han vuelto a niveles de dos dígitos en los tramos largos, mientras que el riesgo país se ha desplazado hacia la zona de 580 puntos básicos.
“Lo más relevante es que esta corrección se dio a pesar de la continuidad en la acumulación de reservas. Es decir, empieza a debilitarse la relación directa entre compras del BCRA y compresión del riesgo soberano”, explican desde Criteria. Esta dinámica se atribuye a un contexto internacional menos favorable para los mercados emergentes, pero también a factores locales, como la mayor volatilidad cambiaria y las señales de deterioro en las variables reales.
A pesar de la corrección en los precios secundarios, el financiamiento externo, tanto soberano como sub-soberano y corporativo, sigue mostrando un buen acceso. Provincias como Chubut y emisores corporativos han logrado colocar deuda con niveles de demanda elevados, lo que indica que el apetito por crédito argentino no ha desaparecido por completo. El Tesoro continúa con su estrategia de colocación de Bonares en el mercado local, buscando ampliar los montos incluso en un contexto de tasas algo más altas.
En el frente externo, los datos confirman que el soporte sigue siendo sólido. El balance cambiario mostró un superávit de cuenta corriente en base caja cercano a USD 1.700 millones en marzo, impulsado por ingresos financieros relevantes que generan oferta adicional en el mercado oficial. A pesar de los egresos por utilidades y turismo, el balance neto sigue siendo favorable y consistente con la acumulación de reservas observada.
En conclusión, la situación económica argentina es compleja y presenta desafíos significativos. A pesar de los esfuerzos del BCRA por estabilizar la situación, el riesgo país continúa su ascenso, lo que refleja una creciente desconfianza del mercado y la influencia de factores locales, como el calendario electoral y la volatilidad cambiaria. La falta de una emisión internacional para evaluar el apetito por riesgo argentino y la persistencia de señales de deterioro en las variables reales complican aún más el panorama. La evolución de la economía argentina en los próximos meses dependerá de la capacidad del gobierno para generar confianza, implementar políticas efectivas y abordar los desafíos estructurales que enfrenta el país.