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Argentina vs. Brasil: ¿Cómo perdimos el liderazgo agropecuario?

Un estudio revela la alarmante brecha en producción de carne y granos entre Argentina y Brasil, evidenciando décadas de políticas desacertadas y un futuro incierto para el sector.

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Argentina vs. Brasil: ¿Cómo perdimos el liderazgo agropecuario?

Durante gran parte del siglo XX, Argentina fue sinónimo de riqueza agropecuaria, el granero del mundo y el principal exportador de carne vacuna. Sin embargo, esa posición privilegiada se ha erosionado progresivamente, cediendo terreno ante competidores más dinámicos, especialmente Brasil. Un reciente estudio de Guido D’Angelo, Emilce Terré y Julio Calzada, economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), junto con análisis complementarios del investigador Ricardo Martins, pinta un panorama desolador: la brecha entre la producción agropecuaria argentina y la brasileña se ha ampliado de manera alarmante en las últimas décadas, transformando a Argentina de líder mundial a un actor regional con un potencial subutilizado.

La caída de Argentina comenzó con la superación por parte de Australia y, más recientemente, por Brasil en la exportación de carne vacuna. Los números son contundentes: en la década de 1990, la producción anual promedio de carne vacuna de Brasil ya duplicaba la de Argentina (2,7 millones de toneladas contra 5,8 millones). Para la primera década del siglo XXI, Brasil había ascendido a 8 millones de toneladas, mientras que Argentina se mantenía en 3 millones. La tendencia se acentuó en la década siguiente, con la producción argentina cayendo a 2,8 millones de toneladas y la brasileña saltando a 9,7 millones. Hoy, la producción brasileña (12,4 millones de toneladas anuales) casi cuadruplica la argentina (3,2 millones), consolidando a Brasil como el principal exportador mundial de carne, mientras que Argentina lucha por recuperar los niveles de producción de hace más de 30 años.

En la producción de granos, la divergencia, aunque menos pronunciada, también es evidente. En la década de 1990, la diferencia era del 53% (39 millones de toneladas en Argentina, 60 millones en Brasil). Si bien la producción argentina ha crecido en los últimos años, alcanzando los 140 millones de toneladas anuales con expectativas de superar los 160 millones, aún se encuentra muy por debajo de los casi 320 millones de toneladas de Brasil. Este crecimiento argentino, aunque significativo, no ha sido suficiente para revertir la tendencia general.

El estudio de la BCR atribuye esta ampliación de la brecha a la aplicación de “políticas distorsivas” en Argentina, como las retenciones a las exportaciones, que desincentivaron la inversión y el crecimiento del sector. En contraste, Brasil ha mantenido un apoyo constante a su producción agropecuaria a través de iniciativas como el Plan Safra, además de una mayor inversión en tecnología y maquinaria.

La adopción de tecnologías avanzadas, como la siembra directa y paquetes tecnológicos, permitió a Argentina reducir la brecha en la producción de granos en la década de 1990. Sin embargo, el retorno de las retenciones a las exportaciones en un contexto de políticas desfavorables revirtió este progreso. Mientras tanto, Brasil continuó invirtiendo en innovación y ampliando su superficie cultivada, impulsando su producción a niveles superiores.

Argentina vs. Brasil: ¿Cómo perdimos el liderazgo agropecuario?

La diferencia en el acceso al crédito es otro factor clave. A principios de siglo, Argentina y Brasil mostraban niveles de crédito interno al sector privado relativamente similares. Sin embargo, mientras que en Argentina el crédito al sector privado se estancó en torno al 15% del PBI, en Brasil creció sostenidamente hasta alcanzar casi el 76% del PBI. Esta disparidad en el financiamiento ha permitido a los productores brasileños invertir en tecnología, ampliar su producción y mejorar su competitividad.

Ricardo Martins, en su análisis, destaca la importancia de factores estructurales como la demografía. La población de Brasil ha crecido mucho más rápido que la de Argentina, creando un mercado interno más grande y una fuerza laboral más abundante. Esta ventaja demográfica ha impulsado el crecimiento económico de Brasil y ha fortalecido su posición en la región.

Además, Martins señala que Brasil ha diversificado su economía, combinando la producción industrial, agroindustrial, minería, energía y servicios, mientras que Argentina ha seguido dependiendo en gran medida del sector agropecuario. La inestabilidad macroeconómica y las recurrentes crisis en Argentina también han limitado su crecimiento a largo plazo.

El Mercosur, según Martins, ha beneficiado más a Brasil que a Argentina, consolidando su papel como eje económico central del Cono Sur. La transformación económica de Sudamérica en las últimas décadas refleja una reconfiguración del poder en la región, con Brasil emergiendo como la principal potencia económica y Argentina perdiendo terreno.

Para revertir esta tendencia, el estudio de la BCR sugiere la eliminación de las retenciones a las exportaciones y la reducción de las brechas cambiarias, lo que incentivaría la inversión y el crecimiento del sector agropecuario argentino. El crédito bancario al sector ganadero ha marcado su segundo mayor registro de la historia, lo que indica un potencial de recuperación. Sin embargo, se requiere un cambio de paradigma en las políticas económicas para aprovechar al máximo el potencial del país y recuperar el liderazgo perdido.