En un paso histórico para la conservación ambiental, Chile se ha consolidado como una potencia global en la protección de sus océanos. El 10 de marzo, el gobierno firmó el decreto que amplía los parques marinos Nazca-Desventuradas y Mar de Juan Fernández, sumando 360.000 km² de protección estricta. Con esto, el país alcanza un total de 947.142 km² protegidos, abarcando más del 50% de su Zona Económica Exclusiva.

Esta decisión no solo refuerza el compromiso de Chile con la meta internacional 30x30 —que busca proteger el 30% del océano mundial para 2030—, sino que también destaca por su origen: la comunidad de Juan Fernández. Los pescadores locales, quienes han gestionado sus recursos de forma sostenible por generaciones, fueron los principales impulsores de esta iniciativa para salvaguardar la biodiversidad y su propia identidad cultural.
Expertos de renombre, como la oceanógrafa Sylvia Earle, han calificado este hito como una victoria decisiva para el planeta. El sistema, que alberga montes submarinos y especies migratorias críticas como ballenas y tiburones, entrará ahora en una etapa de implementación y coadministración entre el Estado y la comunidad, marcando un nuevo estándar mundial sobre cómo la ciencia, la política y el liderazgo local pueden trabajar juntos por el futuro del océano.