La incertidumbre se cierne sobre la selección uruguaya de Marcelo Bielsa. A menos de dos meses del inicio del Mundial 2026, una noticia sacudió al equipo y a sus aficionados: Giorgian De Arrascaeta, pieza clave en el esquema del entrenador argentino, sufrió una fractura de clavícula derecha durante un partido de la CONMEBOL Libertadores. El incidente ocurrió en el minuto 17 del encuentro entre Estudiantes de La Plata y Flamengo, disputado en el Estadio Jorge Luis Hirschi. En una jugada desafortunada, De Arrascaeta cayó sobre su hombro derecho tras una disputa con Ezequiel Piovi, quien intentaba un quite desde atrás.
Aunque la jugada no parecía tener mala intención, la caída resultó en una lesión grave. El mediocampista intentó continuar jugando, pero el dolor fue insoportable. El cuerpo médico de Flamengo ingresó rápidamente al campo para atenderlo, y la gravedad del golpe era evidente. Con la zona inmovilizada y visiblemente afectado, De Arrascaeta fue retirado del terreno de juego y reemplazado por Jorge Carrascal. La preocupación era tal que ni siquiera permaneció en el banco de suplentes, siendo trasladado de inmediato al Instituto Médico Platense de La Plata para someterse a estudios de imagen.
Flamengo emitió un comunicado oficial cerca de la medianoche, confirmando el diagnóstico: “Tras un examen de imagen realizado en un hospital local, se confirmó fractura en la clavícula derecha de Arrascaeta. El jugador regresará a Río de Janeiro en la madrugada de este jueves junto con el resto de la delegación”, informó el club. El asistente técnico del Mengão ratificó la noticia en conferencia de prensa, confirmando la fractura de clavícula derecha.

El tiempo de recuperación estimado para este tipo de lesión suele oscilar entre seis y doce semanas, dependiendo de si requiere intervención quirúrgica. Este plazo podría dejar a De Arrascaeta fuera del Mundial 2026, un escenario que preocupa enormemente a Bielsa y a toda la afición uruguaya. Uruguay debuta el 15 de junio ante Arabia Saudita en el Grupo H, que también integran Cabo Verde y España. La ausencia de De Arrascaeta sería un golpe durísimo para la Celeste, que ya lamenta la baja del lateral izquierdo Joaquín Piquerez por rotura de ligamentos en la rodilla.
De Arrascaeta se encontraba en un excelente nivel de juego. En la actual temporada, había marcado dos goles y dado una asistencia en las primeras fechas de Libertadores, tres tantos y un pase de gol en el Brasileirão, además de un gol en la conquista del Campeonato Carioca. Su habilidad, visión de juego y capacidad goleadora lo convierten en un jugador fundamental para el esquema de Bielsa.
La ironía del destino no pasó desapercibida. El martes, De Arrascaeta había recibido el premio al mejor jugador de la temporada del Brasileirão otorgado por el portal Transfermarkt. En su discurso, el uruguayo había expresado su tranquilidad ante la posibilidad de lesiones: “Nos enfrentamos a esto todos los días, en los entrenamientos y en los partidos. No hay forma de medirlo. Es algo natural en el fútbol. Siempre ha pasado. Los jugadores se lesionan y pueden perderse el Mundial, las finales. Forma parte del fútbol y tenemos que lidiar con ello. Depende de nosotros prepararnos bien, pero el destino no se puede predecir”, afirmó el futbolista en declaraciones recogidas por El País de Uruguay. Sus palabras, ahora, resuenan con un tono agridulce.
El partido entre Estudiantes y Flamengo terminó 1-1, con goles de Luiz Araújo para el Mengão y de Guido Carrillo para el Pincha. Sin embargo, el resultado quedó en segundo plano ante la preocupación por la salud de De Arrascaeta. La lesión del mediocampista uruguayo ha generado una gran conmoción en el mundo del fútbol y ha puesto en alerta a la selección uruguaya, que ahora deberá evaluar alternativas para suplir su ausencia en el Mundial 2026. La esperanza de ver a De Arrascaeta vistiendo la Celeste en la máxima competición futbolística se desvanece con cada hora que pasa, dejando un vacío difícil de llenar en el equipo de Bielsa y en el corazón de los aficionados uruguayos. La recuperación será larga y ardua, y el futuro de De Arrascaeta en el Mundial 2026 es, por ahora, una incógnita.