La pasión por el fútbol y la ilusión de completar el álbum oficial del Mundial 2026 han chocado de frente con una realidad preocupante para los pequeños comerciantes y los coleccionistas: una escasez generalizada de figuritas y un aumento exorbitante de precios que amenaza con convertir esta tradición en un lujo inalcanzable. A menos de cuarenta días del inicio del torneo, la polémica por la distribución y la especulación ya ha estallado en Argentina, enfrentando a kiosqueros, supermercados, distribuidores y consumidores.
El precio oficial de cada sobre de figuritas es de $2.000, pero en plataformas online y a través de canales de reventa, los precios se disparan hasta alcanzar los $15.000 por paquete, lo que representa un sobreprecio del 600%. Esta situación, lejos de ser una excepción, se ha convertido en la norma, dejando a muchos aficionados sin la posibilidad de participar en la colección. El álbum, que en ediciones anteriores tenía un costo accesible, ahora se ofrece a $15.000, un aumento del 1.900% respecto a Qatar 2022.
Los kiosqueros, quienes tradicionalmente han sido los principales puntos de venta de las figuritas, son los más afectados por esta crisis. Ernesto Acuña, vicepresidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), denuncia un esquema de distribución que los margina y favorece a los grandes distribuidores. “Panini le vende a los distribuidores a $1.500 el paquete para que lo vendan al kiosquero a $2.000. Pero el distribuidor, en lugar de vender todo al kiosco, se queda con una parte importante para venderla directamente al consumidor final, llegando a ofrecer los paquetes a precios escandalosos, como $15.000. Así, el producto no llega al kiosco”, explica Acuña.
La situación se agrava aún más por la escasez de álbumes. Según los kiosqueros, la cantidad de álbumes distribuidos es insuficiente para satisfacer la demanda, lo que impulsa aún más la especulación y la reventa. “Un lote de 1.000 paquetes representa una inversión de $1,5 millones para el kiosquero, que los vendería a $2 millones y obtendría una ganancia de $500.000. Pero la escasez es tal que no llegan las figuritas ni los álbumes”, lamenta Acuña.
La UKRA ha anunciado que, a partir de esta semana, los distribuidores y la cámara que agrupa a Panini comenzarán a regularizar la entrega de paquetes a los kioscos. Sin embargo, la incertidumbre persiste y muchos comerciantes temen que la situación no se normalice a tiempo para el inicio del Mundial.

La aplicación de delivery Rappi, por ejemplo, ha ofrecido promociones con precios elevados, como $2.000 por paquete individual y hasta $200.000 por 100 paquetes. Sin embargo, la alta demanda ha provocado una constante indisponibilidad del producto.
El problema de la distribución y los márgenes de rentabilidad no son nuevos. Históricamente, la comercialización de figuritas involucra a cuatro actores: fabricante (Panini), distribuidor, figuretero (intermediario) y kiosquero. Actualmente, algunos distribuidores priorizan la venta directa por comercio electrónico, ignorando tanto al figuretero como al kiosco, lo que origina el desabastecimiento en los comercios barriales.
El impacto de esta crisis en el poder adquisitivo de los consumidores es significativo. En 2018, con un salario mínimo de $10.000, se podían adquirir 200 álbumes o 666 sobres. En 2022, ese poder de compra se redujo a 73 álbumes o 319 sobres. En la actualidad, con un salario mínimo de $357.800, solo se alcanzan para 23 álbumes o 168 sobres. Esto significa que completar el álbum se ha convertido en un desafío económico para muchas familias.
El antecedente de Qatar 2022, donde la UKRA acusó a Panini de “marginalizar a los comercios barriales” al habilitar la venta simultánea en supermercados y plataformas online, vuelve a repetirse. La falta de stock llevó a limitar la cantidad de sobres por comprador y a informar por redes sociales la disponibilidad de paquetes. La editorial defendió entonces su política alegando que la demanda superó todas las expectativas, pero para los minoristas, la estrategia comercial creó una competencia desleal y desplazó a los kioscos tradicionales.
La alta demanda de la colección de figuritas del Mundial no es inédita. Los comerciantes insisten en que la producción no es el único problema, sino la preferencia otorgada a supermercados y grandes establecimientos sobre los puntos de venta de cercanía. La UKRA ha solicitado la intervención de autoridades nacionales y locales para garantizar una distribución equitativa y proteger a los pequeños comerciantes.