En el corazón de la industria del papel tissue, donde la eficiencia y la reducción de costos son imperativos constantes, una empresa chilena está desafiando las convenciones y redefiniendo el futuro de la producción. Reciga, fundada por Juan Gallardo, ha logrado transformar un problema histórico del sector – el desperdicio prematuro de bobinas – en una oportunidad concreta de ahorro, sostenibilidad y crecimiento.
La historia de Reciga es un testimonio del poder de la observación, la perseverancia y la innovación. Todo comenzó en los años 90, cuando Gallardo, con espíritu emprendedor, se dedicó a la recolección de desechos industriales de plantas de CMPC, una de las principales empresas papeleras de Chile. Fue durante este proceso donde identificó una ineficiencia flagrante: las bobinas, componentes esenciales en la fabricación del papel tissue, eran descartadas tras apenas dos o tres ciclos de uso. Esta práctica no solo generaba un costo significativo para las empresas, sino que también contribuía a la acumulación de residuos.
Convencido de que existía una solución, Gallardo comenzó a experimentar en el garaje de su casa. Con recursos limitados pero una determinación inquebrantable, diseñó un sistema que permitía recuperar las bobinas dañadas, recortar las secciones defectuosas y reincorporarlas al ciclo productivo. Este prototipo rudimentario sentó las bases de lo que hoy es una operación con alcance regional y un impacto significativo en la industria.
La propuesta de valor de Reciga es simple pero poderosa: optimizar el uso de las bobinas, extendiendo su vida útil de manera considerable. Gracias a su metodología, las bobinas pueden superar los 30 ciclos de uso, lo que se traduce en una reducción drástica de los costos operativos para las plantas de tissue. Según los fundadores, en Latinoamérica, las empresas del sector destinan entre el 3% y el 5% de sus costos mensuales a la reposición de estos insumos dañados o descartados prematuramente. Reciga no solo reduce este gasto, sino que también disminuye el volumen de residuos generados, contribuyendo a la sostenibilidad ambiental.

El modelo de negocio de Reciga se basa en la transformación de residuos en oportunidades, conectando empresas con procesos circulares que reducen el impacto ambiental y aumentan la competitividad. Su público objetivo son las empresas del sector papel/tissue, las industrias que buscan cumplir metas de sostenibilidad y los actores logísticos interesados en la economía circular. Si bien existen empresas de reciclaje tradicionales y consultoras ambientales, Reciga se diferencia por su integración completa: comunicación, logística y alianzas estratégicas.
La expansión de Reciga ha sido gradual pero constante. La empresa ha consolidado alianzas con actores clave de la industria, implementado procesos transparentes de recuperación y trazabilidad, y expandido sus operaciones a nivel latinoamericano, con un enfoque inicial en México y Chile. Su misión es clara: lograr que la industria del papel en Latinoamérica sea referente mundial en circularidad y sostenibilidad.
Sin embargo, Reciga también enfrenta desafíos. Los cambios regulatorios inesperados, la resistencia cultural a la adopción de modelos circulares y la volatilidad económica que afecta la inversión en sostenibilidad son riesgos que la empresa debe gestionar cuidadosamente. A pesar de estos obstáculos, Gallardo se muestra optimista sobre el futuro de Reciga. En cinco años, visualiza a la empresa consolidada como un referente latinoamericano en circularidad industrial, con operaciones en al menos cinco países y un equipo multicultural sólido.
Para Gallardo, la clave del éxito radica en la adaptación de los modelos circulares a distintos contextos culturales y regulatorios, manteniendo la eficiencia y la credibilidad. Su propósito es transformar la industria del papel, demostrando que la sostenibilidad no es solo una responsabilidad ambiental, sino también una oportunidad de negocio. Reciga es un ejemplo inspirador de cómo una idea nacida en un garaje puede revolucionar una industria y contribuir a un futuro más sostenible.