La inflación en Argentina sigue siendo una preocupación central, y el último dato publicado por el Indec – un 3,4% en marzo, el índice más alto desde 2025 – ha encendido las alarmas y reafirmado la sensación de que el país se mueve a dos velocidades distintas. Esta disparidad se hizo evidente durante el reciente AmCham Summit, un encuentro clave que congregó a líderes empresariales, funcionarios gubernamentales y referentes del sector privado, donde la conversación giró en torno al impacto desigual del ciclo económico y las perspectivas futuras.
El contraste es marcado: por un lado, el sector minero-energético vive un momento de expansión impulsado por el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI). Las empresas del sector, como se evidenció en las declaraciones de un ejecutivo minero, consideran que el RIGI es fundamental para atraer inversiones de largo plazo y han visto una predisposición favorable por parte del gobierno actual, algo que no se había experimentado en décadas. Se anticipa un “gran boom exportador” en minería hacia 2030, aunque persisten desafíos importantes como la falta de infraestructura adecuada y la escasez de mano de obra calificada, especialmente en provincias como Catamarca, donde incluso faltan carreras universitarias específicas para satisfacer la demanda del sector.
En el sector petrolero, el impulso del RIGI también se traduce en nuevas inversiones y proyectos. Sin embargo, el panorama es más complejo en la industria del acero, que enfrenta restricciones externas como el aumento de aranceles en Estados Unidos. Un leve repunte en la construcción, atribuido a las tasas de interés más bajas, no es suficiente para compensar las dificultades en otros sectores.
Por otro lado, el consumo masivo se encuentra en una situación delicada. Las empresas minoristas, como señaló un directivo del sector farmacéutico, han observado una caída persistente en las ventas y una falta de señales de recuperación. Los consumidores, afectados por la inflación, se han vuelto más cautelosos y priorizan las promociones, dejando de lado la compra de productos para acumular stock, una práctica común en períodos de alta inflación para protegerse de los aumentos de precios.
Las empresas de consumo masivo están buscando estrategias para mantener sus volúmenes de venta y proteger sus márgenes de ganancia. Una de las principales lácteas del país, por ejemplo, está lanzando nuevos productos y explorando la incorporación de segundas marcas para ofrecer opciones más económicas a los consumidores. Esta estrategia refleja la creciente sensibilidad al precio y la necesidad de adaptarse a un mercado en el que el poder adquisitivo se ha erosionado.

El ministro de Economía, Luis Caputo, participó del AmCham Summit y transmitió un mensaje optimista, asegurando que los próximos 18 meses serán los mejores en décadas. Sin embargo, reconoció que el proceso de desinflación se vio interrumpido por la dolarización masiva previa a las elecciones, que redujo la demanda de dinero. Caputo insistió en que la inflación es un fenómeno monetario y que el gobierno está tomando medidas para controlarla.
El presidente Javier Milei también se pronunció sobre el dato de inflación, calificándolo de “malo” pero señalando que existen elementos que permiten explicarlo y anticipar una futura disminución. Milei enfatizó la importancia de mantener un rumbo claro y prometió abordar el tema en detalle durante el AmCham Summit.
El sector agropecuario, por su parte, reiteró la necesidad de reducir las retenciones y los impuestos para alcanzar la meta de 200 millones de toneladas de producción en 2030. Los productores también destacaron la importancia de proteger la propiedad intelectual y reconocieron los avances en la ejecución de acuerdos privados que ya abarcan 7 millones de toneladas de soja. La adhesión a la norma UPOV 91, que introduce protecciones sobre las semillas, ha generado debate entre los productores, aunque los semilleros la consideran fundamental para fomentar el crecimiento del sector.
El sector financiero y fintech también se beneficia de esta Argentina de dos velocidades, con un crecimiento significativo en las transacciones con QR. Sin embargo, persiste la preferencia por el efectivo, impulsada por los impuestos nacionales y provinciales, así como por la reticencia frente a las retenciones aplicadas por las propias aplicaciones financieras.
En conclusión, el AmCham Summit reveló una visión compartida entre los actores empresariales y políticos: Argentina tiene un gran potencial, pero para materializarlo es necesario mantener un rumbo claro, garantizar la previsibilidad y alcanzar consensos a largo plazo. La superación de la inflación, la atracción de inversiones, el desarrollo de infraestructura y la formación de mano de obra calificada son desafíos clave que deben abordarse para construir un futuro económico más próspero y equitativo.