El clásico paraguayo entre Olimpia y Cerro Porteño, uno de los eventos deportivos más esperados del año, se vio empañado por la violencia y el caos este domingo en el Estadio Defensores del Chaco. Lo que debía ser una celebración del fútbol se convirtió en una pesadilla para los asistentes, con enfrentamientos entre hinchas de Cerro Porteño y la Policía Nacional que culminaron con la suspensión definitiva del partido.
El encuentro, que transcurría sin goles a los 30 minutos del primer tiempo, se detuvo abruptamente cuando la tensión en la Gradería Norte, donde se ubicaba la parcialidad de Cerro Porteño, escaló rápidamente. Según los primeros informes, los incidentes se originaron por enfrentamientos entre grupos de hinchas, que rápidamente se extendieron y derivaron en desórdenes. La respuesta de la Policía Nacional fue contundente: oficiales antimotines ingresaron al sector y utilizaron gas lacrimógeno y balines de goma para dispersar a los involucrados.
Sin embargo, la intervención policial tuvo consecuencias imprevistas. El gas lacrimógeno se propagó rápidamente, afectando no solo a los hinchas de Cerro Porteño, sino también a mujeres, niños y a algunos espectadores de la grada destinada a Olimpia, quienes se vieron atrapados en medio del caos. Muchos de los presentes, presa del pánico, buscaron refugio en el campo de juego, en un intento desesperado por escapar de los efectos del gas. Las imágenes que circularon en redes sociales muestran escenas de desesperación, con personas tosiendo, llorando y buscando aire.
Los jugadores de Cerro Porteño, al percatarse de la situación, intentaron aliviar el malestar de los asistentes arrojando botellas de agua a la tribuna, en un gesto improvisado de solidaridad. Sin embargo, la magnitud de la crisis superó cualquier intento de auxilio inmediato. El comisario Isidro Gamarra, de la Policía Nacional de Paraguay, confirmó que hubo lesionados, tanto entre los agentes como entre los hinchas de Cerro Porteño, aunque no precisó el número exacto.

La escalada de violencia alcanzó un punto crítico cuando un grupo de hinchas logró arrebatar un escudo policial y lo exhibió como un trofeo, símbolo de su protesta. Ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de los asistentes, el director de competiciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol, Michel Sánchez, tomó la decisión de suspender definitivamente el partido. “El partido queda suspendido. No existen las garantías mínimas para continuar”, declaró Sánchez a la prensa.
El caos obligó a la intervención de paramédicos y bomberos, quienes se encargaron de asistir a los afectados. Ambulancias acudieron al estadio para evacuar a las personas que presentaban síntomas de intoxicación por el gas lacrimógeno, incluyendo desmayos y dificultades respiratorias. Las puertas del estadio fueron habilitadas para facilitar la salida de los asistentes, quienes en parte ocuparon el campo de juego para resguardarse de los incidentes.
El partido, que había comenzado con un homenaje a Richard Ortiz por su partido número 500 con la camiseta de Olimpia, permanecía empatado 0-0 al momento de la suspensión. Olimpia, dirigido por el argentino Pablo Sánchez, lidera el torneo Apertura con 39 puntos, seguido por Cerro Porteño, que acumula 33.
Hasta el momento, ni Olimpia ni Cerro Porteño han emitido un comunicado oficial sobre los incidentes. Ambas instituciones se limitaron a informar la suspensión del partido, sin ofrecer detalles adicionales. La Asociación Paraguaya de Fútbol tampoco se ha pronunciado en sus canales oficiales sobre lo sucedido en el Defensores del Chaco. El Tribunal Disciplinario será el encargado de investigar los hechos y determinar las sanciones correspondientes.
Este incidente plantea serias interrogantes sobre la seguridad en los estadios paraguayos y la necesidad de implementar medidas más efectivas para prevenir la violencia en el fútbol. La imagen del clásico paraguayo, empañada por el caos y la desesperación, deja una profunda herida en la afición y exige una respuesta contundente por parte de las autoridades.