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Argentina en la encrucijada: ¿Funciona la 'Economía Austríaca' de Milei?

El economista Orlando Ferreres analiza los resultados contradictorios de la economía argentina bajo la gestión de Javier Milei, entre sectores en auge y otros en declive, y las perspectivas para 2026.

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Argentina en la encrucijada: ¿Funciona la 'Economía Austríaca' de Milei?

La economía argentina se encuentra en un momento crucial, navegando por aguas turbulentas marcadas por la implementación de políticas económicas disruptivas. Bajo la administración del presidente Javier Milei, el país ha adoptado la teoría de la Economía Austríaca, un enfoque que prioriza el individualismo, la propiedad privada, el libre mercado y la mínima intervención estatal. Pero, ¿está funcionando? La respuesta, según el economista Orlando Ferreres, es compleja y matizada.

En una entrevista exclusiva con Infobae, Ferreres, exviceministro de Economía y consultor de empresas a través de su consultora OJF y Asociados, describe un panorama económico contradictorio. Si bien diciembre de 2025 registró un valor récord en la actividad económica, muchos analistas privados cuestionan si esta mejora se traduce en una mejora tangible en la vida cotidiana de los argentinos. Ferreres coincide en que, aunque los números sugieran una recuperación, el optimismo debe ser cauteloso.

La teoría de la Economía Austríaca, con figuras clave como Friedrich von Hayek, Ludwig von Mises y Murray Rothbard, busca liberar las fuerzas del mercado y reducir la influencia del Estado en la economía. Después de casi dos años y medio de aplicación, Ferreres considera que la teoría muestra signos de funcionar, aunque la recuperación de la inversión sigue siendo un desafío pendiente. En este contexto, el economista de Harvard Michael Porter, en su obra clásica “La Ventaja Competitiva de las Naciones”, ofrece perspectivas valiosas para esta etapa, enfatizando la importancia de analizar la competencia, la negociación con proveedores y el poder de negociación de los compradores.

Sin embargo, la realidad económica argentina es más compleja que la simple aplicación de una teoría. Los datos revelan una industria estancada, con variaciones mensuales que, en promedio, la mantienen en el mismo nivel desde hace años. Según los gráficos de OJF, la industria no ha experimentado un crecimiento significativo desde 2008, situándose actualmente en niveles similares a los de 1995. Esta falta de dinamismo industrial se refleja en la disminución del nivel de utilización de la capacidad instalada, con caídas significativas en sectores como el textil, que experimentó una reducción del 11,2% entre enero de 2025 y enero de 2026.

Argentina en la encrucijada: ¿Funciona la 'Economía Austríaca' de Milei?

En contraste, el Índice General de Actividad (IGA-OJF) sugiere un crecimiento del PBI del 2,8% para 2026, impulsado por la actividad en los sectores agropecuario, energético y minero, así como por los incrementos en los precios derivados de la inestabilidad geopolítica internacional, especialmente la guerra con Irán y la posible interrupción del estrecho de Ormuz. No obstante, este crecimiento no se traduce en una creación de empleo significativa. Entre el inicio del actual gobierno y diciembre de 2025, se registraron 22.608 empresas menos, y los procedimientos preventivos de crisis aumentaron.

La tasa de desempleo también ha aumentado, alcanzando el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, en comparación con el 6,4% del año anterior. Este incremento se concentra en el conurbano bonaerense, donde el desempleo llegó al 8,6%. La falta de crecimiento de la industria manufacturera agrava esta situación, especialmente en las zonas urbanas como el Gran Buenos Aires. El trabajo independiente ha experimentado un crecimiento moderado, pero el empleo formal, tanto privado como público, ha disminuido.

Ferreres señala que la estructura productiva argentina se está consolidando hacia un modelo similar al de Australia, donde la industria manufacturera tiene una participación menor en el PBI. Esto implica que algunos sectores perderán peso económico, mientras que otros, como el agropecuario, el petróleo y el gas, la minería, el turismo y la tecnología, se expandirán. Los sectores históricamente protegidos por el Estado comenzarán a perder relevancia, siendo reemplazados por industrias más competitivas. Un ejemplo de esto es el máximo nivel de producción de aceite de soja alcanzado en enero de 2026.

En cuanto a la inflación, que ha alcanzado un ritmo mensual del 2,9%, Ferreres espera una moderación debido a la estabilidad de la base monetaria. El gobierno ha aplicado una reducción del gasto público, del 30% en el primer año y con una orientación similar en el segundo, buscando alcanzar el 25% del PBI, aunque en 2025 se situó cerca del 35%. La reducción de estos 10 puntos porcentuales es un desafío complejo que implica recortes difíciles en provincias y municipios.

Finalmente, Ferreres destaca la importancia de avanzar en la liberalización del tipo de cambio y la atracción de inversión extranjera para garantizar la estabilidad macroeconómica. La implementación de la indexación en las bandas de flotación cambiaria, así como el reemplazo de las Leliq por las LEFI, son pasos en la dirección correcta, pero aún queda mucho por hacer. La inversión, tanto pública como privada, es crucial para el crecimiento sostenido, pero el alto riesgo país y la falta de un clima de inversión inclusivo son obstáculos importantes que deben superarse. El gobierno debe focalizarse en fortalecer la etapa competitiva de la Nación, implementando medidas que fomenten la inversión en pequeñas y medianas empresas y acercando la Inversión Bruta Interna Fija al 25% del PBI.