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Amenazas a Colegios: Guía para Hablar con tus Hijos y Proteger su Bienestar

Ante la creciente preocupación por amenazas a colegios, expertos ofrecen consejos clave para padres y apoderados: calma, comunicación honesta y lenguaje simple para proteger la salud mental infantil.

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Amenazas a Colegios: Guía para Hablar con tus Hijos y Proteger su Bienestar

La reciente ola de amenazas a colegios ha generado una comprensible angustia en padres, apoderados y la comunidad educativa en general. Más allá de los protocolos de seguridad implementados por los establecimientos en coordinación con las autoridades, existe una necesidad crucial de abordar el impacto emocional que estas situaciones tienen en los niños y adolescentes. No basta con asegurar la integridad física; es imperativo proteger su salud mental y brindarles las herramientas necesarias para procesar sus miedos e inquietudes.

Según la jefa de Investigación y Estudios Avanzados de la Escuela de Pedagogía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Sandra Catalán, los niños son increíblemente perceptivos a las emociones de los adultos. Si los padres o cuidadores muestran ansiedad o pánico, los niños lo internalizarán, amplificando su propia sensación de inseguridad. Por lo tanto, el primer paso para abordar el tema es, paradójicamente, la calma. Transmitir seguridad y dejar claro que hay adultos responsables que están trabajando para protegerlos es esencial.

Pero, ¿cómo hablar con los niños sobre algo tan complejo y potencialmente aterrador? La Superintendencia de Educación enfatiza la importancia de abrir espacios de diálogo, tanto en el hogar como en la escuela. Las familias deben conversar con sus hijos, los apoderados deben comunicarse entre sí y los establecimientos deben mantener un vínculo permanente con las familias para compartir información verificada y ofrecer apoyo mutuo. Esta comunicación debe ser proactiva, no reactiva; es decir, no esperar a que los niños pregunten, sino iniciar la conversación de manera oportuna.

El momento adecuado para hablar del tema, según Catalán, es cuando el niño muestra interés o hace preguntas. Esto indica una necesidad genuina de comprender lo que está sucediendo. También es importante abordar el tema si hay cambios en la rutina escolar, como suspensiones de clases o jornadas acortadas. El silencio puede ser más perjudicial que una explicación honesta, ya que los niños pueden llenar el vacío con sus propias fantasías, que a menudo son más aterradoras que la realidad.

La forma en que se presenta la información es tan importante como el contenido en sí. Francisca Sáez, directora ejecutiva de Eventuras, una fundación dedicada a la educación socioemocional, recomienda usar un lenguaje simple, honesto y contenedor. Un ejemplo podría ser: "Ha pasado algo que nos ha hecho querer cuidarte extra hoy. Los adultos estamos trabajando para que todo esté bien, y tú estás seguro". Evitar mentiras o sobreexplicaciones es crucial. Menos es más, especialmente con los niños más pequeños. Entre los 4 y los 8 años, basta con explicar lo esencial, ya que su sistema nervioso aún no está preparado para procesar información compleja.

Amenazas a Colegios: Guía para Hablar con tus Hijos y Proteger su Bienestar

Con los niños de entre 9 y 12 años, se puede ofrecer un poco más de contexto, pero evitando detalles que puedan alimentar la imaginación catastrófica. En el caso de los adolescentes, la honestidad es fundamental, pero también es importante informarles sobre las medidas concretas que se están tomando para garantizar su seguridad. Esto les ayudará a recuperar la sensación de control y orden.

Sin embargo, la conversación no termina con la explicación inicial. Es fundamental acoger las inquietudes de los niños y responder a sus preguntas con paciencia y sinceridad. Mónica Espinoza, psicóloga infanto-juvenil de Clínica Universidad de Los Andes, sugiere preguntarles qué han escuchado y qué creen, para luego ofrecer información precisa y corregir cualquier malentendido.

En la era digital, las redes sociales juegan un papel importante en la forma en que los niños acceden a la información. Catalán y Sáez coinciden en que es crucial enseñarles a distinguir entre noticias falsas y fuentes confiables. Las redes sociales pueden amplificar la ansiedad y la desinformación, por lo que es importante establecer "pausas activas" para revisar juntos lo que circula y discutir cualquier preocupación que puedan tener.

Es importante estar atentos a las señales de alarma que podrían indicar que un niño necesita apoyo adicional. Estas señales pueden incluir dificultades para dormir, pesadillas, rechazo a ir a la escuela, irritabilidad o pérdida de control de esfínter. Si estas señales persisten durante más de dos semanas o son particularmente intensas, es recomendable consultar con un profesional de salud mental.

En el caso de los adolescentes, las señales de alarma pueden incluir una búsqueda compulsiva de información sobre el tema, comentarios fatalistas o una sensación generalizada de desesperanza. La detección temprana y la intervención oportuna son clave para proteger la salud mental de los niños y adolescentes en un contexto de creciente incertidumbre y amenaza.

En resumen, abordar las amenazas a colegios con los niños requiere una combinación de calma, comunicación honesta, lenguaje simple y monitoreo constante. Al brindarles un espacio seguro para expresar sus miedos e inquietudes, y al enseñarles a navegar por el complejo mundo de la información, podemos ayudarles a desarrollar la resiliencia emocional que necesitan para enfrentar estos desafíos.