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Alquileres en Argentina: La Inversión Más Mala del Mundo Según un Economista

Un economista revela que invertir en alquileres en Buenos Aires es una de las peores decisiones financieras, debido a altos costos, impuestos y una oferta que no responde a la demanda real. Descubre por qué la suba de alquileres no beneficia a los inversores.

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Alquileres en Argentina: La Inversión Más Mala del Mundo Según un Economista

## Alquileres en Argentina: La Inversión Más Mala del Mundo Según un Economista

El mercado inmobiliario argentino, y particularmente el de alquileres en Buenos Aires, se encuentra en un punto crítico. Un análisis reciente del economista Federico González Rouco, consultado por Infobae, revela una verdad incómoda: invertir en alquileres en la capital argentina es, en la mayoría de los casos, una de las peores decisiones financieras que se pueden tomar. El artículo original, aunque informativo, apenas rasga la superficie de un problema mucho más profundo, alimentado por una serie de factores económicos y estructurales.

**El Contexto: Aumentos Exponenciales y Rentabilidad Deslucida**

El artículo original señala que la rentabilidad neta de alquilar un inmueble en Buenos Aires ha caído pese al incremento de precios. Los aumentos interanuales en los precios de alquiler, que superan el 34,8% según datos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no se traducen en una rentabilidad proporcionalmente alta. Esto se debe a que los gastos asociados a la propiedad –impuestos, expensas, mantenimiento, seguros, y la constante necesidad de actualizar el inmueble para mantenerlo competitivo en el mercado– erosionan significativamente la ganancia bruta. El informe original menciona una rentabilidad bruta anual del 5%, pero al descontar estos costos, el retorno neto se reduce drásticamente, dejando a los inversores con una ganancia mínima o incluso pérdidas.

**Lugano, Puerto Madero y la Concentración de la Oferta**

El artículo destaca la variación interanual del precio de los alquileres, con diferencias significativas entre barrios. Lugano, por ejemplo, experimenta un aumento del 43% interanual, superando la inflación general. Puerto Madero se mantiene como el barrio más caro, con un promedio de alquiler de un dos ambientes de $1.322.000 mensuales, sin contar expensas ni servicios. Sin embargo, la oferta de alquileres no es uniforme. La concentración de la oferta en el corredor norte y noreste, impulsada por la presencia de inversores y desarrolladores, crea una burbuja artificial que infla los precios y dificulta el acceso a la vivienda para la mayoría de la población. La frase de Barbería, "Conseguir un dos ambientes en Recoleta es un milagro", resume perfectamente esta situación. La escasez de oferta en barrios más tradicionales, como San Telmo o La Boca, contribuye a mantener los precios altos.

**La Lógica del Inversor: Rentabilidad Sobre Demanda**

Alquileres en Argentina: La Inversión Más Mala del Mundo Según un Economista

González Rouco identifica la principal razón detrás de esta situación: el mercado inmobiliario porteño se rige por la lógica de la rentabilidad para inversores, más que por la demanda real de vivienda. "El que construye, construye para el que le puede comprar rápido. Y el que le puede comprar rápido generalmente es quien ya tiene la plata y es un inversor. Y el inversor va a buscar la renta, y la renta está en el mercado de alquileres y dentro del mercado de alquileres, es lo que alquilás más fácil", explica. Esto significa que la construcción de nuevas viviendas se enfoca en unidades destinadas al alquiler, en lugar de en viviendas para familias que buscan comprar. La falta de financiamiento hipotecario, que limita la capacidad de las personas para adquirir una propiedad, agrava aún más este problema.

**La Falta de Profesionalización y la Inflación**

Además de los factores económicos, el economista señala la falta de profesionalización del sector como un factor clave. La oferta de alquileres es muy poco desarrollada en comparación con otros países europeos, donde existen grandes empresas y fondos inmobiliarios que gestionan la propiedad y el mantenimiento de los edificios. En Buenos Aires, la mayoría de los propietarios son individuos que no tienen la experiencia ni los recursos para administrar adecuadamente sus propiedades. La inflación, que ha sido una constante en Argentina durante décadas, también juega un papel importante. Los contratos de alquiler suelen actualizarse trimestralmente por inflación, lo que significa que los inquilinos pagan cada vez más por la misma vivienda. La mora de las tarjetas de crédito es 12%, en el crédito UVA es 1% lo que demuestra la volatilidad del mercado.

**La Preferencia por la Propiedad: Paz Mental en un Entorno Inestable**

Ante este panorama, la preferencia por la compra de vivienda propia cobra un valor adicional. Según González Rouco, "La principal respuesta que da la gente cuando le preguntan por qué quiere ser propietaria es paz, es paz mental". En un contexto de alta inflación y volatilidad como el argentino, la posibilidad de tener un techo propio ofrece una sensación de seguridad y estabilidad que no se encuentra en el mercado de alquileres. La evolución de los créditos UVA y la relación entre contratos de alquiler e inflación también influyen en esta decisión.

**Conclusión: Una Inversión Poco Atractiva**

En resumen, la conclusión del economista es clara: "No es una buena inversión". Con una rentabilidad bruta cercana al 5% y un retorno neto reducido a la mitad después de descontar los gastos, la inversión en alquileres en Buenos Aires no ofrece un retorno atractivo, especialmente en comparación con otras opciones de inversión. La falta de previsibilidad y los cambios en las regulaciones impactan tanto en la rentabilidad de los propietarios como en la decisión de invertir en ladrillos. La situación exige una revisión profunda de las políticas públicas y una mayor profesionalización del sector inmobiliario para garantizar el acceso a una vivienda digna y asequible para todos los argentinos.