Un científico del gobierno de Noruega sufrió lesiones cerebrales permanentes y daños en el oído interno tras exponerse voluntariamente a un dispositivo de microondas de alta potencia construido por él mismo. El hecho ocurrió en 2024. El objetivo del científico, del cual no se reveló su nombre, era demostrar empíricamente que las armas de energía dirigida (que acusan, habrían sido fabricadas por rusos) no podían ser la causa del “Síndrome de La Habana”, una serie de dolencias neurológicas reportadas por diplomáticos estadounidenses en todo el mundo.
Sin embargo, tras activar el prototipo en su entorno doméstico, el científico manifestó de inmediato síntomas de conmoción cerebral, pérdida de equilibrio y zumbidos crónicos. Lo que comenzó como un experimento de garaje para desmentir una “histeria colectiva” terminó en una tragedia personal que paradójicamente podría haber validado la misma amenaza que él intentaba desacreditar. Al activar su prototipo casero, el científico no solo disparó una frecuencia de radio de alta intensidad, sino que sentenció su propia salud neurológica, convirtiéndose en el paciente cero de su propio invento.
El gobierno noruego informó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sobre la prueba secreta y sus resultados posterior a los hechos, según consigna el prestigioso medio estadounidense The Washington Post. Un experimento de alto riesgo En específico sobre el caso, el experto construyó un dispositivo de microondas de alta potencia utilizando componentes que, según él, cualquier actor estatal o grupo terrorista podría adquirir de forma encubierta.
Su hipótesis era simple: si un dispositivo así no podía causar daños reales, el Síndrome de La Habana debía tener una explicación puramente psicológica o ambiental. Sin embargo, el diseño fue demasiado “exitoso” en su capacidad de concentrar energía. Durante las pruebas iniciales en su domicilio, se expuso directamente a las emisiones del aparato para medir su impacto.

Científico sufrió daño cerebral tras aparato casero La respuesta llegó casi de inmediato en forma de mareos debilitantes, pérdida de equilibrio y un zumbido agudo persistente, los mismos síntomas reportados por los diplomáticos en Cuba y Austria. Tras ser trasladado a centros médicos especializados, las resonancias magnéticas y las pruebas cognitivas revelaron lo que científico no quería creer: un daño significativo en la materia blanca del cerebro y lesiones en el oído interno consistentes con la exposición a energía de radiofrecuencia pulsada.
Los médicos calificaron su estado como un “trauma cerebral no mecánico“, una condición donde el cerebro presenta signos de una conmoción cerebral sin que haya habido un golpe físico. Expertos neurológicos que han seguido el caso indican que el científico padece ahora déficits de memoria a corto plazo y dificultades motoras, lo que supone el fin de su carrera activa en la investigación de campo. Armas de energía Este suceso reabrió las heridas de un debate diplomático que la administración estadounidense intentaba cerrar.
Mientras que algunos informes de inteligencia previos sugerían que era “altamente improbable” que un adversario extranjero utilizara armas de energía, el accidente del experto noruego demuestra que la física detrás del fenómeno es real y reproducible, incluso en condiciones no militares. El impacto a futuro de este incidente es doble. Por un lado, proporciona a los investigadores médicos un caso de estudio con parámetros de exposición conocidos —algo que faltaba en los casos de diplomáticos—.
Por otro lado, intensifica el temor de que la proliferación de estas tecnologías de “energía dirigida” sea mucho más sencilla de lo previsto, dejando a las delegaciones internacionales en una posición de vulnerabilidad sin precedentes. En un principio, se especificó que el nombre del científico era el Dr. Robert McCreight, de nacionalidad estadounidense y que trabajó en el Departamento de Estado de Estados Unidos. Sin embargo, se trató de un error por parte de nuestro medio asociado, Perfil. La información ya fue corregida. Lamentamos los problemas que esto pudo ocasionar.