El Superclásico entre River y Boca, disputado en el Monumental, sigue generando controversia días después de su finalización. El partido, que terminó con victoria para Boca por 1-0, estuvo marcado por decisiones arbitrales cuestionadas, especialmente una jugada en el área de River que pudo haber significado el empate. Ahora, el árbitro del VAR en ese encuentro, Héctor Paletta, ha encendido aún más el debate al romper el silencio y exponer internas del arbitraje en una entrevista con C5N.
Paletta, visiblemente incómodo y a la defensiva, intentó inicialmente bajar la espuma de la polémica, pero sus declaraciones terminaron avivando el fuego. El árbitro se defendió de las acusaciones de parcialidad, recordando un episodio anterior en el que actuó como VAR en un Superclásico que terminó con victoria para River, y en el que anuló un gol legítimo del Millonario. Sin embargo, fue su análisis de las jugadas polémicas y su crítica velada a Darío Herrera, el árbitro principal, lo que generó mayor impacto.
Cuando se le consultó sobre la falta que Herrera cobró a Maximiliano Salas sobre Ayrton Costa, una infracción que invalidó un ataque peligroso de River minutos antes del supuesto penal, Paletta no dudó en cuestionar la decisión. “Por coherencia, ninguna de las dos son infracción en el fútbol, que es un deporte de contacto”, deslizó, admitiendo incluso que si el cabezazo de Salas hubiera terminado en gol, habría invitado a Herrera a revisar la jugada. Esta declaración implica una falta de respaldo a la decisión de su compañero de terna y sugiere que la falta no existió.
Pero la crítica más contundente de Paletta llegó al defender su propia inacción en la jugada del posible penal. Para justificar su decisión de no llamar a Herrera para revisar el empujón de Lautaro Blanco a Martínez Quarta, Paletta calificó la acción como “una jugada gris, para la mitad de la biblioteca es penal y para la otra no”. Esta afirmación es particularmente problemática, ya que el VAR está diseñado precisamente para resolver este tipo de situaciones ambiguas. La herramienta no existe para confirmar lo obvio, sino para ayudar al árbitro principal a tomar la decisión correcta en aquellas jugadas que no se pueden definir con claridad en tiempo real. Decir “era gris pero no lo llamé” es, en los hechos, admitir que no utilizó el VAR para lo que el VAR está.

Paletta se amparó en su “filosofía” de no intervenir salvo en casos de error “claro y obvio”. Sin embargo, esta “filosofía” fue interpretada como una forma de eludir la responsabilidad y dejar que el peso de la decisión recaiga sobre Herrera. Según la lógica de Paletta, si el árbitro de campo acierta, él lo acompañó; si erró, la responsabilidad es del árbitro de campo. Esta línea de razonamiento, aunque cómoda para el VAR, deja a Herrera expuesto en ambos frentes: en el penal que no se cobró porque Paletta eligió no intervenir, y en la falta de Salas que Paletta, encima, cree que no era.
La situación es aún más delicada considerando que el propio Herrera ya había sido cuestionado por Martínez Quarta, quien le recriminó cara a cara: “Me extraña de vos, vas al Mundial, es penal”. Ahora, lejos de recibir el apoyo de su compañero de terna, Herrera se enfrenta a un señalamiento público adicional.
Además de las controversias deportivas, Paletta reveló haber recibido amenazas y mensajes intimidatorios tras el partido. Denunció que le filtraron su número de teléfono y que tuvo que mantenerlo apagado durante tres días. También intentó desvincularse de las acusaciones de parcialidad que lo vinculaban a Boca a través de su hermano Gabriel, exjugador del club. “No soy fanático de ningún club. Somos cuatro hermanos varones, uno es de River y otro de Boca”, se defendió.
En resumen, la entrevista de Héctor Paletta ha abierto una caja de Pandora en el arbitraje argentino. Sus declaraciones no solo han puesto en duda la transparencia y la efectividad del VAR, sino que también han expuesto una interna en el equipo arbitral y han dejado a Darío Herrera en una posición incómoda. La AFA, por ahora, ha ratificado a ambos árbitros para la próxima fecha, pero River ya ha solicitado que Paletta no vuelva a dirigir sus partidos. La polémica, como el partido del domingo, todavía tiene jugadas pendientes de revisión.