El Monumental rugió, pero no para celebrar. El domingo, River Plate sufrió una derrota inesperada y dolorosa en su propia casa ante Atlético Tucumán, un resultado que encendió las alarmas y desató una ola de críticas hacia el equipo y su entrenador, Marcelo 'Chacho' Coudet. El único gol del partido, marcado por Renzo Tesuri, fue el resultado de una serie de errores defensivos que expusieron las fragilidades del Millonario y dejaron al descubierto las dudas que ya circulaban en torno al rendimiento del equipo.
El partido comenzó cuesta arriba para River. Apenas a los 18 minutos, un pase largo superó a Fabricio Bustos, quien no pudo interceptarlo. Germán Pezzella, a continuación, perdió el mano a mano con Franco Nicola, permitiendo el desborde y un centro preciso al segundo palo. Allí, Maximiliano Villa apareció sin marca y asistió a Tesuri, quien definió con precisión ante una defensa completamente desordenada. El gol de Tucumán no solo significó la ventaja en el marcador, sino también un golpe anímico para River, que no lograba encontrar su juego habitual.
La reacción de Coudet fue inmediata. Consciente del descontento creciente en las tribunas, el entrenador se dirigió a la platea, en un gesto inusual y poco común en el fútbol argentino, para pedir disculpas a la hinchada. El 'Chacho' buscó arengar a los aficionados, solicitando su apoyo incondicional en un momento difícil. Sin embargo, el gesto, aunque valorado por algunos, no fue suficiente para revertir la situación.
Durante la segunda mitad, River intentó reaccionar. Maxi Salas tuvo dos oportunidades claras para empatar, pero la suerte no estuvo de su lado. En una jugada, el balón impactó en el travesaño, negándole al Millonario el gol del empate. Además, el árbitro rechazó un reclamo de penal por una posible mano de Leandro Díaz en el área, generando aún más frustración entre los jugadores y la hinchada.

En los minutos finales, Coudet intentó darle un nuevo impulso al equipo con la entrada de Juanfer Quintero, quien regresaba tras superar una lesión. El colombiano, con su habilidad y visión de juego, buscó conectar el mediocampo con la zona de ataque, pero Luis Ingolotti, el arquero de Atlético Tucumán, respondió con seguridad a su remate de zurda. A pesar de los esfuerzos, River no logró romper la defensa tucumana y el partido terminó con la victoria de Atlético Tucumán por 1-0.
El silbato final desató la furia de la hinchada de River. Silbidos y algunos insultos resonaron en el Monumental, mientras los jugadores se dirigían al túnel que los llevaba al vestuario. Coudet, por su parte, saludó a Julio César Falcioni, el entrenador de Atlético Tucumán, y se retiró rápidamente, evitando las preguntas de la prensa.
Esta derrota representa el segundo revés en la era Coudet, después de la caída en el Superclásico ante Boca Juniors. A pesar de la derrota, River se clasificó a octavos de final de la Copa Sudamericana como escolta de Independiente Rivadavia, gracias a la derrota de Argentinos Juniors y el empate de Rosario Central. En octavos, podría enfrentar a San Lorenzo, aunque deberá esperar los resultados del partido entre Defensa y Justicia.
Tras el partido, Germán Pezzella, uno de los referentes del equipo, admitió la mala actuación de River: “Hicimos un muy mal partido, no le encontramos la vuelta. Hay que trabajar”. La autocrítica del defensor refleja la preocupación que existe en el plantel y la necesidad de mejorar el rendimiento del equipo.
La situación de Coudet se complica. La presión de la hinchada y los resultados irregulares ponen en duda su continuidad al frente del equipo. River necesita urgentemente revertir esta situación y recuperar la confianza de sus aficionados. El próximo partido será clave para determinar el futuro del 'Chacho' en el Monumental.