La reciente victoria de Argentina en un litigio clave en Estados Unidos ha evitado una potencial catástrofe económica. Un tribunal estadounidense anuló una condena millonaria de 18.000 millones de dólares más intereses, impuesta inicialmente a raíz de la expropiación de YPF en 2012. La noticia, que ha generado un alivio palpable en el gobierno argentino, revela una estrategia legal audaz y meticulosamente ejecutada por los subprocuradores del Tesoro, Juan Ignacio Stampalija y Julio Pablo Comadira.
En una entrevista exclusiva con Infobae al Regreso, Stampalija y Comadira detallaron los pormenores de la defensa que convenció a los jueces estadounidenses. El núcleo de la argumentación se centró en la imposibilidad de aplicar una solución jurídica ajena al marco legal argentino. La jueza de primera instancia había propuesto un remedio que, según los abogados argentinos, simplemente no existía en el derecho nacional. “Lo que se estaba discutiendo era si Argentina, al expropiar las acciones de YPF, debía haber hecho una oferta pública a los demás accionistas. Nosotros insistimos en que el remedio propuesto por la jueza de primera instancia no existe en el derecho argentino. Y eso fue lo que dijo finalmente la Cámara: ‘Básicamente se inventó una solución que en el derecho argentino no existe’”, explicó Stampalija.
Comadira reforzó este punto, enfatizando que el caso debía resolverse de acuerdo con las leyes argentinas y que la solución impuesta por la jueza Preska era inaplicable. La estrategia, según revelaron, fue arriesgada pero necesaria. “Era nuestra única oportunidad para hacerle entender a tres jueces, que no son expertos en derecho argentino, cómo funciona nuestro derecho. Si lográbamos eso, ganábamos”, relató Stampalija. El impacto de la decisión fue inmediato: las acciones de Burford Capital, la empresa que había financiado el litigio contra Argentina, se desplomaron, perdiendo un 30% de su cotización en seis meses.

La victoria no solo tiene implicaciones económicas directas, sino también un valor simbólico importante. Stampalija reconoció que Argentina partía con desventaja reputacional, dado su historial negativo en tribunales estadounidenses. “Es mucho más fácil convencer a un juez norteamericano de que el derecho argentino dice A cuando no lo dice, que a un tribunal argentino”, admitió. Sin embargo, la coherencia en la defensa a lo largo de diferentes gobiernos, manteniendo ciertos argumentos jurídicos clave, fue fundamental para el éxito. “No fue igual en todas las etapas ni todos los argumentos, pero algunos se mantuvieron porque eran ciertos y jurídicamente correctos”, sostuvo.
El cumplimiento de los procedimientos judiciales, especialmente el “discovery” (la entrega de documentos y pruebas), también jugó un papel crucial. El gobierno argentino decidió cooperar plenamente, evitando así ser declarado en desacato y sufriendo un daño reputacional aún mayor. La decisión de la Cámara de Apelaciones de revocar el fallo de primera instancia, con una tasa de revocación del 15%, fue un logro significativo para el equipo legal argentino.
Si bien la contraparte podría intentar apelar ante la Corte Suprema, las posibilidades de éxito son bajas, dado el reducido número de casos que el tribunal acepta revisar. Los costos directos de la defensa fueron relativamente bajos, pero el impacto de una condena de 18.000 millones de dólares en la economía argentina, incluyendo las dificultades para YPF en sus operaciones internacionales, habría sido devastador.
La victoria en este litigio representa un triunfo para la diplomacia legal argentina y un mensaje claro de defensa de la soberanía nacional. La audacia y la precisión de la estrategia legal, combinadas con la coherencia en la defensa y el cumplimiento de los procedimientos judiciales, permitieron a Argentina evitar una crisis económica y proteger sus intereses en el escenario internacional. Este caso servirá como precedente para futuros litigios y fortalecerá la posición de Argentina en la defensa de sus derechos en el ámbito internacional.