## Argentina: ¿Por qué nuestras empresas tienen menos empleados que en el resto del mundo?
Un reciente informe de ARCA, en colaboración con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha puesto de manifiesto una característica particular de la economía argentina: un bajo promedio de empleados por empresa. Con apenas 12,9 asalariados por empleador, Argentina se sitúa significativamente por debajo de economías desarrolladas como Estados Unidos (23-25), Japón (20-23), Corea del Sur (18-20) e Israel (14-16), donde las empresas de tamaño mediano y grande son la norma. Sin embargo, supera a países como España, Polonia, Italia, México, Chile y Grecia, donde las micro y pequeñas empresas dominan el panorama empresarial.
Esta disparidad no es un mero dato estadístico. Revela profundas diferencias en la estructura productiva, la regulación laboral y los obstáculos que enfrentan las empresas argentinas para crecer y generar empleo. Entre octubre de 2023 y octubre de 2025, mientras el Producto Bruto Interno (PBI) del sector privado de bienes y servicios crecía un 5,9%, el empleo asalariado formal disminuía un 2,5%, con una pérdida neta de 114.910 puestos de trabajo. Este contraste sugiere un aumento en la productividad laboral, pero también plantea interrogantes sobre la calidad del empleo y la capacidad de la economía para absorber la fuerza laboral.
**¿Qué explica esta situación?**
La estructura empresarial argentina se caracteriza por una alta proporción de pequeñas y medianas empresas (PYMES). Si bien las PYMES son fundamentales para la economía, a menudo carecen de los recursos y la capacidad para invertir en tecnología, innovación y expansión. Además, la regulación laboral argentina, históricamente compleja y costosa, puede desalentar la contratación formal y favorecer la informalidad.
Según David Halabisky, director de análisis de políticas de la OCDE, estas cifras “ponen de manifiesto no solo un predominio de la pequeña empresa en Europa y países de América Latina, sino también distintas formas de regulación laboral y obstáculos estructurales para el escalamiento de los negocios”.

**Sectores con mayor y menor intensidad de empleo**
El informe de ARCA y la OCDE también analiza la relación entre empleo y tamaño empresarial por ramas de actividad. Los sectores más intensivos en capital, como la minería (75 asalariados por empleador) y el sector energético (90 asalariados por empleador), concentran la mayor cantidad de asalariados por empresa. Esto se debe a la necesidad de invertir en equipamiento pesado y tecnologías avanzadas. Por otro lado, los sectores más intensivos en mano de obra, como el agro (poco más de seis asalariados por empleador), el comercio (8 asalariados por empleador) y los hoteles y restaurantes (11 asalariados por empleador), presentan un menor promedio de empleados por empresa.
**Productividad y inversión: luces y sombras**
El aumento de la productividad laboral del 8,5% entre 2023 y 2025 es un dato positivo, especialmente en sectores como la banca y los seguros (30,1%), la explotación minera (23,4%) y los hoteles y restaurantes (17,6%). Sin embargo, la caída de la productividad en la industria manufacturera (1,2%) y el comercio (2%) es motivo de preocupación.
En cuanto a la inversión, la desregulación, la apertura comercial y la eliminación de retenciones y aranceles han impulsado la inversión en Equipo Durable de Producción (EDP), especialmente en la minería y el sector energético. Sin embargo, la inversión total sobre el PBI aún se encuentra por debajo de los niveles históricos. Orlando Ferreres, economista y ex viceministro de Economía, destaca la necesidad de implementar medidas similares al Régimen de Inversiones para Grandes Empresas para las PYMES, con el fin de propiciar un clima de inversión más inclusivo y alcanzar una tasa de inversión bruta interna fija del 25% del PBI.
**El futuro de la economía argentina**
El informe de ARCA y la OCDE ofrece una radiografía precisa de la economía argentina y sus desafíos. Para impulsar el crecimiento sostenible y la generación de empleo, es fundamental abordar los obstáculos estructurales que limitan el escalamiento de las empresas, simplificar la regulación laboral, fomentar la inversión en innovación y tecnología, y promover un clima de inversión más inclusivo. La producción de alimentos y bebidas, identificada por JP Morgan-Chase como el único rubro de clara vocación exportadora y competitividad global, podría jugar un papel clave en el futuro de la economía argentina, pero es necesario diversificar la estructura productiva y fortalecer otros sectores con potencial de crecimiento.