El suelo de Osorno, en la región de Los Lagos, Chile, ha guardado un secreto durante más de cien mil años. Un equipo de investigadores de la Universidad Austral de Chile (UACh) ha desenterrado un fósil extraordinario, un testimonio silencioso de un pasado remoto que podría reescribir nuestra comprensión de la historia natural de la región. Este fósil no es simplemente una roca antigua; es una ventana al Pleistoceno, una época dominada por la megafauna y los primeros pasos de la humanidad en el continente americano.
El hallazgo, realizado en enero de este año en una zona cercana a la ciudad de Osorno, presenta huellas fosilizadas de un ave y de pequeños mamíferos. Lo que hace que este descubrimiento sea verdaderamente excepcional es su antigüedad. Según la Dra. Karen Moreno, académica del Magíster en Paleontología de la UACh, el fósil data de hace más de 100.000 años, superando con creces la data de otros sitios arqueológicos similares en Sudamérica. “Hemos estado buscando intensivamente otros sitios comparables, y no encontramos nada de hace 100.000 años atrás”, explicó la Dra. Moreno. “Generalmente, los hallazgos de este tipo se remontan a los últimos 15.000 o 20.000 años.”
La clave para determinar la antigüedad del fósil reside en su ubicación dentro de la formación San Pablo, una capa geológica rica en cenizas volcánicas. Estas cenizas, producto de erupciones volcánicas antiguas, actúan como un reloj natural, permitiendo a los científicos estimar la edad de los fósiles que se encuentran incrustados en ellas. Actualmente, se está llevando a cabo una tesis en Geología para refinar la datación del fósil y obtener una edad más precisa.

El descubrimiento no solo es importante por su antigüedad, sino también por su estado de conservación. Las huellas fosilizadas están notablemente bien preservadas, lo que permitirá a los investigadores estudiar en detalle la morfología de los animales que las dejaron atrás. Este análisis podría revelar información valiosa sobre su tamaño, dieta, comportamiento y relaciones evolutivas.
El hallazgo también tiene implicaciones para nuestra comprensión de la fauna prehistórica de Chile. Hasta ahora, la mayoría de los registros fósiles de la región se remontan a los últimos 20.000 años, un período relativamente reciente en la escala geológica. El fósil de Osorno abre una nueva ventana al pasado, permitiéndonos vislumbrar la vida en Chile antes de la llegada de los primeros humanos.
El sitio del descubrimiento se encuentra cerca del conocido sitio Pilauco, famoso por sus huellas de gonfoterios, otros mamíferos prehistóricos y rastros de actividad humana. Sin embargo, la Dra. Moreno enfatiza que el nuevo hallazgo es distinto de Pilauco en términos de antigüedad. “Esto no está en el mismo contexto de Pilauco, y eso es importante porque las personas están sensibilizadas con todo lo que han escuchado de Pilauco”, señaló. “Creo que, aunque este hallazgo es más antiguo, ya ha sido previamente sensibilizado por la atención que ha recibido Pilauco.”
El fósil se encuentra actualmente en el Laboratorio de Paleontología de Vertebrados de la UACh, donde se está sometiendo a un proceso de secado para prepararlo para un análisis más exhaustivo. Los investigadores esperan que este descubrimiento marque el comienzo de una nueva era de investigación paleontológica en la región, revelando aún más secretos sobre el pasado prehistórico de Chile. La zona donde se encontró el fósil tiene un gran potencial para albergar más vestigios de la era pleistocénica, lo que podría llevar a nuevos descubrimientos en el futuro. Este hallazgo no solo es un triunfo para la ciencia chilena, sino también un recordatorio de la riqueza y fragilidad de nuestro patrimonio natural.