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Argentina: ¿Fin a la Inflación Descontrolada? El Gobierno Promete un Giro Radical

Tras un marzo complicado, el gobierno de Milei vislumbra una desinflación a partir de abril. Analistas debaten la velocidad de la baja, pero el optimismo se basa en factores clave como la caída del dólar y la estabilización de precios.

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Argentina: ¿Fin a la Inflación Descontrolada? El Gobierno Promete un Giro Radical

## Argentina: ¿El Comienzo del Fin de la Inflación Descontrolada? El Gobierno Promete un Giro Radical

Luego de un marzo marcado por un preocupante repunte inflacionario del 3,4%, el gobierno de Javier Milei ha redoblado sus llamados a la "paciencia" y ha reconocido que el dato fue "malo". Sin embargo, detrás de esta admisión, se vislumbra una creciente expectativa de que los próximos meses traerán consigo el inicio de un proceso de desinflación. Esta perspectiva no es exclusiva del oficialismo; los analistas de mercado, aunque cautelosos, coinciden en el diagnóstico, aunque las dudas se centran en la velocidad con la que se materializará esta baja de precios.

El aumento trimestral del 9,4% superó ampliamente las expectativas, erosionando el poder adquisitivo de los salarios en el inicio de 2024. Prácticamente ninguna paritaria salarial había previsto un incremento tan pronunciado, lo que generó una pérdida real de ingresos para los trabajadores. Esta dinámica, sin embargo, podría revertirse a partir del segundo trimestre del año.

La expectativa general es que el índice de inflación se ubique cómodamente por debajo del 3% mensual, y con la negociación de nuevos acuerdos salariales, es probable que los ingresos comiencen a recuperar terreno frente a la inflación. Esta recuperación, de concretarse, podría desencadenar un círculo virtuoso: una baja sostenida de la inflación, una consecuente disminución de las tasas de interés, una mejora del salario real y una gradual recuperación del crédito.

El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, ha sido aún más optimista, asegurando que Argentina vivirá "los mejores 18 meses de la historia". Si bien esta afirmación puede parecer exagerada, refleja la confianza del equipo económico en el inicio de una nueva etapa. El optimismo se basa en la idea de que la desinflación permitirá liberar recursos y estimular la inversión, impulsando así el crecimiento económico.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, ha ajustado sus estimaciones para Argentina. Si bien casi duplicó la proyección de inflación para este año, situándola en un 30%, también redujo la estimación de crecimiento del PBI del 4% al 3,5%. A pesar de estas revisiones, el FMI reconoce que el gobierno ha logrado acumular dos años consecutivos de expansión económica, algo que no ocurría en el país desde hace casi 15 años.

Argentina: ¿Fin a la Inflación Descontrolada? El Gobierno Promete un Giro Radical

Un aspecto crucial a considerar es que, a pesar de que el índice de inflación de este año podría ser similar al del año pasado (31,5%), la dinámica subyacente podría ser muy diferente. En 2023, la inflación tocó un piso en mayo (1,5%) y luego experimentó un aumento constante. Ahora, se espera una dinámica inversa: un pico de 3,4% en marzo, seguido de una tendencia descendente.

Por lo tanto, la "sensación de inflación" que perciban los ciudadanos a finales de 2024 podría ser significativamente diferente a la de principios de año, incluso si los índices anuales son comparables. Esta diferencia se debe a la expectativa de una desaceleración sostenida de la inflación, lo que podría generar una mayor confianza en la economía.

**¿Por qué hay razones fundadas para ser optimistas sobre una posible disminución de la inflación a partir de abril?**

Un análisis más detallado de los datos de marzo revela varios factores puntuales que probablemente no se repitan. El aumento más notorio fue el de la nafta, impulsado por las tensiones geopolíticas en el Golfo Pérsico. Este incremento superó el 20% y, si bien se reflejará parcialmente en la medición de abril, su impacto será mucho menor. YPF, de hecho, ha anunciado que no habrá nuevos aumentos en abril, a la espera de la evolución del mercado internacional. El rubro transporte, que fue el segundo de mayor incremento (4,1%), se vio directamente afectado por la suba de los combustibles.

El rubro que lideró los aumentos fue Educación, con un alza del 12% debido al inicio de clases. Sin embargo, este es un factor estacional que no se repetirá en abril. Otro rubro con un fuerte incremento fue Alimentos y Bebidas, con un 3,4%, impulsado principalmente por el aumento de las carnes y derivados (6,9%). Los relevamientos de las primeras semanas de abril muestran una mayor estabilidad en este rubro, lo que sugiere una menor incidencia en la inflación general.

La inflación núcleo, que excluye los precios estacionales y los servicios regulados, aumentó un 3,2%, por debajo del IPC nacional. Esto indica que la presión inflacionaria subyacente está comenzando a ceder. Además, la caída del dólar también debería contribuir a una disminución de la inflación en los próximos meses. La depreciación de la moneda local abarata los productos importados y reduce los costos de producción para las empresas que utilizan insumos importados. El índice mayorista, que registró un aumento de solo el 1% en febrero, sugiere una tendencia a la baja en los precios al consumidor.

En resumen, el panorama económico argentino presenta una combinación de desafíos y oportunidades. Si bien la inflación sigue siendo un problema importante, existen razones fundadas para creer que el país se encuentra en el camino hacia la estabilización y el crecimiento. La clave estará en la capacidad del gobierno para mantener la disciplina fiscal, controlar la emisión monetaria y fomentar la inversión privada.