La Copa Libertadores se cierne como la máxima prioridad para Boca Juniors, y el entrenador Claudio Úbeda ha tomado una decisión contundente para asegurar las mejores chances de avanzar a la siguiente fase. El Xeneize se presentará este sábado ante Central Córdoba en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero con un equipo completamente renovado, dejando a sus figuras principales en Buenos Aires para prepararse para el trascendental duelo del martes contra Barcelona de Guayaquil.
Esta estrategia no es nueva para Úbeda, quien ya ha recurrido a esta táctica en encuentros menos determinantes, como los partidos contra Independiente y Defensa y Justicia, obteniendo resultados positivos. Sin embargo, la situación actual en el Grupo D de la Libertadores exige un enfoque aún más cauteloso. La reciente derrota 1-0 ante Cruzeiro en Brasil, combinada con la victoria de Universidad Católica sobre Barcelona en Ecuador, ha dejado a los tres equipos con seis puntos, complicando el panorama y elevando la importancia del partido en Guayaquil.
El criterio de desempate olímpico, que considera los resultados entre los equipos involucrados, coloca a Boca en una posición delicada. Una victoria en Ecuador se ha convertido en una necesidad imperiosa para asegurar la clasificación a los octavos de final. Por lo tanto, la decisión de preservar a los titulares se justifica plenamente, buscando llegar al encuentro con Barcelona con la mayor frescura física y mental posible.
El equipo que se espera que alinee Úbeda ante Central Córdoba será similar al que goleó 4-0 a Defensa y Justicia: Leandro Brey en el arco; Juan Barinaga, Nicolás Figal, Marco Pellegrino y Malcom Braida en la defensa; Tomás Belmonte y Williams Alarcón o Camilo Rey Domenech en el mediocampo; Alan Velasco, Kevin Zenón o Ángel Romero, y Exequiel Zeballos en la línea de ataque; y Milton Giménez como delantero centro. La única duda reside en el mediocampo, debido a la lesión de Ander Herrera, lo que podría darle la oportunidad a Williams Alarcón de regresar a las canchas después de dos meses de inactividad.

Además, el cuerpo técnico evalúa la posibilidad de preservar a Adam Bareiro, quien viene de ser expulsado en la Copa Libertadores y acumula cuatro tarjetas amarillas en el torneo local. El objetivo es evitar que el paraguayo sea suspendido para el inicio de los octavos de final del Apertura.
Pese a la rotación, Boca Juniors tiene un incentivo adicional para buscar la victoria en Santiago del Estero. Un triunfo ante Central Córdoba, combinado con un resultado favorable de Estudiantes ante Platense, le permitiría al Xeneize asegurarse el primer puesto de la Zona A y disputar todos los partidos de la fase final del Apertura en condición de local.
La respuesta de la afición xeneize ha sido contundente, agotando las 7.000 entradas “neutrales” disponibles para el partido en pocas horas. Este apoyo incondicional, similar al que se ha visto en otros encuentros como visitante, es un aliento adicional para el equipo.
La decisión de Úbeda, aunque pueda generar controversia entre algunos hinchas, es una muestra de pragmatismo y planificación estratégica. El entrenador prioriza la Copa Libertadores, consciente de la importancia de avanzar a la siguiente fase y de las ambiciones del club en el torneo continental. El partido ante Central Córdoba será una oportunidad para que los jugadores que habitualmente tienen menos minutos demuestren su valía y contribuyan a mantener el ritmo competitivo del equipo.
En definitiva, Boca Juniors se prepara para una semana crucial, con la Copa Libertadores como principal objetivo. La rotación ante Central Córdoba es una pieza clave en la estrategia de Úbeda, buscando llegar al partido contra Barcelona de Guayaquil con el equipo en óptimas condiciones y con la ilusión intacta de avanzar a la siguiente fase.