La Bolsa argentina desafió las tendencias globales esta semana, mostrando una notable resiliencia frente a la aversión al riesgo que sacudió los mercados internacionales. La escalada bélica en Medio Oriente, con sus implicaciones geopolíticas y económicas, generó una fuerte salida de fondos de las bolsas de todo el mundo. Sin embargo, los activos argentinos lograron navegar este turbulento escenario con un resultado sorprendentemente positivo, impulsados principalmente por el auge del sector petrolero.
Los principales índices bursátiles internacionales sufrieron fuertes bajas: el Dow Jones de Industriales cayó un 2,4% semanal, el S&P 500 retrocedió un 2,5% y el Nasdaq, con su fuerte componente tecnológico, perdió un 3,1%. Este panorama pesimista contrastó fuertemente con el desempeño del S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que ganó un 3,1% en pesos, alcanzando los 2.725.326 puntos. En términos de dólares “contado con liqui”, el Merval avanzó un 3,3 por ciento.
El motor de este crecimiento fue, sin duda, el aumento de los precios del petróleo. Los conflictos en Medio Oriente, una región clave en la producción y el transporte de energía, elevaron los precios del crudo a niveles no vistos desde julio de 2022. El barril de WTI se negoció a USD 98,09, mientras que el Brent del Mar del Norte superó los USD 112,32. Esta subida benefició directamente a las empresas argentinas del sector energético.
Las acciones de YPF lideraron las ganancias, con un incremento del 10,8% en su cotización en el ADR, alcanzando los USD 41,92. Vista Energy no se quedó atrás, con un progreso del 12,1%, seguido por Tenaris (5,7%) y Pampa Energía (3,5%). La ponderación significativa de estos títulos en el S&P Merval explica el buen desempeño general del índice.
Sin embargo, este escenario no está exento de desafíos. Un informe de Puente analizó que, si bien el shock energético mejora los términos de intercambio para Argentina, también introduce presiones inflacionarias y limita el margen de maniobra de la política fiscal, especialmente debido a la postergación de impuestos a los combustibles. La subida de los precios de los combustibles, inevitablemente, se trasladará a la inflación mensual, que ya se encuentra en niveles elevados.

En cuanto a los bonos soberanos en dólares, Bonares y Globales, promediaron una caída semanal del 1,3%. El riesgo país de JP Morgan también se incrementó en 55 unidades, alcanzando los 633 puntos básicos, su nivel más alto desde el 4 de diciembre del año pasado. Este aumento refleja la creciente incertidumbre y la percepción de riesgo asociada a Argentina.
IEB destacó que la guerra en Medio Oriente se encuentra en una fase de escalada, poniendo en duda la posibilidad de una resolución rápida. Aunque algunos analistas sugieren que una posible intervención de Donald Trump podría abrir una “vía de salida” para desescalar el conflicto, la intensificación de los ataques a infraestructura energética en el Golfo, particularmente en Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, mantiene la incertidumbre sobre el impacto en la oferta global de gas y petróleo.
Balanz Capital señaló que los principales bancos centrales, incluida la Reserva Federal, se muestran cautelosos ante la duración del shock petrolero, pero no parecen dispuestos a ajustar sus políticas monetarias por el momento. La presión sobre los activos de riesgo continúa extendiéndose, y los mercados anticipan posibles subidas de tasas de interés en varias economías.
En el frente cambiario, el dólar mostró un comportamiento favorable, depreciándose un 0,7% en su cotización mayorista, para quedar ofrecido a $1.390,50, el mínimo desde el 24 de febrero. La brecha entre el tipo de cambio oficial y la banda superior del esquema cambiario establecido por el Banco Central se amplió al 17,8%, alcanzando el nivel más alto desde el 1 de julio de 2025. El dólar blue también retrocedió, cotizando a $1.425, con una baja del 0,4% en la semana.
El Banco Central continuó con su estrategia de acumulación de reservas, comprando USD 458 millones en el mercado durante la última semana, sumando un total de USD 1.064 millones en marzo y USD 3.776 millones desde el 2 de enero. Las reservas internacionales brutas se ubican en USD 43.808 millones, aunque experimentaron una ligera disminución de USD 1.858 millones debido a pagos de deuda y la depreciación del oro (-10,8% semanal).
En resumen, la Bolsa argentina demostró una capacidad de adaptación notable frente a un contexto internacional adverso. El sector petrolero se erigió como el principal impulsor de esta resiliencia, pero la inflación y el riesgo país siguen siendo desafíos importantes a considerar. La estrategia del Banco Central de acumular reservas y la depreciación del dólar contribuyen a estabilizar la economía, aunque la incertidumbre global persiste.