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El Autódromo Fantasma de Mendoza: De la Gloria a las Ruinas y la Lucha por su Rescate

Un circuito legendario que albergó Fórmula 2 y TC, abandonado a su suerte. Vecinos lo salvaron de un asentamiento y ahora sueñan con un renacimiento.

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El Autódromo Fantasma de Mendoza: De la Gloria a las Ruinas y la Lucha por su Rescate

El Autódromo General San Martín de Mendoza, un nombre que evoca recuerdos de velocidad, adrenalina y rugidos de motores, yace hoy como un espectro de su glorioso pasado. Inaugurado el 31 de marzo de 1974, con una multitud de 30.000 espectadores presenciando las victorias de Luis Rubén Di Palma en Fórmula 1 Mecánica Argentina y Jorge De Amorrourtu en Fórmula 2 Nacional, este circuito rápidamente se consolidó como uno de los mejores del país. Sus 5 kilómetros de trazado principal, con variantes de 4.200, 3.800 y 3.100 metros, ofrecían un desafío único para los pilotos, con largas rectas, curvas rápidas y sectores de sobrepaso que lo asemejaban a un Scalextric a gran escala. La ubicación, a 1.090 metros sobre el nivel del mar, con vistas al Cerro de La Gloria y a la ciudad de Mendoza, añadía un atractivo paisajístico inigualable.

Pero la historia del General San Martín no se limitó al automovilismo nacional. En 1978 y 1979, el circuito tuvo el honor de recibir a la Fórmula 2 Europea, la antesala de la Fórmula 1, en el marco de las “Temporadas Internacionales”, mini torneos que se organizaron en Argentina. Pilotos de la talla de Marc Sürer, Miguel Ángel Guerra, Ricardo Zunino, Clay Regazzoni, Keke Rosberg, Teo Fabi, Jean Pierre Jarier, Eddie Cheever y Derek Daly pisaron el asfalto mendocino, dejando una huella imborrable en la memoria de los aficionados.

El autódromo fue un punto de encuentro para todas las categorías nacionales: Turismo Carretera, TC 2000, Turismo Nacional, Club Argentino de Pilotos y Fórmula 1 Mecánica Argentina. También albergó competencias internacionales de Fórmula 2 Codasur y Fórmula 3 Sudamericana. Los mendocinos atesoran el recuerdo del último triunfo de Carlos Pairetti en 1978 con un Dodge 1500 en el TC, y el debut de Vicente Pernía en la categoría en 1983, el mismo día que Juan María Traverso regresaba a la pista con una victoria, consolidándose como el piloto más laureado del escenario cuyano.

Sin embargo, tras la última carrera del TC 2000 en noviembre de 1997, el autódromo comenzó una lenta y dolorosa decadencia. La desidia de los gobiernos provinciales, que optaron por invertir en otros escenarios como Las Paredes en San Rafael y el Autódromo Jorge Ángel Pena en San Martín, condenó al General San Martín al olvido. Las instalaciones sufrieron robos, el asfalto se deterioró, la vegetación invadió el circuito y la torre de control y algunos garajes fueron las únicas estructuras que resistieron el paso del tiempo.

El Autódromo Fantasma de Mendoza: De la Gloria a las Ruinas y la Lucha por su Rescate

En medio de este abandono, los vecinos de la zona jugaron un papel crucial. Conscientes del valor histórico y potencial del autódromo, se organizaron para custodiar el predio de 118 hectáreas y evitar la construcción de un asentamiento informal. Su lucha permitió preservar este espacio, aunque en condiciones precarias.

En 2017, se presentó un proyecto privado para recuperar el autódromo con una inversión estimada en 200 millones de pesos. Dos años después, el municipio local y el Automóvil Club Mendoza intentaron reflotar la idea, pero los costos se duplicaron, alcanzando los 400 millones de pesos. El proyecto contemplaba la modernización del circuito, con modificaciones en la primera curva y en algunas de las horquillas, buscando mejorar la seguridad y adaptarlo a las nuevas exigencias del automovilismo.

Actualmente, el Gobierno Provincial ha impulsado un proyecto de ley para convertir el predio en un “nuevo espacio destinado al desarrollo de actividades deportivas, recreativas y comunitarias”. La justificación oficial es que el trazado ha perdido su atractivo con el paso del tiempo y las nuevas tecnologías, lo que ha afectado sus ingresos. Sin embargo, la propuesta ha generado debate entre los amantes del automovilismo y los vecinos, que ven en el parque temático una oportunidad para revitalizar la zona, pero temen que se pierda la esencia del autódromo.

La historia del Autódromo General San Martín es un reflejo de la fragilidad del patrimonio deportivo y cultural argentino. Un circuito que fue motivo de orgullo y pasión, hoy lucha por sobrevivir entre las ruinas y la incertidumbre. La decisión de su futuro dependerá de la voluntad política, la inversión económica y el compromiso de la comunidad mendocina. El recuerdo de las carreras, los pilotos y la emoción que se vivía en las tribunas sigue vivo en la memoria de quienes tuvieron la suerte de presenciar su época dorada, esperando que algún día el rugido de los motores vuelva a resonar en las montañas de Mendoza.