Franco Colapinto, el nombre que está resonando con fuerza en el mundo de la Fórmula 1, demostró que su talento no se limita a la pista. Durante un merecido receso entre competencias, el joven piloto argentino eligió Milán, Italia, como destino para recargar energías y disfrutar de los placeres de la vida, y uno de ellos, sin duda, fue la gastronomía local.
La Osteria da Fortunata, un establecimiento frecuentado tanto por locales como por turistas en la vibrante zona de Moscova, fue el escenario de una cena que rápidamente se convirtió en una anécdota viral. Jérôme Leguizamón, el gerente del restaurante, compartió con TN detalles de la velada que dejó a más de uno con la boca abierta.
“Fue de noche, pasó de casualidad. Me dijo que ya conocía el lugar y que le encantaban los platos”, relató Leguizamón, destacando la sencillez y el buen gusto del piloto. Pero lo que realmente llamó la atención fue la voracidad con la que Colapinto se enfrentó al menú.
El argentino no se conformó con un plato único. Decidió embarcarse en un recorrido por los sabores de Roma, comenzando con una carbonara cremosa y tentadora. Luego, continuó con una amatriciana, rica en tomate y guanciale, y finalmente, sucumbió al encanto del cacio e pepe, un clásico romano con queso pecorino romano y pimienta negra. Para coronar la experiencia, un tiramisú, el postre italiano por excelencia, selló la noche.
“Está flaquito, pero come como un dinosaurio”, exclamó Leguizamón con una sonrisa, describiendo la sorprendente capacidad del piloto para degustar una generosa cantidad de comida. La cuenta final ascendió a unos 80 euros, un precio modesto considerando la experiencia culinaria y la compañía.

La Osteria da Fortunata, más allá de ser un restaurante popular, es un espacio que refleja la mezcla de culturas de su gerente. Jérôme Leguizamón, con raíces italianas y argentinas, ha logrado crear un ambiente acogedor que evoca la calidez de Sudamérica. “Entrás y es como estar allá: mate, asado los domingos y fernet con coca”, describió, revelando los detalles que hacen de su restaurante un pedacito de Argentina en el corazón de Milán.
La difusión de la visita de Colapinto en redes sociales fue una iniciativa del propio restaurante, orgulloso de recibir a un representante de la Fórmula 1. La publicación de una fotografía del piloto generó una ola de comentarios y reacciones, demostrando el impacto que tiene la imagen de Colapinto en el público.
El próximo desafío de Franco Colapinto será en Japón, donde buscará continuar con su buen desempeño tras sumar su primer punto con Alpine en China. El piloto afrontará la tercera cita de la temporada con optimismo y la experiencia acumulada en los circuitos previos.
“Suzuka promete ser interesante con los nuevos monoplazas. Creo que no hay que fijarse objetivos, ya que este circuito presenta muchos retos únicos con su trazado rápido y fluido. Estoy listo para afrontarlos y espero que podamos entrar en ritmo de inmediato para lograr otro buen fin de semana y sumar más puntos a nuestro casillero antes del breve parón de abril”, expresó Colapinto, mostrando su entusiasmo y determinación.
El debut del argentino en Suzuka será el jueves 26 de marzo con la primera sesión de entrenamientos libres a las 23:30 (hora argentina). La definición de la grilla de partida tendrá lugar el sábado a las 03:00, y la carrera principal se disputará el domingo 29 de marzo a las 02:00 (hora argentina), con un total de 53 vueltas.
Esta anécdota, más allá de ser un simple relato de una cena, revela el lado humano y accesible de Franco Colapinto, un joven piloto que, a pesar de su creciente fama, sigue siendo un tipo normal, con gustos sencillos y un apetito voraz. Su historia es un ejemplo de que el éxito no está reñido con la humildad y la pasión por las cosas simples de la vida, como una buena comida italiana.