La economía argentina se encuentra en una encrucijada, con la sombra de un conflicto internacional proyectándose sobre su capacidad para acceder a financiamiento externo. La reciente escalada de tensiones en Medio Oriente, y en particular la situación con Irán, ha desencadenado una serie de eventos que amenazan con complicar la emisión del nuevo bono en dólares que el gobierno argentino planea licitar este viernes. El principal detonante de esta preocupación es la subida de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que han pasado del 4,32% al 4,41%, un movimiento que impacta directamente en la necesidad de Argentina de regresar al mercado internacional de capitales.
La Reserva Federal de Estados Unidos ha expresado su inquietud por el potencial impacto del conflicto con Irán en la inflación global. Las declaraciones de sus gobernadores sugieren que una escalada en la región podría acelerar la inflación, revirtiendo los avances logrados en la lucha por alcanzar el objetivo anual del 2%. Esta preocupación se ha visto reflejada en los mercados bursátiles de EE.UU., que han experimentado caídas significativas, como la del Nasdaq, que retrocedió un 2,32% debido a los fallos judiciales contra Meta y Google por el diseño de Instagram y YouTube. El presidente Trump, buscando mitigar el pesimismo y proteger sus posibilidades en las próximas elecciones legislativas, anunció la postergación del ataque a las instalaciones de energía de Irán hasta el 6 de abril. Sin embargo, esta decisión fue interpretada por los inversores como una señal de debilidad, lo que no ha contribuido a calmar la incertidumbre.
El precio del petróleo ha respondido a la tensión geopolítica con un aumento del 4,5%, alcanzando los 102 dólares por barril. En Argentina, este incremento se suma a un segundo aumento en el precio de las naftas y gasoils, elevando el costo de los combustibles en un 1% adicional al 10% anterior. La situación en Estados Unidos es aún más preocupante, con un aumento del 17% en los precios de los combustibles desde el inicio del conflicto. Las empresas de transporte ya han advertido sobre el riesgo que estos aumentos representan para las exportaciones, ya que encarecen los costos de logística.
La depreciación del dólar mayorista, que se ubica en su nivel más bajo desde octubre pasado, también complica la situación para el sector agropecuario, que depende de las exportaciones en dólares. Sin embargo, el impacto más inmediato se siente en la víspera de la licitación del bono en dólares, donde la subida de los títulos del Tesoro norteamericano ha generado una presión al alza sobre las tasas de interés. El rendimiento del bono estadounidense ha saltado del 4,32% al 4,42%, lo que obliga a Argentina a ofrecer una tasa más atractiva para atraer inversores.

Actualmente, el riesgo país de Argentina se sitúa en 583 puntos básicos. La pregunta clave es: ¿a qué tasa deberá pagarse el nuevo título AO28 para que sea competitivo en el mercado? Mientras que algunos analistas estiman que la tasa podría no superar el 7,5%, la mayoría se inclina por una tasa entre el 8% y el 9%. En la ALyC Aldazabal y Cia, calcularon que, para que el bono supere la curva de Bonares excluyendo el AO27, debería ofrecer una tasa del 9%. Si se incluye el AO27 en el cálculo, la tasa necesaria sería del 8,2%. Sin embargo, consideran que la tasa final podría estar dentro del rango del 7,5%-8%, teniendo en cuenta las características similares al bono AO27 y el hecho de que se trata de una emisión pequeña.
El impacto de la subida de las tasas de interés en Estados Unidos se ha extendido a toda la región, con un aumento del 3,4% en el índice de países emergentes durante la última jornada. En Argentina, el dólar ha continuado su tendencia a la baja, a pesar de ser la divisa más fuerte del mundo. En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron apenas USD 316 millones y el tipo de cambio mayorista bajó $9,50 (-0,7%) a $1.369, su menor valor en los últimos cinco meses. El Banco Central aprovechó para comprar USD 57 millones, pero las reservas perdieron USD 296 millones debido a la caída del oro y del yuan frente al dólar, activos que representan la mitad de las reservas del país.
Los dólares financieros también han experimentado leves bajas. El MEP perdió $3 a $1.401 y el contado con liquidación (CCL), $6 a $1.447 pesos. El dólar "blue", por su parte, subió $5 a $1.425, ampliando la brecha con el MEP y consolidándose como la opción más cara del mercado. El S&P Merval, el índice de las acciones líderes, abrió en alza, pero no pudo sostenerse y perdió 1,3% en pesos y 0,9% en dólares. Solo tres acciones subieron: Aluar e YPF con 1% cada una y Banco Macro con 0,5 por ciento.
En un intento por aliviar la presión sobre los deudores, el Gobierno ha dispuesto la no prórroga de la subida temporal de 5 puntos en los encajes bancarios y las exigencias de efectivo mínimo para depósitos a la vista, que volverán al 45% desde el martes próximo. Sin embargo, la efectividad de esta medida es cuestionada, ya que una parte del encaje fue cubierta por los bancos con bonos. El panorama para este viernes no es alentador, aunque las Bolsas de Nueva York muestran un leve repunte en el overnight. El VIX, el índice de volatilidad, ha aumentado a 26 unidades, acercándose al nivel crítico de 30 puntos, que indica una mayor incertidumbre en los mercados.