La reciente publicación del Financial Times (FT) ha encendido las alarmas en la economía argentina, poniendo en tela de juicio la efectividad del plan de estabilización implementado por el presidente Javier Milei. El prestigioso diario británico advierte que el "esfuerzo de Javier Milei por reducir la inflación crónica de Argentina se está estancando", un golpe duro para un gobierno que ha puesto la lucha contra la inflación en el centro de su agenda.
Si bien es cierto que Milei heredó una situación económica desastrosa, con tasas de inflación mensuales que superaban los dos dígitos, la promesa de un rápido descenso no se ha materializado. La inflación, que tocó fondo en mayo con un 1,5%, ha ido recuperando terreno, alcanzando el 2,9% en enero y febrero, y un preocupante 3,4% en marzo, su nivel más alto en un año. Esta desaceleración en la caída de la inflación ha generado escepticismo entre los economistas, quienes dudan de que el gobierno pueda alcanzar su objetivo de reducir la inflación a un dígito, e incluso a tasas mensuales inferiores al 1%.
El propio Milei, autor del libro "El fin de la inflación", ha reconocido la dificultad de la situación, aunque ha insistido en que factores externos, como el aumento de los precios de la energía debido a la guerra en Irán, son los principales responsables de este revés. Sin embargo, el FT señala que la inflación anual, aunque lejos de su pico de casi 300%, sigue siendo una de las más altas del mundo, rondando el 33%.
Uno de los principales problemas que señala el FT es la caída de los salarios reales. A pesar de la reducción de la inflación, los salarios no han logrado mantenerse al ritmo, lo que ha provocado una erosión del poder adquisitivo de los trabajadores. Según Martín Rapetti, profesor de economía en la UBA, los ingresos reales de los trabajadores registrados y jubilados están entre un 8 y un 10% por debajo de los niveles que presentaban cuando Milei asumió el cargo. Esta situación, combinada con las preocupaciones sobre el desempleo, ha contribuido a la caída de la aprobación del gobierno, que se sitúa actualmente en el 36,4%.

El FT también critica la decisión del gobierno de posponer la actualización de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que ha generado dudas sobre la transparencia de los datos inflacionarios. Si bien el impacto numérico de esta decisión ha sido considerado insignificante por algunos economistas, la medida ha alimentado la desconfianza en las estadísticas oficiales, en un país con una larga historia de manipulación de datos.
El artículo destaca que Milei inicialmente recurrió a una estrategia tradicional para combatir la inflación: mantener estable el tipo de cambio del peso. Sin embargo, al permitir que la moneda se moviera con mayor libertad como parte de un acuerdo con el FMI, la inflación comenzó a aumentar nuevamente. Ahora, sin un ancla cambiaria firme, el gobierno enfrenta el desafío de romper la inercia inflacionaria arraigada en la economía argentina, donde los comerciantes aumentan los precios de forma preventiva, las familias acopian productos básicos y los contratos de alquiler incluyen incrementos automáticos.
El FT advierte que los hábitos inflacionarios en Argentina son difíciles de erradicar, y que la negociación salarial basada en la inflación pasada puede alimentar futuras subidas de precios. Además, los costos de los servicios públicos y otros servicios, que se ajustan automáticamente a la inflación pasada, siguen subiendo, lo que contrasta con los precios de los productos manufacturados, que se han mantenido relativamente bajos gracias al tipo de cambio semiflotante y la eliminación de algunas barreras comerciales.
En resumen, el artículo del Financial Times presenta un panorama sombrío para la economía argentina, cuestionando la efectividad del plan de Milei y advirtiendo sobre los desafíos que enfrenta el gobierno para controlar la inflación y mejorar el nivel de vida de los argentinos. La situación exige medidas urgentes y una estrategia económica más integral para abordar las causas profundas de la inflación y promover un crecimiento sostenible.