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¡Alerta Roja en la Industria Textil Argentina! 8 de cada 10 empresas al borde del colapso

La industria textil argentina enfrenta una crisis sin precedentes: ventas en caída libre, depósitos llenos y problemas financieros masivos. ¿Qué futuro le espera a este sector clave?

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¡Alerta Roja en la Industria Textil Argentina! 8 de cada 10 empresas al borde del colapso

La industria textil argentina se encuentra al borde del abismo. Un relevamiento reciente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) revela una realidad alarmante: ocho de cada diez empresas del sector consideran la baja demanda como su principal problema, una situación que se repite por tercer año consecutivo. Esta crisis no es simplemente una fluctuación del mercado; es una señal de alarma que pone en riesgo miles de empleos y la supervivencia de un sector clave para la economía nacional.

La caída del consumo interno, exacerbada por la persistente inflación y la incertidumbre económica, ha golpeado duramente a las empresas textiles. Los depósitos se llenan de mercadería sin salida, mientras que las ventas no logran repuntar. Los números son contundentes: en enero de 2026, la utilización de la capacidad instalada en la industria textil se ubicó en apenas 23,7%, muy por debajo del 33,9% registrado en el mismo mes del año pasado. Esta caída refleja una disminución significativa en la producción y una pérdida de dinamismo en el sector.

La encuesta de la CIAI correspondiente al primer bimestre del año confirma esta tendencia negativa, con una caída interanual de las ventas del 8,4%. En 12 de los últimos 13 relevamientos bimestrales, el sector ha registrado retrocesos en su facturación, lo que evidencia la profundidad y la persistencia de la crisis. La caída no es selectiva; el 63% de las compañías consultadas informó una disminución en sus ventas, mientras que solo el 30% registró mejoras y un escaso 7% mantuvo niveles similares a los del año pasado.

La acumulación de stock es otro síntoma preocupante de la crisis. La mitad de las empresas del sector declara tener niveles de stock excesivos, el registro más alto desde el tercer bimestre de 2024. Esta situación genera un círculo vicioso: la acumulación de mercadería inmoviliza capital, reduce la liquidez y dificulta la capacidad de las empresas para invertir y crecer.

La falta de ingresos y la acumulación de deudas han provocado una tensión financiera creciente en el sector. Ocho de cada diez empresas reportan problemas financieros, lo que pone en riesgo su viabilidad a largo plazo. Esta situación se traslada a la cadena de pagos, con seis de cada diez compañías reconociendo atrasos ocasionales en sus obligaciones, una proporción que se ha duplicado en los últimos meses. El grupo de firmas sin atrasos significativos se ha reducido drásticamente, pasando del 40% al apenas 21% en un solo bimestre.

¡Alerta Roja en la Industria Textil Argentina! 8 de cada 10 empresas al borde del colapso

El impacto en el empleo es inevitable. El 21% de las empresas ha recurrido a despidos como medida para enfrentar la caída de la actividad, un aumento de siete puntos porcentuales con respecto al relevamiento anterior. Además, el 25% de las empresas ha optado por no reemplazar las renuncias, una estrategia para reducir costos sin ampliar los recortes de personal. Esta situación genera incertidumbre y angustia entre los trabajadores del sector.

Las expectativas de recuperación son desalentadoras. Solo el 16% de las empresas espera una mejora en las ventas durante los próximos meses, mientras que seis de cada diez prevén estabilidad y una de cada cuatro anticipa una nueva caída. Esta falta de optimismo refleja la profunda desconfianza en la capacidad del sector para superar la crisis.

Claudio Drescher, presidente de la CIAI, señala que la estructura de costos del sector es un factor clave en la crisis. Según sus cálculos, el 55% del precio final de la ropa está compuesto por impuestos (IVA, impuesto al cheque, arancel de tarjeta), costos financieros (intereses por financiación en cuotas) y gastos comerciales (alquileres). Esto deja a las empresas con apenas un 45% del precio final para cubrir sus costos de producción, diseño, transporte y publicidad. “Esto no pasa en ninguna parte del mundo”, afirma Drescher.

La solución, según el dirigente empresarial, no pasa por aumentar los precios, sino por reducir los costos financieros y la carga impositiva. El estudio de la CIAI sostiene que “frente a la falta de mercado, se agrava la imposibilidad de trasladar costos a precios. La mitad de las empresas no pudo trasladar aumentos y un 43% apenas pudo trasladar menos de la mitad”.

La competencia externa, especialmente de plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu, agrava aún más el panorama. Durante 2025, la Argentina importó 391.676 toneladas de productos textiles e indumentaria, lo que implicó un aumento interanual del 71% en volumen y del 52% en dólares. Las importaciones bajo la modalidad courier o puerta a puerta aumentaron 274,2% interanual, impulsadas por estas plataformas de comercio electrónico.

La industria textil argentina necesita urgentemente medidas de apoyo para superar esta crisis. Es fundamental reducir la carga impositiva, controlar la inflación, fomentar el consumo interno y proteger a las empresas nacionales de la competencia desleal. De lo contrario, corremos el riesgo de perder un sector clave para la economía y el empleo.