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El Banco Central frena la apertura cambiaria: ¿fin de la ilusión para las empresas?

A pesar del ingreso de miles de millones de dólares, el BCRA se muestra reacio a levantar las restricciones cambiarias para las empresas, priorizando la "prudencia" y generando incertidumbre en el sector.

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El Banco Central frena la apertura cambiaria: ¿fin de la ilusión para las empresas?

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha puesto un freno a las expectativas de una rápida apertura cambiaria para las empresas, reafirmando su postura de implementar "cambios quirúrgicos" en lugar de una desregulación total al estilo de la aplicada en los inicios del gobierno de Mauricio Macri. A pesar de haber acumulado ya USD 7.000 millones en compras de dólares este año, y con un flujo de divisas que promete continuar, la entidad monetaria no ve necesidad de acelerar el levantamiento de las restricciones que aún pesan sobre las operaciones cambiarias del sector privado.

Esta decisión ha generado sorpresa y frustración entre analistas y empresarios, quienes esperaban que el fuerte ingreso de divisas permitiera al gobierno avanzar más rápidamente en la liberalización del mercado cambiario. La pregunta que resuena en los pasillos del poder económico es simple: si la oferta de dólares es abundante y el tipo de cambio se mantiene relativamente estable, ¿por qué no aprovechar la oportunidad para eliminar las trabas que limitan la capacidad de las empresas para acceder a la moneda estadounidense?

La respuesta, según fuentes cercanas al BCRA, no radica en la falta de oportunidad, sino en una visión conceptual diferente. La entidad considera que no existe una necesidad imperiosa de realizar cambios profundos en el esquema cambiario actual, argumentando que la economía se encuentra funcionando de manera satisfactoria a pesar de las restricciones. En su discurso reciente en ExpoEFI, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, destacó que la compra de dólares permitirá al Central "avanzar en el desarme de las restricciones cambiarias", al tiempo que resaltó que las empresas extranjeras ya han distribuido dividendos por más de USD 1.300 millones este año.

Bausili también reconoció que se han relajado algunas trabas del cepo para las empresas, pero enfatizó que se mantendrá "un sesgo prudencial buscando evitar los movimientos de capital de corto plazo". Esta cautela refleja la preocupación del BCRA por evitar una fuga de capitales que pueda desestabilizar la economía y poner en riesgo los avances logrados en la lucha contra la inflación.

Sin embargo, más allá del discurso oficial, la visión predominante en el Central apunta a realizar "cambios quirúrgicos", es decir, a eliminar aquellas restricciones que puedan estar obstaculizando operaciones puntuales y específicas. De allí que se considera cada vez menos probable que el BCRA habilite la compra de dólares para las personas jurídicas de la misma manera en que lo hizo para las personas físicas en abril de 2025. Esta postura aleja la posibilidad de que la apertura cambiaria prometida por Javier Milei se asemeje a la desregulación total implementada durante su primer mandato como presidente.

El Banco Central frena la apertura cambiaria: ¿fin de la ilusión para las empresas?

Un ejecutivo del sector financiero relató a Infobae una conversación reveladora con una alta autoridad del BCRA. Al preguntar sobre la posibilidad de permitir a las empresas comprar dólares libremente, la respuesta lo sorprendió: “¿Para qué? Las empresas no necesitan comprar dólares para atesorar. Acá se cree que es un derecho. En Brasil, en México o en Colombia, las empresas ni siquiera tienen cuentas en dólares”. Esta respuesta sugiere que el BCRA no considera prioritario facilitar el acceso de las empresas al mercado oficial de dólares, argumentando que pueden manejarse sin problemas con los dólares alternativos, incluso en sectores que demandan divisas de manera intensiva, como el turismo.

La postura oficial es que no existen cuestiones pendientes en materia de cepo a las empresas, aunque sí existe disposición a analizar cambios puntuales. Esta posición frustra las expectativas de muchas multinacionales que han acumulado años sin poder girar dividendos a sus casas matrices, y les quita la ilusión de poder normalizar esa situación en el corto plazo. La corrección de esta anomalía, según el BCRA, se realizará gradualmente en el futuro, no retroactivamente.

La normativa del BCRA aún mantiene diversas regulaciones y restricciones cambiarias para las personas jurídicas, incluyendo limitaciones en la compra de dólares para atesorar, plazos para liquidar exportaciones, restricciones cruzadas entre el dólar oficial y el financiero, el “parking” para la compra de títulos, las deudas “intercompany” y el giro de dividendos, entre otras.

En este contexto, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo ha advertido sobre los riesgos de mantener los controles cambiarios. En un artículo publicado en su blog, Cavallo argumentó que la remoción total de los controles de cambio alentaría la inversión eficiente y aumentaría la productividad de la economía. Según el economista, sin una reforma monetaria, el proceso de desinflación podría ralentizarse o estancarse. Cavallo propuso suprimir el cepo cambiario que aún afecta a las empresas y permitir que quienes exportan o consiguen financiamiento en dólares en el exterior no estén obligados a vender esas divisas al BCRA. En su opinión, el fuerte superávit comercial reduce considerablemente el riesgo de que levantar el cepo por completo provoque un salto devaluatorio pronunciado.

La decisión del BCRA de mantener las restricciones cambiarias para las empresas plantea interrogantes sobre el futuro de la apertura económica prometida por el gobierno de Javier Milei. Si bien la entidad monetaria argumenta que su postura es prudencial y busca evitar desequilibrios macroeconómicos, la falta de señales claras sobre la profundización de la desregulación genera incertidumbre y podría afectar la confianza de los inversores y la capacidad de las empresas para planificar a largo plazo.