La economía argentina se encuentra en una encrucijada. A pesar de los esfuerzos iniciales por estabilizar la macroeconomía, el crecimiento se ha estancado y el empleo muestra signos de deterioro. En este contexto, el gobierno de Javier Milei se enfrenta a la difícil tarea de reactivar la actividad económica sin desatar una nueva espiral inflacionaria. La reciente escalada de tensiones en Medio Oriente, con ataques a infraestructuras energéticas y el cierre del Estrecho de Ormuz, añade una capa adicional de incertidumbre al panorama global, impactando los mercados financieros y elevando los precios del petróleo.
La semana pasada, el anuncio de Donald Trump sobre una pronta resolución del conflicto con Irán resultó ser prematuro. La situación se ha agravado, poniendo en riesgo el suministro de energía a Europa, que ya enfrenta bajas reservas. Las bolsas de Nueva York y Europa han experimentado caídas, y el "índice del miedo" (VIX) ha alcanzado niveles máximos desde noviembre. El petróleo Brent se cotiza cerca de los 107 dólares el barril, mientras que el oro y el Bitcoin han sufrido fuertes caídas. El dólar, por su parte, ha perdido terreno frente a las principales monedas.
En este escenario, las consultoras económicas han comenzado a analizar las posibles implicaciones para Argentina. EconViews, dirigida por Miguel Kiguel, señala que, a pesar de las declaraciones oficiales sobre el crecimiento económico y la baja tasa de desempleo, los datos recientes sugieren lo contrario. La consultora advierte sobre un posible giro en la política monetaria, con el objetivo de reactivar la economía a pesar de la presión inflacionaria.
El crecimiento económico actual es desigual, beneficiando a sectores como el agro, la energía y la minería, mientras que la construcción, la industria, el consumo masivo y el empleo formal se encuentran estancados o en declive. Los datos adelantados de actividad para enero y febrero muestran debilidad, y la dinámica del empleo y el consumo es preocupante. En 2025, se destruyeron 85.000 puestos de trabajo formales privados, y la tasa de desempleo trepó al 7,5% en el último trimestre del año pasado. El consumo sigue flojo debido a la falta de recuperación salarial y las dificultades para acceder al crédito.
La confianza del consumidor ha caído en los últimos dos meses, y las importaciones se mantienen en niveles bajos. Los empresarios se preocupan más por la falta de demanda que por la competencia importada. Para contrarrestar este panorama, el gobierno parece haber flexibilizado la política monetaria, permitiendo un aumento de la liquidez en pesos y una baja de las tasas de corto plazo a la zona del 20% anual, el piso establecido por el Banco Central. La apuesta es que la liquidación de la cosecha y los flujos financieros mantengan estable el tipo de cambio.

Sin embargo, esta estrategia conlleva riesgos. Con expectativas de inflación al alza, las tasas de plazos fijos y LECAP se están volviendo negativas en términos reales. La licitación de deuda del viernes 27 será una señal de cuán cómodo se siente el gobierno con este rumbo. Para las tasas de préstamos, la situación es más compleja. Si bien los adelantos en cuenta corriente han reaccionado rápidamente, el resto del menú crediticio sigue siendo caro debido a la volatilidad y los altos encajes.
EconViews cree que, si se mantiene la estabilidad cambiaria, el crédito podría impulsar un nuevo despegue económico. La baja de tasas también podría ayudar a contener la morosidad, que ha aumentado al 6,4% de los préstamos al sector privado. Sin embargo, existe el riesgo de que una turbulencia cambiaria o un aumento de la inflación obliguen a revertir esta política.
La consultora 1816 se centra en los problemas que la crisis del exterior le crea a la deuda externa. A pesar del superávit primario y el apoyo de Estados Unidos, el riesgo país ha tocado su valor más alto en 2026, cerrando el acceso al mercado internacional. Los factores que explican este fenómeno incluyen el contexto global adverso, la incertidumbre política en Estados Unidos y la posición técnica de los bonos argentinos en los portafolios de inversores.
FMyA, por su parte, advierte que los mercados ya están descontando una prolongación del conflicto en Medio Oriente, lo que podría mantener los precios del petróleo elevados. La Reserva Federal ha decidido mantener sus tasas sin cambios, pero ha elevado sus proyecciones de inflación. En Argentina, la mayor oferta de dólares ha permitido mantener estable el tipo de cambio, pero la inflación sigue siendo alta y los salarios reales siguen perdiendo terreno.
En resumen, la economía argentina se enfrenta a un escenario complejo y desafiante. El gobierno debe encontrar un equilibrio entre la necesidad de reactivar la economía y el riesgo de una mayor inflación. La estabilidad cambiaria y la evolución del conflicto en Medio Oriente serán factores clave para determinar el éxito de esta estrategia.