Sofia Gabriela Cook es más que una futbolista prometedora; es un símbolo de la fusión entre dos culturas, un testimonio del poder de los sueños y una inspiración para las nuevas generaciones de atletas. Con tan solo 21 años, esta mediocampista de Gotham FC, en la National Women’s Soccer League (NWSL), está dejando una huella imborrable en el fútbol femenino estadounidense, mientras mantiene viva la llama de sus raíces argentinas y alimenta un sueño: compartir cancha con Lionel Messi.
Su historia comienza en los soleados parques de Los Ángeles, California, donde, desde pequeña, el fútbol se convirtió en su pasión. Acompañada por su padre, Jerome Cook, y su hermano Santiago, Sofia se sumergió en el deporte, no como una obligación, sino como una expresión natural de su ser. “No sé si realmente tuve un momento en el que pensé que esto era para mí, creo que siempre me ha gustado hacerlo”, confiesa Cook, revelando una conexión innata con el juego. A medida que crecía, la creciente visibilidad del fútbol femenino a nivel mundial despertó en ella una ambición: “Podría hacer esto, quiero jugar profesionalmente y jugar por mucho tiempo”.
Su trayectoria académica y deportiva se entrelazaron de manera brillante. Tras destacar en el SoCal Blues, donde alcanzó el puesto 19 en el ranking nacional de Top Drawer Soccer, Cook decidió adelantar su ingreso a la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) en 2022. Durante su paso por los Bruins, disputó 56 partidos, anotó 12 goles y brindó seis asistencias, siendo una pieza clave en la conquista del campeonato nacional de 2022, donde coincidió con Lilly Reale, quien se convertiría en su compañera en Gotham. Su desempeño en 2024 fue aún más destacado, cerrando la temporada como la máxima goleadora del equipo.
El salto al profesionalismo fue una decisión meditada. Tras graduarse temprano, Cook tuvo la opción de continuar con una maestría o dar el paso a la NWSL. Optó por lo segundo, convencida de que era el camino más adecuado para su desarrollo. “Siempre quise graduarme en mi carrera, así que me sentí cómoda saliendo, sabiendo que tenía una maestría”, explica Cook, demostrando su compromiso con la educación y su visión a largo plazo.
Su debut en la NWSL el 4 de mayo del año pasado contra Chicago fue un momento “surrealista”, marcado por la emoción de jugar frente a su afición. “Me sentí cómoda porque puedo jugar fútbol”, recuerda Cook, agradecida por el apoyo de sus entrenadores y el ambiente positivo del equipo. La Copa de Campeonas fue otra experiencia inolvidable, con Gotham asegurando el tercer lugar tras una victoria sobre el ASFAR de Marruecos en el emblemático Emirates Stadium. “Nunca creí que iba a jugar en ese estadio. Siempre miro los partidos en la televisión y estuve jugando ahí, entonces fue un momento muy especial”, relata con entusiasmo.

Cook se define como una centrocampista “crafty” – astuta – por su creatividad y energía ofensiva. “Cada vez que vengo al campo intento traer mucha energía de ataque, intento dar vida a nuestro equipo si lo necesitamos al final”, afirma, destacando su capacidad para generar impacto en los momentos decisivos. Su facilidad para conectar con sus compañeras de equipo es otro de sus puntos fuertes.
Pero más allá de sus logros deportivos, la identidad de Sofia Cook está profundamente arraigada en su herencia argentina. Su madre, Gabriela, es la portadora de esa tradición, transmitiéndole a Sofia el amor por las costumbres y la gastronomía argentina. El mate, las empanadas, las milanesas y los debates futbolísticos entre Boca y River son parte integral de su vida familiar. “Siempre comíamos empanadas, con mi mamá encontramos un lugar de facturas porque me encantan y siempre pido que me hagan milanesas de pollo o carne”, recuerda con cariño. En una de sus visitas a Argentina, Sofia tuvo la oportunidad de conocer La Bombonera, el mítico estadio de Boca Juniors, y guarda la foto que se tomó allí con su hermano como un tesoro.
Su sueño de jugar con Lionel Messi es una manifestación de su admiración por el astro argentino y su deseo de conectar aún más con sus raíces. “Yo les digo que me tienen que dar boletos porque soy de Argentina, yo necesito prioridad”, bromea Cook, revelando su pasión por el fútbol y su esperanza de compartir cancha con su ídolo.
Con un contrato vigente con Gotham hasta 2028, Sofia Cook tiene un futuro prometedor por delante. Su objetivo es consolidarse en el equipo, aumentar sus minutos de juego y, a largo plazo, alcanzar un lugar en la selección mayor de Estados Unidos. También sueña con jugar en Europa, una ilusión que ha alimentado desde la infancia. Su admiración por Rose Lavelle, con quien comparte mediocampo, es evidente: “Ella es una persona que me encanta, trato de aprender de todas las cosas que hace”.
La historia de Sofia Cook es un ejemplo de perseverancia, talento y orgullo por las raíces. Su recorrido revela a una futbolista que no solo busca el éxito deportivo, sino que también valora la importancia de la familia, la educación y la conexión con su herencia cultural. El futuro parece abierto para esta joven promesa, que aún tiene mucho por escribir en su carrera.