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Bioetanol al 15% en la Nafta: ¿El Fin de los Aumentos y un Respiro para el Campo?

Un experto revela que aumentar el bioetanol en la nafta no solo es viable, sino beneficioso para el medio ambiente, el bolsillo y el sector agropecuario argentino. Descubre cómo.

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Bioetanol al 15% en la Nafta: ¿El Fin de los Aumentos y un Respiro para el Campo?

La reciente decisión del Gobierno de permitir un aumento en la proporción de bioetanol en las naftas, hasta alcanzar el 15%, ha generado un debate crucial en torno a sus implicaciones inmediatas y a largo plazo. Más allá del impacto en el precio del combustible y el rendimiento de los motores, se abre una ventana de oportunidad para repensar la matriz energética argentina y fortalecer el sector agropecuario. Oreste Berta (h), una figura emblemática en el desarrollo de tecnologías para la industria automotriz y heredero de la tradición de su padre, el legendario preparador de motores, ofrece una perspectiva autorizada sobre este tema.

Berta, cuya empresa se ha convertido en una consultora de referencia para fábricas y petroleras locales y regionales, sostiene que los vehículos modernos están diseñados para funcionar con altos porcentajes de bioetanol. “Actualmente, las naftas que utilizamos en Argentina ya contienen un 12% de bioetanol, y lejos de ser un problema, el aumento propuesto me parece altamente positivo”, afirma el experto. Esta afirmación se basa en años de investigación y experimentación, así como en la experiencia de países como Brasil, que utilizan combustibles con mezclas de etanol significativamente mayores, llegando incluso al 100%.

La experiencia brasileña es un referente clave. Brasil no solo ha demostrado la viabilidad técnica de utilizar altos porcentajes de bioetanol, sino que también ha logrado consolidar una industria robusta y competitiva en torno a este combustible renovable. Su parque automotor, en su mayoría, funciona sin inconvenientes con naftas que contienen hasta el 27% de bioetanol, e incluso existen opciones de etanol puro (E100) disponibles en el mercado. Esta realidad contrasta con la situación en Argentina, donde la adopción del bioetanol ha sido más lenta y cautelosa.

Pero, ¿cuáles son las ventajas concretas de utilizar bioetanol? Según Berta, son múltiples. En primer lugar, el bioetanol tiene un precio inferior al combustible fósil, lo que podría traducirse en un alivio para el bolsillo de los consumidores. En segundo lugar, es un combustible más limpio, que genera menos emisiones de gases contaminantes y contribuye a la mitigación del cambio climático. En tercer lugar, el bioetanol es un combustible “noble” para el motor, que mejora su rendimiento y prolonga su vida útil.

La empresa de Berta ha llevado a cabo extensas pruebas con la flota de vehículos de la Provincia de Córdoba, la principal productora de bioetanol en Argentina. Durante más de cinco años, se evaluó el comportamiento de una amplia variedad de vehículos utilizando combustibles con mayor proporción de bioetanol. Los resultados fueron “muy satisfactorios”, según el experto, en términos de funcionamiento, consumo, confiabilidad y durabilidad de los motores.

Bioetanol al 15% en la Nafta: ¿El Fin de los Aumentos y un Respiro para el Campo?

Además de las pruebas de campo, se realizaron numerosos ensayos en bancos de pruebas en el centro de desarrollo técnico de la empresa en Alta Gracia. Estos ensayos confirmaron que la mayoría de los motores actuales pueden admitir mezclas de etanol superiores al 20%, e incluso hasta el 27%, sin presentar problemas de funcionamiento ni de durabilidad. En muchos casos, se observó una mejora en el rendimiento del motor con mezclas más elevadas de bioetanol.

La adopción permanente del bioetanol en Argentina, según Berta, es una medida que está al alcance de la mano. “Estamos en el momento justo para ir aumentando el corte del bioetanol gradualmente. Los vehículos están preparados, es una cuestión de normativas”, afirma. La industria automotriz argentina, de hecho, ya produce vehículos para exportar a Brasil, donde el combustible tiene un mayor contenido de bioetanol, lo que demuestra que la tecnología actual de los motores ya posee un margen de adaptación importante.

Además de los beneficios ambientales y económicos, el bioetanol representa una oportunidad para el sector agropecuario argentino. La producción de bioetanol a partir del maíz, por ejemplo, permite diversificar la producción agrícola y generar nuevas fuentes de ingresos para los productores. En un contexto de volatilidad en los mercados internacionales, esta diversificación puede ser crucial para la estabilidad económica del sector.

Si bien el uso de etanol puro (E100) requiere adaptaciones tecnológicas específicas, la solución es simple y ya está probada: la tecnología Flex Fuel. Los vehículos Flex Fuel pueden funcionar indistintamente con nafta, mezclas de etanol o etanol puro, gracias a adaptaciones en los materiales del sistema de combustible, el sistema de arranque en frío, la calibración electrónica y los sensores de contenido de etanol. Para que esta tecnología se generalice en Argentina, sería necesario que el Gobierno habilite la comercialización de vehículos Flex Fuel, tanto de producción nacional como importados. Actualmente, varios vehículos que se fabrican en Argentina y se exportan a Brasil ya están equipados con esta tecnología, pero no se ofrecen en el mercado interno con esa configuración.

En definitiva, el aumento del bioetanol en la nafta no solo es una medida viable, sino que también representa una oportunidad para construir un futuro más sostenible, económico y próspero para Argentina. La experiencia de Brasil, el conocimiento técnico de expertos como Oreste Berta (h) y el potencial del sector agropecuario argentino son elementos clave para aprovechar al máximo esta oportunidad.