El Banco Central de la República Argentina (BCRA) se encuentra en medio de una estrategia de acumulación de divisas que ha sorprendido a propios y extraños. En lo que va de 2024, la entidad monetaria ha adquirido casi USD 5.000 millones en el mercado cambiario, una cifra que supera ampliamente las proyecciones iniciales y que ha generado un debate sobre el destino final de esos recursos. Sin embargo, detrás de este aparentemente positivo desempeño, se esconde una realidad más compleja: las reservas netas del país no han experimentado un aumento proporcional a las compras realizadas por el BCRA. ¿A dónde van realmente esos dólares? La respuesta reside en una combinación de factores, incluyendo la intervención del Tesoro, los compromisos financieros a corto y mediano plazo del BCRA y la dinámica cambiante del mercado.
Entre el 31 de diciembre y el 9 de abril, el BCRA concretó compras por USD 4.964 millones, superando el 49% de la meta anual de USD 10.000 millones. Este ritmo de adquisición, impulsado por la estabilidad cambiaria y el ingreso de divisas provenientes del sector agroexportador, ha sido interpretado por algunos analistas como una señal de fortaleza y confianza en la economía argentina. No obstante, la realidad del balance del BCRA revela una imagen menos optimista. Según el economista Federico Machado, los pasivos a un año del Banco Central han crecido en USD 4.206 millones, debido principalmente a la toma de préstamos internacionales (Repos) y al vencimiento de compromisos previos. Estos pasivos, que representan obligaciones financieras a futuro, absorben una parte significativa del efecto de las compras de divisas, limitando su impacto en las reservas netas.
Pero el factor más determinante en la neutralización de la acumulación de reservas ha sido la intervención del Tesoro Nacional. En los primeros tres meses del año, el Tesoro le compró al BCRA USD 3.659 millones para hacer frente a sus propias deudas, lo que implicó una transferencia directa de divisas desde la autoridad monetaria hacia el sector público. Esta operación, aunque necesaria para aliviar la presión financiera del gobierno, ha anulado prácticamente la acumulación neta de reservas durante el primer trimestre. A la fecha, las reservas netas, que no incluyen los pasivos, se ubican en apenas USD 97 millones, según los cálculos de Machado. Las reservas brutas, que ascienden a USD 45.152 millones, se ven considerablemente reducidas al restar los encajes bancarios, el swap con China, los préstamos con organismos internacionales y los Repos a un año. Si se consideran todos los compromisos a un año, la cifra cae a -USD 1.657 millones.

La calma relativa en el mercado cambiario ha permitido al BCRA continuar con su estrategia de compras diarias, llegando a operar con montos superiores a USD 100 millones en varias jornadas y alcanzando los USD 281 millones el jueves, la cifra más alta en 2024 y desde febrero de 2025. Esta estabilidad se ha visto favorecida por la menor demanda de dólares para importaciones y por el ingreso de divisas provenientes de las exportaciones. Sin embargo, la sostenibilidad de este ritmo de compra en los próximos meses es incierta. Gran parte de las compras realizadas en enero a marzo se debieron a la liquidación de la cosecha y a la colocación de obligaciones negociables por parte de empresas. La pregunta clave es si esta tendencia se mantendrá en los meses venideros.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ha reconocido esta posibilidad, advirtiendo que la prensa podría criticar al BCRA cuando deje de comprar dólares. “Hace tres meses que compramos dólares, cada vez más, y deben estar esperando el día que dejemos de comprar para publicar: “Preocupante, el Central no compra más dólares”. Anótenla, no sé cuándo; espero que falte tiempo, pero va a venir”, sostuvo Caputo en la Bolsa de Comercio de Rosario. Esta declaración refleja la sensibilidad del gobierno ante la percepción del mercado y la importancia de mantener una imagen de estabilidad financiera.
La meta de compra de USD 10.000 millones para este año fue acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero se trata de un objetivo de adquisición y no de acumulación. El mercado está atento a los resultados de la segunda revisión del acuerdo con el FMI y a la definición de nuevas metas de acumulación de reservas. Tras la finalización de la primera revisión, se fijó que al final del primer trimestre de 2026, las reservas internacionales netas del BCRA deben estar en USD -3.100 millones (antes USD 900 millones). Para el fin del segundo trimestre, en USD 1.600 millones (antes USD 5.100 millones) y en diciembre en USD 8.400 millones (antes USD 10.400 millones). La capacidad del BCRA para cumplir con estos objetivos dependerá de su habilidad para mantener el ritmo de compra de divisas y de la evolución de la economía argentina en los próximos meses.