La tierra bajo Santiago de Chile, una de las metrópolis más pobladas de Sudamérica, ha estado más activa de lo que muchos imaginan. Recientemente, un equipo de investigadores de la Universidad Católica de Chile reveló el descubrimiento de un clúster sísmico persistente, una concentración inusual de actividad sísmica de baja magnitud, que se extiende bajo la capital. Este hallazgo ha generado interrogantes sobre su significado y si representa una amenaza para la población.
En concreto, el clúster consiste en 1.389 sismos, la mayoría de ellos imperceptibles para los habitantes, que se han registrado en un área específica ubicada entre 20 y 30 kilómetros de profundidad, al sur de la ciudad. A diferencia de los terremotos tradicionales, estos sismos no son precedidos por un evento principal más grande, sino que ocurren como una serie de eventos casi idénticos, organizados en “familias” de sismos.
Para comprender mejor este fenómeno y evaluar su potencial impacto, BioBioChile conversó con Cristian Farías, geofísico y profesor asociado de la Universidad Católica de Temuco, un experto en sismicidad y procesos geológicos. Farías explicó que un clúster sísmico se caracteriza por ser una zona donde se concentran sismos, a menudo con una apariencia de “nube” en los mapas sísmicos. Si bien la magnitud de estos sismos puede variar, tienden a ser relativamente similares en tamaño, lo que sugiere una fuente común.
“Se ven tanto en los volcanes como en las fallas superficiales que aparecen en distintos lugares del país”, comentó Farías. Lo que hace que este hallazgo en Santiago sea particularmente interesante es su ubicación y la aplicación de técnicas de análisis sísmico más avanzadas. “Una porque es en Santiago. La otra es porque miraron los datos que existían y aplicaron técnicas más nuevas para poder detectar eventos que de pronto cuesta pillar porque son eventos chicos”, explicó el geofísico. Estas técnicas permitieron identificar sismos que anteriormente podrían haber pasado desapercibidos, revelando la existencia de una actividad sísmica significativa bajo la capital.

Pero, ¿en qué se diferencia este clúster sísmico de un enjambre sísmico común o de las réplicas que siguen a un terremoto más grande? Farías aclaró que la diferencia radica en el tiempo y la forma en que se generan los sismos. Un enjambre sísmico se caracteriza por una serie de sismos que ocurren en un período de tiempo relativamente corto, días o semanas, mientras que las réplicas de un terremoto disminuyen en magnitud y frecuencia con el tiempo. En contraste, un clúster sísmico como el de Santiago se manifiesta como sismos que aparecen de manera esporádica pero se mantienen constantes en el tiempo.
La pregunta clave es si la detección de 1.389 sismos de baja magnitud bajo Santiago es motivo de preocupación. Farías enfatizó que no necesariamente lo es. “No es que te preocupe por sí solo; te muestra que tienes una zona activa, pero hay varias zonas activas en el país”, aseguró. Sin embargo, reconoció que este hallazgo indica la presencia de una falla activa que no se había comprendido completamente y que podría estar generando sismos. “Tendríamos que mirar el detalle de qué significa, cuán grande puede ser”, añadió.
Las posibles explicaciones para la concentración de estos movimientos sísmicos a esa profundidad incluyen la presencia de fluidos en movimiento o fallas activas que no llegan a la superficie. Farías sugirió que se requiere más investigación para determinar la causa exacta, pero enfatizó que estos sismos no indican necesariamente un terremoto grande inminente.
Para los habitantes de Santiago, el mensaje clave es que la ciudad se encuentra en una zona sísmica activa, incluso si la mayoría de los sismos son de baja magnitud y apenas perceptibles. Farías destacó la importancia de las nuevas técnicas de análisis sísmico que permiten comprender mejor lo que ocurre bajo nuestros pies y la necesidad de fortalecer la red sismológica nacional. “Hoy cumple con su objetivo inicial, que es detectar la sismicidad del país, sobre todo la que tiene más potencial de hacernos daño; sismos de grandes magnitudes y que se dan sobre todo en la costa. Tenemos una muy buena red para eso, pero Chile es un lugar donde se generan muchísimos sismos en lugares muy distintos y que comprender por qué y qué significa para todo lo que nosotros hacemos también es relevante y para eso necesitamos mejores datos, mejor cobertura, más instrumentos”, concluyó. Farías abogó por una mayor inversión en la red sismológica y la implementación de un sistema de alerta temprana para sismos, argumentando que Chile, como país altamente sísmico, debería estar a la vanguardia en la preparación y mitigación de riesgos sísmicos.