En la Gran Nube de Magallanes, la supergigante WOH G64 ha sido el centro de un intenso debate astronómico. Durante la última década, la estrella pareció estar dando sus últimos suspiros, ocultándose tras un denso capullo de gas y polvo, lo que llevó a los científicos a predecir una inminente explosión de supernova. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en 'Monthly Notices of the Royal Astronomical Society' ha cambiado el panorama.

El equipo liderado por el Dr. Jacco van Loon (Keele University) y el Dr. Keiichi Ohnaka (UNAB) analizó la composición química de la estrella mediante espectroscopia. La detección de moléculas en su atmósfera fue la clave: al ser estas incapaces de sobrevivir en entornos de calor extremo, se confirmó que WOH G64 aún conserva su estado de supergigante roja fría, lejos de colapsar.
¿Por qué entonces cambió tanto su apariencia? La respuesta parece estar en una estrella compañera. Los astrónomos sugieren que una órbita elíptica ha acercado a esta compañera, cuya gravedad está perturbando la atmósfera de la supergigante, extendiéndola y enfriándola. Este fenómeno, observado en tiempo real, convierte a WOH G64 en un laboratorio natural único para entender la evolución de las estrellas masivas, demostrando que, a veces, lo que parece un final es solo un complejo baile cósmico.