La economía argentina respira aliviada. El Gobierno nacional vislumbra un horizonte de mayor estabilidad cambiaria gracias a la inminente liquidación de más de USD 3.200 millones en deuda externa emitida por empresas y provincias. Este flujo de divisas, que se suma a las robustas compras del Banco Central (BCRA), podría extender la calma que se ha percibido en el mercado de divisas durante los últimos meses.
Desde las elecciones legislativas de octubre de 2023, las empresas argentinas han emitido deuda en plazas internacionales por un total cercano a los USD 10.000 millones. Si bien una parte significativa de estos fondos ya se ha incorporado al mercado local, contribuyendo a sostener el tipo de cambio, aún resta por liquidarse una suma considerable. Según estimaciones oficiales, esta cifra supera los USD 3.000 millones, lo que representa un importante colchón para fortalecer las reservas y evitar presiones sobre el peso.
Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA, destacó durante una presentación a inversores en Washington que las compañías "volvieron a operar (desarmaron coberturas cambiarias y obtuvieron financiamiento para el ciclo de inversiones) tras la actitud de ‘esperar y ver’ que predominó el año pasado" debido a la incertidumbre electoral. La emisión de deuda en moneda extranjera se aceleró significativamente después de los comicios, aunque la venta efectiva de las divisas se produjo con cierto retraso, lo que contribuyó a aumentar la oferta de dólares en el mercado.
El resultado favorable para el oficialismo en las elecciones legislativas provocó una notable disminución del riesgo país, mejorando las condiciones financieras de Argentina y facilitando el acceso a nuevas colocaciones de títulos tanto para empresas como para gobiernos provinciales. Ciudades como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos también se sumaron a esta tendencia, emitiendo deuda en el exterior por aproximadamente USD 2.500 millones.
Las consultoras privadas coinciden en que noviembre de 2023 registró el mayor nivel de emisiones primarias de obligaciones negociables en los últimos diez años, lo que indica una recuperación del crédito corporativo y la intervención del Tesoro. Las empresas aprovecharon el contexto favorable para reestructurar compromisos financieros y fortalecer su capital de trabajo.

El incremento de las emisiones en el exterior, combinado con una menor oferta de divisas proveniente del sector agroexportador a fines del año pasado, ayudó a mantener la estabilidad del tipo de cambio en noviembre, diciembre y el inicio de enero. Se espera que la liquidación restante de la deuda externa se combine con los ingresos generados por la cosecha gruesa durante el segundo trimestre, consolidando aún más la calma cambiaria.
La estabilidad cambiaria es un pilar fundamental del plan económico del Gobierno para lograr una reducción sostenida de la inflación. Un tipo de cambio estable permite predecir costos, fomenta la inversión y contribuye a la moderación de los precios.
Además, si el riesgo país logra mantenerse por debajo de los 500 puntos básicos, se podría potenciar aún más la emisión de deuda corporativa, lo que alimentaría el mercado de cambios una vez que cese la liquidación del sector agroexportador.
En paralelo, el BCRA ha mantenido un ritmo sostenido de compras de dólares en el mercado oficial, acumulando más de USD 6.100 millones en lo que va del año. Desde la implementación del nuevo esquema monetario en enero de 2024, la entidad ha incorporado USD 6.151 millones, equivalente a más de la mitad del objetivo anual previsto. El ritmo de adquisición de divisas se ha incrementado en los últimos meses, alcanzando los 595 millones de dólares en la última semana de abril.
Si bien el aumento de reservas internacionales se ha visto limitado por los pagos de deuda realizados por el Tesoro, la autoridad monetaria ha emitido pesos sin recurrir a instrumentos de esterilización, mientras que el Tesoro ha lanzado títulos en moneda local para absorber liquidez y evitar una mayor expansión monetaria. Las estimaciones oficiales sugieren que el saldo neto de compras podría ubicarse entre USD 10.000 y USD 17.000 millones en 2024, dependiendo de la demanda de pesos y la disponibilidad de divisas.
En resumen, la combinación de la liquidación de deuda externa, las compras del BCRA y la mejora del clima de inversión auguran un período de mayor estabilidad cambiaria para Argentina, lo que podría tener un impacto positivo en la economía y en el bolsillo de los ciudadanos.