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Cherquis Bialo: El Adiós a un Gigante del Periodismo y su Legado Imborrable

El periodismo argentino está de luto. Ernesto Cherquis Bialo, referente indiscutible, falleció a los 85 años. Un repaso a su vida, su obra y el impacto que dejó en colegas y público.

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Cherquis Bialo: El Adiós a un Gigante del Periodismo y su Legado Imborrable

El silencio se apoderó de la redacción, de los restaurantes que frecuentaba, de los estadios que vibraban con sus relatos. Ernesto Cherquis Bialo, el periodista que encarnó la pasión, la inteligencia y la irreverencia, ha partido a los 85 años. Su muerte, más que un luto, es un vacío que se siente en el corazón del periodismo argentino.

La Legislatura porteña se convirtió en un improvisado altar para despedir a este prócer de la comunicación. Familiares, amigos, colegas de distintas generaciones, todos se acercaron para rendir homenaje a un hombre que supo transformar cada encuentro en una conversación memorable, cada nota en una obra de arte. Las anécdotas fluían como un río desbordado, cada una más pintoresca que la anterior, reviviendo momentos que quedarán grabados en la memoria colectiva.

Cherquis Bialo no era un periodista más. Era un cronista del carajo, un narrador excepcional, un maestro de la palabra. Su pluma, afilada y elegante, supo retratar a los grandes ídolos del deporte, como Maradona, Pelé, Muhammad Alí, Carlos Monzón y Juan Manuel Fangio, con una maestría inigualable. Pero su talento no se limitaba al ámbito deportivo. Cherquis Bialo era un observador agudo de la realidad, un analista perspicaz que no temía expresar sus opiniones, incluso si eran controvertidas.

Su paso por Infobae, y anteriormente por otros medios, dejó una marca indeleble. Era un líder natural, un mentor para los jóvenes periodistas que buscaban aprender de su experiencia y sabiduría. Siempre dispuesto a compartir sus conocimientos, a brindar un consejo, a estimular la creatividad. “Hay que escribir con pasión, con honestidad, con compromiso”, solía decir. “El periodismo es una profesión noble, que exige responsabilidad y ética”.

Cherquis Bialo: El Adiós a un Gigante del Periodismo y su Legado Imborrable

Pero Cherquis Bialo era mucho más que un periodista. Era un hombre de vida, un amante del espectáculo en todas sus formas, un anfitrión inigualable. Sus cenas eran legendarias, un punto de encuentro para intelectuales, artistas, deportistas y políticos. Allí se debatían ideas, se contaban historias, se reían y se lloraba. Cherquis Bialo tenía el don de crear un ambiente cálido y acogedor, donde todos se sentían bienvenidos.

Su pasión por San Lorenzo era otro rasgo distintivo de su personalidad. Sufrió con los altibajos del club, pero nunca perdió la esperanza. Incluso en sus últimos días, cuando la enfermedad lo debilitaba, seguía preguntando por los resultados del equipo. “¡Qué desastre el Ciclón!”, exclamaba con su característica ironía. “Pero tranquilo que van a salir…”.

La pandemia, sin duda, lo golpeó duro. La imposibilidad de reunirse con sus amigos, de disfrutar de sus cenas, de compartir sus charlas, lo sumió en un profundo aislamiento. Pero Cherquis Bialo, como siempre, supo reinventarse. Siguió escribiendo, siguió pensando, siguió luchando. La natación, el gimnasio y la kinesiología se convirtieron en sus aliados para mantener el cuerpo en movimiento y la mente activa.

Su famosa frase, “Johannesburg”, pronunciada durante su paso por la AFA, se convirtió en un meme viral. Cherquis Bialo, lejos de sentirse ofendido, se tomaba la chanza con humor. Sabía que la viralidad era un fenómeno efímero, que no podía eclipsar su obra. Y tenía razón. Su legado perdurará mucho más allá de los memes y los videos cortos.

Osvaldo Príncipi, el legendario relator boxístico, lo despidió con una frase contundente: “El campeón Cherquis Bialo acaba de convertirse en leyenda”. Y así es. Ernesto Cherquis Bialo, el periodista que supo vivir intensamente, que supo amar la vida, que supo defender sus principios, ha trascendido la muerte. Su voz, su pluma, su espíritu seguirán inspirando a las futuras generaciones de periodistas. Su adiós no es un final, sino un nuevo comienzo. Un comienzo de leyenda.