El regreso de Germán Pezzella a las canchas fue un momento cargado de emociones, un hito en su larga y desafiante recuperación. Ocho meses después de sufrir una rotura de ligamento cruzado anterior en la rodilla izquierda, el defensor campeón del mundo con la selección argentina volvió a pisar el césped en un partido oficial, aunque las circunstancias no fueron las ideales. El encuentro, correspondiente a la primera fecha del Grupo H de la Copa Sudamericana entre River Plate y Blooming, se vio condicionado desde temprano por la expulsión de Lucas Martínez Quarta, obligando al entrenador Marcelo Gallardo (actualmente Eduardo Coudet) a realizar un cambio inesperado y a lanzar a Pezzella al campo antes de lo previsto.
La lesión, sufrida el 9 de agosto de 2025 durante un partido contra Independiente, había mantenido a Pezzella alejado de la actividad profesional. La rotura de ligamento cruzado anterior es una de las lesiones más temidas para un futbolista, requiriendo un largo y meticuloso proceso de rehabilitación. Pezzella se sometió a una cirugía el 18 de agosto de 2025 y desde entonces se dedicó por completo a su recuperación, trabajando incansablemente para volver a su mejor nivel.
Su regreso a la convocatoria para el partido ante Belgrano de Córdoba del último domingo había generado expectativas, pero finalmente no tuvo minutos. La Copa Sudamericana le brindó la oportunidad de volver a sentir la adrenalina de la competición, aunque la expulsión de Martínez Quarta lo obligó a ingresar en un contexto de desventaja numérica. El cambio táctico de Coudet, que implicó el ingreso de Pezzella por Ian Subiabre, buscaba fortalecer la defensa y reestructurar la alineación, dejando al equipo con solo dos delanteros: Facundo Colidio y Sebastián Driussi.

Pezzella, a pesar de la falta de ritmo de juego, demostró su calidad y experiencia, aportando solidez a la línea defensiva y restableciendo el equilibrio en el equipo. Sin embargo, su regreso no fue exento de complicaciones. A los 84 minutos, el defensor sintió una sobrecarga en el gemelo y debió ser reemplazado por Paulo Díaz. La transmisión de DirecTV captó el momento en que se le aplicaba hielo en el banco, confirmando la sobrecarga muscular.
Tras el partido, Pezzella se sinceró sobre sus sensaciones. “Pasaron casi ocho meses desde mi último partido. Estuve esperando mucho este momento y trabajé mucho. Tuve que entrar por una desgracia del equipo, pero intentando sumar minutos y ayudar desde lo que pueda”, declaró el defensor. Explicó que la sobrecarga fue producto de la inactividad. “Fue por la inactividad, vengo desde hace un mes y medio entrenando con el equipo, pero los minutos de partido no son lo mismo. De tantos saltos tenía el gemelo cargado, pero ya lo habíamos hablado de seguir hasta donde pudiera y sumar minutos”.
El partido terminó en un empate 1-1. River Plate se había puesto en ventaja con un gol de Sebastián Driussi, pero Blooming igualó el marcador en el segundo tiempo gracias a un gol de Anthony Vásquez, quien superó a Pezzella en el juego aéreo. El defensor reconoció la dificultad de jugar con uno menos. “Al tener uno menos, ellos nos acumulaban gente por afuera para tirarnos centros y en el gol tuvieron un poco de fortuna por el rebote. Siempre es importante sumar. Venimos a ganar y nos quedamos con un jugador menos. Nos queda igual el sabor amargo porque ellos casi no patearon al arco. Si hubiésemos estado un poco más fino podríamos haber podido convertir, pero es difícil con diez hombres en competencias como estas”, concluyó Pezzella.
El regreso de Pezzella, aunque agridulce, representa un paso importante en su recuperación y un refuerzo para el equipo de Coudet. Ahora, el defensor deberá continuar trabajando para recuperar su ritmo de juego y volver a ser una pieza clave en la defensa de River Plate. La Copa Sudamericana, sin duda, le brindará la oportunidad de seguir sumando minutos y recuperando su mejor forma física.