## Carne en Argentina: ¿Por qué sigue tan cara si la gente come menos?
Argentina, tradicionalmente conocida como un país de grandes carnívoros, está experimentando un cambio drástico en sus hábitos alimenticios. El consumo de carne vacuna ha caído a niveles no vistos en dos décadas, pero, paradójicamente, los precios en las carnicerías no solo no han bajado, sino que continúan en ascenso. Esta situación genera frustración en los consumidores y plantea interrogantes sobre las dinámicas del mercado cárnico.
Según datos recientes, el consumo per cápita de carne vacuna en Argentina se sitúa en torno a los 47,3 kilos por habitante por año, el registro más bajo desde 2005. Esto representa una disminución de casi 15 kilos por persona en comparación con hace dos décadas, cuando el consumo superaba los 62 kilos anuales. Sin embargo, en febrero de 2026, el precio promedio al consumidor alcanzó los $15.895 por kilo, el registro más alto de los últimos veinte años ajustado por inflación, según un informe de Fundación Mediterránea.
**¿A qué se debe esta desconexión entre la caída del consumo y el aumento de los precios?**
La respuesta es compleja y multifactorial. En primer lugar, la oferta de carne vacuna se ha visto reducida significativamente. La sequía que afectó al país entre 2022 y 2023 obligó a muchos productores a adelantar la venta de sus animales, disminuyendo el stock de madres y, por consiguiente, la cantidad de terneros disponibles para la faena. A esto se suman las recientes inundaciones en la zona centro del país, que podrían reducir aún más el ingreso de hacienda al mercado.
En segundo lugar, las exportaciones de carne vacuna se han mantenido en niveles elevados, impulsadas por la demanda internacional, especialmente de China. Los frigoríficos argentinos pueden obtener mejores precios vendiendo al exterior en dólares, lo que reduce la disponibilidad de carne para el mercado interno y presiona al alza los precios. El acuerdo comercial con Estados Unidos también contribuye a esta dinámica, ampliando el cupo de exportación.

"La tormenta hace muy probable que la oferta se achique y entonces no habrá modificación de precios", señaló Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra). "Mi pronóstico para esta semana era una caída de hasta $1.000 en el mostrador, pero habrá que ver cómo afectan las inundaciones".
Además, el mercado internacional también juega un papel importante. Mientras que los precios de otros alimentos han retrocedido desde los picos de 2022, los precios internacionales de la carne vacuna se han mantenido firmes, impulsados por la demanda global. El precio de referencia de la Cuota Hilton superó los USD 22.000 por tonelada en algunos cortes, con subas de más del 30% en la comparación interanual.
**El cambio en los hábitos alimenticios**
La disminución del consumo de carne vacuna no solo se explica por el poder adquisitivo, sino también por un cambio en los hábitos alimenticios de los argentinos. El pollo ya ronda los 50 kilos por persona por año y el cerdo se acerca a los 18 kilos, lo que demuestra una creciente preferencia por otras proteínas más económicas. Esto sugiere que los consumidores están buscando alternativas para mantener una dieta equilibrada sin tener que gastar tanto en carne vacuna.
**¿Qué esperar para el futuro?**
Las perspectivas a corto plazo no son alentadoras. Los expertos del sector descartan una baja sostenida en el precio de la carne, al menos hasta que no se normalice la oferta y se estabilice la situación climática. La recuperación del stock de ganado llevará tiempo, y las exportaciones seguirán siendo un factor determinante en la disponibilidad de carne para el mercado interno.
En resumen, la situación actual del mercado cárnico argentino es el resultado de una combinación de factores complejos que dificultan la predicción de un cambio a corto plazo. Los consumidores deberán seguir buscando alternativas más económicas, mientras que los productores esperan condiciones más favorables para poder aumentar la oferta y reducir los precios.