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Argentina a Dos Velocidades: ¿Quiénes Ganaron y Quiénes Perdieron en 2024?

La economía argentina muestra un crecimiento desigual: sectores exportadores impulsan el avance, mientras que el consumo interno y la industria se estancan. Analizamos las causas y las perspectivas.

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Argentina a Dos Velocidades: ¿Quiénes Ganaron y Quiénes Perdieron en 2024?

La economía argentina se encuentra en un momento crucial, caracterizado por una profunda heterogeneidad en el desempeño de sus distintos sectores productivos. Lejos de una recuperación uniforme, el país transita un período de “dos velocidades”, donde algunos motores económicos aceleran mientras que otros se mantienen estancados o incluso retroceden. Este fenómeno, ampliamente documentado por consultoras y reflejado en los últimos indicadores económicos, plantea desafíos significativos para la sostenibilidad del crecimiento y la distribución de sus beneficios.

El contraste es evidente: por un lado, las actividades vinculadas a la exportación y al interior del país –principalmente la minería, el agro y el petróleo– exhiben tasas de crecimiento robustas y se erigen como los principales impulsores del Producto Bruto Interno (PBI). La demanda externa, favorable para los productos argentinos, y la desregulación de ciertos mercados han contribuido a este dinamismo. Por otro lado, los segmentos más ligados a la vida urbana y al consumo interno –como el comercio, la industria manufacturera y la construcción– muestran señales claras de desaceleración o estancamiento. La caída del poder adquisitivo, la alta inflación y las restricciones al crédito han afectado negativamente a estos sectores, limitando su capacidad de inversión y expansión.

Esta disparidad se manifiesta en la creación de empleo. Las ramas económicas que más crecen, como la minería y el agro, son relativamente intensivas en capital y requieren menos mano de obra que aquellas que se encuentran rezagadas. Esto implica que, a pesar del crecimiento general de la economía, la generación de empleo es limitada y no logra absorber la creciente fuerza laboral, lo que contribuye a mantener altos los niveles de desempleo y la informalidad.

Los datos recientes confirman esta tendencia. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) registró máximos históricos en los últimos meses, impulsado principalmente por el sector agropecuario y la industria extractiva. Sin embargo, este crecimiento no se traduce en una mejora significativa en los indicadores sociales. De hecho, la tasa de desocupación aumentó al 7,5% a fines de 2023, y la construcción, el comercio y la industria manufacturera fueron las principales fuentes de pérdida de empleo.

Argentina a Dos Velocidades: ¿Quiénes Ganaron y Quiénes Perdieron en 2024?

Las perspectivas futuras dependen en gran medida de la capacidad de los sectores relegados para recuperar terreno. Esto requiere, en primer lugar, una estabilización macroeconómica que permita reducir la inflación y generar confianza en los inversores. En segundo lugar, es fundamental implementar políticas que fomenten el consumo interno y faciliten el acceso al crédito, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), que son las principales generadoras de empleo en el país.

Sin embargo, la situación no es homogénea dentro de cada sector. La industria manufacturera, por ejemplo, enfrenta desafíos específicos relacionados con la competencia externa, la falta de inversión en tecnología y la obsolescencia de sus instalaciones. La construcción, por su parte, se ve afectada por la incertidumbre económica y la falta de financiamiento a largo plazo.

Las consultoras económicas coinciden en que la evolución de la economía argentina en los próximos meses dependerá de la capacidad del gobierno para implementar políticas efectivas que aborden estos desafíos. La consultora Invecq, en un reciente informe, destacó que los motores que habían traccionado la economía en diciembre –el agro y la energía– se desaceleraron en enero, aunque el índice general mantuvo un crecimiento positivo gracias a la mejora de la industria y la construcción. Sin embargo, la consultora advierte que los sectores “ganadores” siguen estando por encima de los niveles de noviembre de 2023, mientras que los “perdedores” aún se encuentran por debajo de los niveles iniciales del gobierno actual.

En resumen, la economía argentina se encuentra en una encrucijada. La consolidación de una economía “a dos velocidades” plantea desafíos importantes para la sostenibilidad del crecimiento y la distribución de sus beneficios. La recuperación de los sectores rezagados requerirá políticas efectivas que fomenten la inversión, el consumo y la generación de empleo. De lo contrario, la brecha entre los sectores dinámicos y los estancados podría ampliarse, exacerbando las desigualdades sociales y limitando el potencial de crecimiento del país.