El gobierno argentino está apostando fuerte por la revitalización de su sector energético y minero, y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se perfila como la herramienta clave para lograrlo. Durante su participación en CERAWeek by S&P Global en Houston, el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, anunció que se espera la incorporación de entre 15 y 20 nuevos proyectos al RIGI antes de julio de 2027. Esta proyección representa un impulso significativo para las inversiones energéticas en el país, abriendo un abanico de oportunidades para empresas nacionales e internacionales.
El atractivo principal del RIGI, según González, reside en el esquema de estabilidad regulatoria y fiscal que ofrece a los inversores. Este esquema, sin precedentes recientes para proyectos de esta escala, garantiza un horizonte de certeza que resulta fundamental para la toma de decisiones a largo plazo. Actualmente, cerca de 40 proyectos ya están incorporados al RIGI, y el programa, aprobado hace casi tres años, se mantendrá vigente por lo menos hasta el 8 de julio de 2027.
"Probablemente la característica que los inversores más valoran es que ofrece treinta años de estabilidad regulatoria y fiscal", enfatizó González ante un auditorio repleto en CERAWeek, incluso con numerosos asistentes que quedaron fuera debido a la alta demanda. Entre los presentes, destacaba la figura de Alejandro Bulgheroni, presidente de Pan American Energy Group (PAE), lo que subraya el interés de los principales actores del sector.
El RIGI ofrece una serie de beneficios fiscales diseñados para incentivar la inversión, incluyendo la reducción del impuesto a las ganancias, la exención del IVA para inversiones de capital, la eliminación de aranceles a la importación y la ausencia de retenciones a la exportación. Estos incentivos, combinados con la estabilidad regulatoria, crean un entorno propicio para el desarrollo de proyectos de gran envergadura.
González estimó que los proyectos ya presentados al RIGI podrían generar una producción de entre 1,5 y 2 millones de toneladas de cobre por año en los próximos cinco a siete años, lo que evidencia el potencial de crecimiento del sector minero argentino. Sin embargo, el gobierno no se limita a la minería; la estrategia actual se centra en ampliar los límites productivos de Vaca Muerta, el prolífico yacimiento de hidrocarburos no convencionales.
"Hoy se trata mucho más de desarrollo que de exploración", explicó González. "Hay otras áreas no convencionales en etapas muy incipientes, pero Vaca Muerta está en una etapa distinta: ahora el foco está en extender los límites del yacimiento. En los últimos años vimos bloques que parecían marginales y terminaron siendo igual o incluso más exitosos que el núcleo".

Ante inversores internacionales, el funcionario fue contundente al afirmar que Argentina cuenta con 100 años de recursos de petróleo y 200 años de recursos de gas natural. Además, confirmó la llegada de nuevos operadores internacionales en los últimos meses, lo que indica un creciente interés en el mercado argentino. González destacó la oportunidad para empresas de servicios, señalando que, si bien las empresas de primer nivel ya están establecidas en Argentina, existe un gran espacio para el crecimiento de una segunda línea de proveedores.
Uno de los mayores desafíos del sector, según González, es la infraestructura, especialmente en el negocio del midstream (transporte y almacenamiento de hidrocarburos). "El midstream de petróleo como negocio prácticamente no existe en la Argentina. Son los propios operadores los que tienen que destinar capital para construir ductos y plantas, y eso a largo plazo no es sostenible. Ahí hay una gran oportunidad", señaló.
Además de Vaca Muerta, el litio y el cobre se posicionan como ejes centrales del RIGI. Argentina es actualmente el productor de litio de mayor crecimiento a nivel mundial y se espera que pronto se convierta en el mayor productor. La oportunidad en cobre es igualmente significativa, con el potencial de alcanzar hasta 2 millones de toneladas anuales en un plazo de siete años, impulsadas por los incentivos del RIGI.
González reconoció que el principal desafío actual es el acceso al capital y la recuperación de la confianza de los inversores. "Quizás el capital sea la mayor restricción para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta. Puede ser una oportunidad para algunos inversores, pero también es una limitación", admitió. Sin embargo, aseguró que el RIGI apunta precisamente a reducir ese riesgo.
En cuanto a las garantías para el capital internacional, González fue explícito: "Lo primero que hace el gobierno es recuperar la confianza. Eso es lo más importante y lleva tiempo. Sabemos que es una carrera larga". El Ejecutivo procura "desregular todo, dejar de intervenir. Ya no intervenimos en los mercados de petróleo ni en los de gas y energía; estamos desregulando todos los mercados energéticos". La estabilidad y seguridad jurídica son, para el funcionario, pilares fundamentales para posicionar a Argentina como un destino atractivo para las inversiones en recursos naturales en la región.
Finalmente, González subrayó el impacto de la coyuntura global y la agenda reformista reciente bajo el gobierno del presidente Javier Milei, destacando que la macroeconomía "volvió al orden", propiciando la aprobación de leyes clave y el alineamiento entre el sector público y privado con vistas al desarrollo de Vaca Muerta y otros recursos estratégicos. Este nuevo panorama abre un horizonte de oportunidades para el crecimiento económico y el desarrollo sostenible de Argentina.