El Banco Central de la República Argentina (BCRA) continúa con un proceso de ajuste monetario que está captando la atención de economistas y operadores del mercado. La entidad monetaria está desmantelando la costosa cobertura cambiaria que había implementado en anticipación a las elecciones legislativas de octubre de 2025, una estrategia que buscaba contener la volatilidad y evitar una corrida cambiaria. Esta decisión, aunque esperada por algunos analistas, plantea interrogantes sobre el futuro del tipo de cambio y la capacidad del BCRA para mantener la estabilidad en un contexto económico aún desafiante.
En el período previo a los comicios de medio término, la incertidumbre política generó una fuerte dolarización de la economía. Los agentes económicos, tanto individuos como empresas, buscaron refugio en el dólar estadounidense como una forma de protegerse de una posible devaluación. Según los cálculos del BCRA, la demanda de dólares alcanzó los USD 35.000 millones, un nivel sin precedentes que representaba más del 50% del stock de M2 transaccional. Esta situación implicó una caída significativa en la demanda de dinero en pesos, lo que obligó al BCRA a intervenir en el mercado para evitar una mayor depreciación de la moneda local.
Sin embargo, tras la celebración de las elecciones y la disipación de la incertidumbre política, la tendencia se revirtió. Los inversores comenzaron a deshacerse de sus posiciones en dólares y a repatriar capitales a Argentina. Esta desdolarización se evidencia en la caída de la posición vendida del BCRA en contratos a futuro de dólar. Según datos de la consultora F2, la posición vendida del BCRA se redujo por quinto mes consecutivo, pasando de USD 6.844 millones a fines de septiembre a USD 2.897 millones a fines de febrero. Esto representa una disminución de casi USD 4.000 millones en apenas cinco meses.
Además de la reducción de la posición vendida en futuros, también se observa una disminución en la cantidad de instrumentos que el mercado utiliza para protegerse de posibles subas del dólar, como los bonos dollar linked y los contratos de dólar futuro. Martín de la Fuente, analista de Buenos Aires Valores, estima que estos instrumentos ahora equivalen al 19% del dinero en circulación, una cifra significativamente menor que el pico alcanzado en octubre. Si bien la demanda de cobertura no ha desaparecido por completo, se ha reducido considerablemente, lo que indica una mayor confianza en la estabilidad del tipo de cambio.

El BCRA también ha estado llevando a cabo una agresiva política de compras de dólares en el mercado spot, con el objetivo de fortalecer las reservas internacionales. En lo que va de 2026, la entidad monetaria ha adquirido USD 3.786 millones, lo que representa más de un tercio de la meta anual planteada. Esta racha compradora, la más prolongada desde 2007, ha sido posible gracias a la liquidación de exportaciones del sector agropecuario y a la colocación de deuda por parte del Tesoro.
Sin embargo, la acumulación de reservas no está exenta de desafíos. El Tesoro ha recurrido al BCRA para obtener dólares y cumplir con sus compromisos de deuda, lo que ha moderado el avance en la acumulación. Además, la incertidumbre sobre la evolución de la economía global y la volatilidad de los precios de las materias primas podrían afectar la disponibilidad de divisas.
Las proyecciones oficiales prevén que en todo 2026 la acumulación neta de reservas se ubique entre USD 10.000 y 17.000 millones, en función de la demanda de pesos y la disponibilidad de dólares. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, ha señalado que el ritmo de compras dependerá, principalmente, del interés por la moneda local y de la entrada de divisas al mercado. La sostenibilidad de esta política dependerá de la capacidad del BCRA para mantener la confianza de los inversores y controlar la inflación.
En resumen, el desmantelamiento de la cobertura cambiaria y la acumulación de reservas son señales positivas que indican una mayor estabilidad en el mercado cambiario. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la situación económica sigue siendo frágil y que existen riesgos que podrían afectar la evolución del tipo de cambio. El BCRA deberá seguir monitoreando de cerca la situación y ajustando su política monetaria en función de las circunstancias.