## Argentina desafía la tormenta global: ¿Oportunidad o espejismo?
Desde el inicio de las hostilidades en Oriente Medio el 28 de febrero, los mercados financieros globales han experimentado turbulencias significativas, con movimientos bruscos que han desestabilizado las carteras de inversión. Sin embargo, en medio de este panorama de incertidumbre, Argentina ha presentado una dinámica sorprendentemente divergente, desafiando las expectativas y generando interrogantes sobre su sostenibilidad.
**Un dólar en contramovimiento**
Contrario a lo que cabría esperar, el dólar argentino no solo se ha mantenido ajeno a la presión externa, sino que ha experimentado una notable depreciación. El dólar al público se operó por debajo de los $1.400 en el Banco Nación, alcanzando un mínimo desde octubre del año pasado. El dólar mayorista también reflejó esta tendencia bajista, tocando un piso de $1.368. Este descenso, que acumula una caída del 6% en lo que va de 2024 frente a una inflación acumulada cercana al 10% en el primer trimestre, ha sorprendido a los inversores y analistas.
La clave de esta estabilidad cambiaria reside en la intervención constante del Banco Central, que ha adquirido más de USD 4.000 millones desde el 2 de enero. Esta inyección de divisas ha permitido mantener el tipo de cambio dentro de un rango relativamente estrecho, un 20% por debajo del techo de las bandas, y ha disipado, al menos temporalmente, las expectativas de una devaluación abrupta. De hecho, los contratos de dólar futuro reflejan una proyección de $1.671 para fin de año, un 22% por encima del precio actual, lo que sugiere una confianza moderada en la estabilidad cambiaria a mediano plazo.
**Acciones en alza, petróleo a la cabeza**
En el mercado accionario, la situación ha sido igualmente contrastante. Si bien algunos sectores han sufrido retrocesos, otros han experimentado ganancias significativas, impulsadas principalmente por el aumento del precio del petróleo. Con un barril de Brent del Mar del Norte que se encareció un 53%, rozando los USD 112 por primera vez desde julio de 2022, los títulos ligados al sector energético han sido los más beneficiados.
Vista Energy, por ejemplo, alcanzó un máximo histórico por encima de USD 74, con una ganancia de casi 32% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. El ADR de YPF también ha escalado, superando los USD 46 y acercándose al máximo de enero de 2025. Esta suba se ha visto impulsada, además, por el fallo favorable a Argentina en los tribunales de EEUU por la causa de la estatización de la compañía en 2012.
**Los perdedores: exposición al exterior**
En el otro extremo de la balanza, las acciones de empresas cuyo esquema de negocios se centra en operaciones en el exterior han sufrido caídas. Mercado Libre, Globant, Ternium y Corporación América han experimentado bajas del 5,8%, 7,7%, 10,5% y 11,9%, respectivamente. En el sector bancario, Grupo Galicia se mantuvo neutro, mientras que Banco Supervielle y Banco Macro cayeron un 3,8% y un 5,6%, respectivamente.
**Un Merval resiliente**

En términos de índices, el S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires ha avanzado un 7,4% mensual en dólares, superando ampliamente el desempeño de otras plazas importantes como Wall Street (Dow Jones -7,1%), el S&P 500 (-6,8%), el Nasdaq (-6,9%), San Pablo (Bovespa -3,6%), Fráncfort (DAX -11,8%) y Londres (FTSE 100 -8,9%).
**Bonos y riesgo país: una señal de alerta**
Sin embargo, no todo es positivo. Los títulos públicos en dólares han sufrido el impacto de la caída internacional de las Bolsas y el aumento de las tasas de retorno de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Los bonos Globales y Bonares con vencimiento en 2029 y 2030 tuvieron una leve suba de precios en marzo, pero los títulos públicos de mayor duration cayeron entre un 2% y un 4% mensual. El índice de riesgo país de JP Morgan, por su parte, ha avanzado más de 30 unidades, volviendo a la zona de 600 puntos básicos, cerca del máximo de 2026.
**Las perspectivas de los analistas**
Salvador Di Stefano, analista financiero, advierte que el dólar eventualmente tendrá que reflejar la inflación acumulada, de lo contrario, la inflación en dólares podría superar la internacional, afectando las exportaciones y dinamizando las importaciones. Destaca el superávit comercial de los primeros dos meses del año (USD 2.977 millones) y el acumulado en doce meses (USD 11.320 millones), pero subraya la necesidad de monitorear su evolución.
Delphos Investment señala que la guerra en Medio Oriente sigue siendo el factor dominante, con el Estrecho de Ormuz en el centro de la atención. Observan que los inversores están saliendo de activos de riesgo, pero no buscando refugio en activos seguros tradicionales, debido a la correlación positiva entre acciones y bonos.
MA Capital Research destaca la combinación de fragilidad externa, un índice de riesgo país por encima de 600 pb y tasas de interés en dólares superiores al 10% anual como factores que mantienen cerrado el acceso al mercado. Además, señalan que la economía real aún no convalida la mejora macro, con un Índice de Confianza del Consumidor en descenso y un aumento del desempleo y la informalidad laboral.
Invecq Consultora Económica advierte que el conflicto en el Golfo Pérsico se extiende más de lo esperado, poniendo en duda una rápida baja del petróleo y generando riesgos para la inflación, la actividad global y las tasas a nivel internacional. En Argentina, el impacto ha sido acotado en el frente cambiario, pero el índice de riesgo país ha superado los 600 puntos básicos.
Balanz Capital considera que, con excepción de los commodities energéticos y agrícolas, el conflicto en Medio Oriente no ha ofrecido refugio en los precios de los activos. Estiman que el conflicto podría durar entre cuatro y seis semanas, y que una extensión de este plazo podría generar una mayor presión sobre los activos de riesgo.
VatNet Financial Research señala que la inflación minorista de febrero (2,9%) ha sido difícil de moderar, y que las tensiones en las tarifas y los precios de las materias primas podrían llevarla a aumentar desde un nivel aproximado del 30% anual hacia el 40% anual.
Finalmente, IOL Inversiones considera que el mercado global ya no percibe el conflicto en Medio Oriente como un shock pasajero, sino como una crisis estructural de oferta. En Argentina, los inversores recalibran sus carteras ante un riesgo país que se tensiona, pero con un peso que sorprende por su firmeza.
En conclusión, la situación argentina es compleja y presenta tanto oportunidades como riesgos. La estabilidad cambiaria y el buen desempeño de ciertos sectores, especialmente el energético, son señales positivas, pero la elevada inflación, el alto riesgo país y la incertidumbre global plantean desafíos importantes. La evolución de los acontecimientos en Medio Oriente y las políticas económicas que se implementen en el país serán determinantes para el futuro de la economía argentina.