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Argentina al Borde: ¿Reforma Monetaria Urgente o Nuevo Colapso?

El economista Ariel Coremberg advierte sobre la fuga masiva de capitales y la necesidad imperiosa de una reforma monetaria para proteger los ahorros y salarios argentinos ante la inestabilidad económica y política.

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Argentina al Borde: ¿Reforma Monetaria Urgente o Nuevo Colapso?

La economía argentina se encuentra en una encrucijada. Tras un año marcado por la incertidumbre política y la acelerada inflación, el país enfrenta una situación de extrema vulnerabilidad, evidenciada por la fuga masiva de capitales y la creciente desconfianza en el peso. El economista Ariel Coremberg, director del Centro de Estudios de la Productividad (CEP) Proyecto Arklems+Land, advierte sobre la necesidad imperiosa de una reforma monetaria irreversible para proteger el ahorro y los salarios de los argentinos.

Según Coremberg, el año pasado se produjo una "dolarización electoral explosiva", con argentinos de todas las corrientes políticas –kirchneristas, mileístas e independientes– transfiriendo la asombrosa suma de USD 42.000 millones de pesos a dólares. Esta cifra supera las exportaciones totales del complejo agroindustrial, revelando un profundo temor a un posible cambio de gobierno y sus consecuencias económicas. El informe de Política Monetaria (IPOM) del Banco Central detalla que USD 17.000 millones se destinaron a cobertura cambiaria, USD 10.000 millones a consumo pagado con tarjetas y viajes, y otros USD 10.000 millones a la migración de depósitos en pesos hacia dólares.

Pero la fuga de capitales no se limitó a las operaciones formales. Coremberg señala que USD 22.000 millones salieron del sistema financiero, quedando "desintermediados" en efectivo, una cifra equivalente al monto total ingresado por el blanqueo de capitales un año antes. Este fenómeno recuerda a la "sustitución explosiva de monedas" que se produjo tras el triunfo de Alberto Fernández en las PASO de 2019, cuando se fugaron casi USD 70.000 millones, una cantidad similar a las exportaciones totales de ese año.

El economista advierte que esta "demanda de dinero" en caída libre no es gratuita y puede conducir al país al borde de la hiperinflación, como ocurrió en 2023. Argentina, lamentablemente, es uno de los pocos países en el mundo –junto con Rusia y Hungría– que ha repetido episodios de hiperinflación sin haber sufrido guerras o revoluciones. En este contexto, la frase "Dólar is the King" (el dólar es el rey), citada por el propio ministro de Economía y reflejada en el IPOM, adquiere un significado particularmente alarmante. El dólar se ha convertido en el activo seguro por excelencia en Argentina, especialmente fuera del sistema financiero.

Argentina al Borde: ¿Reforma Monetaria Urgente o Nuevo Colapso?

La situación se complica aún más por la falta de un "prestamista de última instancia" confiable, como el Tesoro de Estados Unidos, que actuó en favor de otros países en crisis. En Argentina, ese rol recae en el FMI, pero sus recursos están agotados. Ni siquiera el "put" de Scott Bessent a través del swap logró detener la corrida cambiaria; solo el triunfo electoral oficialista en las elecciones intermedias logró aminorar la dolarización, aunque esta continuó a un ritmo menor en los primeros meses de este año.

Coremberg enfatiza que esta dolarización desintermediada tiene efectos duraderos, generando desaceleración económica, aunque en menor medida que en 2019, gracias al ancla fiscal. La remonetización de lo perdido el año anterior es lenta, y los efectos de la Ley de Inocencia Fiscal aún están por verse. Argentina enfrenta una escasez de divisas autogenerada por la inestabilidad electoral en la demanda de pesos, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad del nuevo régimen macroeconómico para atraer inversiones más allá del RIGI.

La solución, según Coremberg, pasa por una "reforma monetaria irreversible" que resguarde el ahorro y los salarios, evitando que un futuro giro político financie el gasto público a través de la inflación o confisque activos e ingresos. El economista lamenta la falta de figuras como Chacho Álvarez (quien se arrepintió de no votar la Ley de Convertibilidad) o Lula (que firmó un pacto de estabilidad fiscal y monetaria con João Henrique Cardozo), lo que hace aún más urgente una reforma estructural.

En cuanto a la actividad económica, Coremberg señala que, si bien el índice de actividad económica de enero marcó un récord, es importante no inferir conclusiones precipitadas. La economía experimentó una recuperación el año pasado, pero la corrida cambiaria limitó su velocidad. Para hablar de un crecimiento sostenido, el PBI per cápita debe superar el máximo alcanzado en 2011, año de máxima producción antes del estancamiento actual. Se requieren muchos años de recuperación, con tasas de crecimiento del 4 al 5% anual acumulativo, para restituir la producción perdida por habitante.

Finalmente, Coremberg destaca las asimetrías en la economía argentina, con un sector de recursos naturales de alta rentabilidad (fortalecido por el RIGI) coexistiendo con una industria manufacturera dependiente de un "tipo de cambio real muy alto" y una Pyme sobrecargada de impuestos. La reconversión productiva, que Argentina busca sin éxito desde los años 50, exige tiempo, consenso político y acceso al crédito externo, condiciones que actualmente no se cumplen. La falta de confianza y la persistencia de una "coalición antiexportadora" obstaculizan el desarrollo de sectores competitivos y perpetúan la dependencia del dólar.