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¡Bielsa Furioso! La Broma Cruel Tras Perder un Clásico Que Nunca Supo

En 1998, un amistoso contra Ferro desató la ira de Bielsa. Descubre la travesura que sus rivales le hicieron después de la derrota y cómo esto lo motivó a la gloria.

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¡Bielsa Furioso! La Broma Cruel Tras Perder un Clásico Que Nunca Supo

El 18 de febrero de 1998, en Trenque Lauquen, se vivió un Clásico del Oeste diferente. No era un partido por puntos, sino un amistoso de pretemporada que enfrentaba a Vélez Sarsfield, bajo la dirección de un Marcelo Bielsa de 42 años, y a Ferro Carril Oeste, comandado por Gerónimo ‘Cacho’ Saccardi, un ídolo indiscutible de la institución de Caballito. Aunque el resultado final podría parecer intrascendente, la derrota 3-2 para Vélez encendió una llama de frustración en el Loco Bielsa que pocos conocían en su totalidad.

Bielsa, un perfeccionista obsesionado con el detalle, no concebía la derrota, ni siquiera en un amistoso. Para él, cada partido era una oportunidad para pulir tácticas, evaluar jugadores y, sobre todo, imponer su filosofía de juego. La derrota ante Ferro, a pesar de haber comenzado ganando con un gol de Posse tras una jugada espectacular, y de remontar con un penal convertido por Víctor López y un gol de Yaqué tras una asistencia de Bustos, dejó una cicatriz en el ánimo del entrenador. El partido lo había ganado Ferro con goles de Cordon y Camps.

El desarrollo del encuentro, con errores tácticos y falta de precisión en el juego de Vélez, fue lo que más molestó a Bielsa. Después del partido, mantuvo una conversación cordial con Saccardi, reconociendo la calidad del planteamiento táctico de Ferro y destacando la velocidad de Diego Bustos, a quien definió como “el jugador más rápido del fútbol argentino”. Bielsa felicitó a Saccardi por haber explotado al máximo las virtudes de Bustos, ubicándolo como un “pico de un pájaro carpintero” detrás del lateral derecho de Vélez, generando constantes problemas a la defensa rival.

Sin embargo, lo que Bielsa ignoraba era que la conversación no terminaba ahí. Tras el encuentro, mientras Bielsa realizaba su habitual trote de enfriamiento en la cancha, aprovechando la oscuridad reinante, los jugadores de Ferro, liderados por Saccardi, le jugaron una broma cruel: comenzaron a silbarle desde un auto estacionado cerca del campo de juego.

¡Bielsa Furioso! La Broma Cruel Tras Perder un Clásico Que Nunca Supo

Esta anécdota, revelada por Enrique Polola, el histórico preparador físico de Ferro, en el libro “Cacho Saccardi, el último guerrero romántico”, describe cómo los jugadores de Ferro se escondieron en un auto y silbaron a Bielsa mientras trotaba, disfrutando de su confusión y frustración. “El Loco miraba para todos lados, re caliente, queriendo saber de dónde venía el sonido. Y nosotros seguíamos silbándole ja ja. Después nos fuimos, si Bielsa se avivaba nos iba a matar”, relató Polola con una sonrisa.

La broma, impulsada por la rivalidad histórica entre Vélez y Ferro, y por el espíritu picarón de Saccardi, nunca llegó a oídos de Bielsa en su totalidad. Sin embargo, la frustración por la derrota y la sensación de haber sido superado tácticamente por Ferro, sumada a la humillación silenciosa de los silbidos, sirvieron como un catalizador para Bielsa.

En la conferencia de prensa posterior al partido, Bielsa, con su tono monocorde característico, había declarado: “Creo que Vélez tiene posibilidades de protagonizar el campeonato de AFA y el objetivo nuestro es confirmar esas posibilidades”. Y así fue. Vélez, impulsado por la ambición de Bielsa, conquistó el Torneo Clausura 1998 con una campaña arrolladora, aventajando a Lanús por seis puntos.

Tras la consagración, Bielsa dio el salto al Espanyol de Barcelona y, poco después, fue convocado para dirigir la Selección Argentina, donde cosechó éxitos y frustraciones. Ganó la medalla de oro olímpica, lideró las Eliminatorias Sudamericanas con una campaña impecable, pero sufrió un duro golpe en el Mundial de Corea-Japón 2002, donde la Albiceleste quedó eliminada en fase de grupos.

La anécdota del amistoso contra Ferro, y la broma que le jugaron los jugadores de Ferro, es un testimonio de la intensidad de Bielsa, su competitividad y su capacidad para transformar la frustración en motivación. Es una historia que revela la pasión y la rivalidad que caracterizan al fútbol argentino, y que demuestra que incluso una broma puede tener un impacto significativo en el camino hacia el éxito.