La posibilidad de adquirir una vivienda propia en Argentina, y particularmente en la provincia de Buenos Aires, se ha convertido en un sueño cada vez más distante para muchos. La escalada de precios de los materiales de construcción, sumada a la persistente inflación y los desafíos económicos, han generado una brecha cada vez mayor entre los ingresos de los trabajadores y el costo de edificación. Un reciente informe de la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco) pone de manifiesto esta realidad, revelando que el costo del metro cuadrado en la provincia alcanzó los $2.028.032 en febrero de 2026, sin incluir el IVA, el terreno ni el beneficio de la empresa constructora.
Esto significa que una vivienda de 100 m2 puede llegar a costar alrededor de $202.803.200. Una cifra astronómica para la mayoría de los trabajadores argentinos. Para poner esto en perspectiva, según los últimos datos del Ministerio de Capital Humano, el ingreso promedio de un trabajador asalariado formal en diciembre de 2025 alcanzó los $1.928.028 brutos, lo que se traduce en un ingreso neto de aproximadamente $1.600.263 después de descontar los aportes.
Con estos números en la mano, el cálculo es contundente: un trabajador registrado debería destinar 124.6 salarios netos completos para poder construir una vivienda de 100 m2. Esto implica que, si un trabajador destinara el 100% de sus ingresos a la construcción, tardaría más de diez años en completar el proyecto. Si bien esta comparación es teórica, ya que en la práctica el costo de vida absorbe gran parte del salario, sirve para ilustrar la magnitud del desafío.

Sin embargo, no todo es pesimismo. El informe de Apymeco también revela una tendencia positiva: la brecha entre salarios y costo de la vivienda se ha acortado ligeramente en el último año. En diciembre de 2024, se necesitaban 130 salarios para construir la misma vivienda, mientras que en diciembre de 2023 se requerían 197 salarios. Esta mejora relativa se debe a que los incrementos en los costos de los materiales y la mano de obra han sido más moderados que la inflación general y los aumentos salariales.
En concreto, el costo de la construcción aumentó un 20.67% en el último año, mientras que la inflación general fue de 33.1%. Los salarios, por su parte, aumentaron en promedio un 29% durante el mismo período. Esto significa que los ingresos de los trabajadores han crecido a un ritmo mayor que el costo de la construcción, lo que ha permitido reducir la cantidad de salarios necesarios para alcanzar la casa propia.
Esta tendencia positiva, aunque modesta, es un respiro para los trabajadores argentinos que sueñan con tener su propia vivienda. Sin embargo, la realidad es que el acceso a la vivienda sigue siendo un desafío importante, especialmente para los sectores más vulnerables de la población. La falta de políticas públicas efectivas, la escasez de créditos hipotecarios accesibles y la alta inflación continúan siendo obstáculos importantes para lograr que el sueño de la casa propia se haga realidad para todos.
El futuro del mercado inmobiliario en Argentina es incierto. La evolución de la inflación, los salarios y los costos de construcción serán determinantes para definir si la tendencia a la mejora en la accesibilidad se mantiene o se revierte. Es fundamental que se implementen políticas públicas que promuevan la construcción de viviendas sociales, faciliten el acceso a créditos hipotecarios y controlen la inflación para que más argentinos puedan alcanzar el sueño de tener su propia casa.